La innovación jurídica implica dejar de trabajar “como en 1992”

VLMF Grau
Carlos Grau, CEO de la Fundación World Mobile Congress, este martes durante su intervención en el V Legal Management Forum en Madrid. | FOTOS: Marta Peiro

La abogacía en general, y especialmente la de empresas, tiene a la vista tres grandes desafíos que afrontar en la coctelera de avances tecnológicos que vivimos. Cada vez se genera información “más compleja y numerosa”, al tiempo que se pide a los abogados que “hagan más con menos”, mientras la tecnología modifica la manera en que se “aporta valor” a la profesión. Rosalina Díaz, presidenta de Wolters Kluwer España, ha esbozado así los puntos más generales sobre los que ha girado este martes el ‘V Legal Management Forum‘, celebrado en Madrid.

El foro ha sido organizado junto a la asociación Inkietos y dirigido por la periodista Gloria Serra. El quinto management forum ha vuelto para colaborar con la abogacía de los negocios y definir mejor los “cambios drásticos” que está viviendo una profesión que, según Díaz, “defiende los derechos” y la “prosperidad”. Bajo el lema ‘Improving together‘ (mejorando juntos), el acto ha presentado un compendio de ponencias “inspiradoras y ejemplos prácticos” para tratar el pasado, presente y futuro de la abogacía.

Conferencias como la de Carlos Grau, CEO de la Fundación World Mobile Capital. En su speech ha planteado las cuatro tendencias disruptivas que más van a modificar el sector jurídico en el futuro cercano: las redes sociales, la IA (Inteligencia Artificial) con el Big Data, la democratización del acceso a Internet con las aplicaciones en la Nube, y el potencial de la tecnología 5G. El directivo catalán ha desarrollado que el 5G nos permitirá conexiones “100 veces más potentes”, más rápidas y energéticamente más ecológicas.

El secretario de Estado de Justicia, Manuel Jesús Dolz, durante su ponencia de apertura.

Además, ha planteado la oportunidad que tiene España para “liderar el debate” sobre la ética tecnológica y la “preocupación social sobre los riesgos” que acarrean los avances disruptivos. El objetivo es acordar y estructurar a nivel nacional y europeo esa gestión de la tecnología “para minimizar los riesgos y maximizar el beneficio” que aportan, ha dicho. Ya que, al final, se trata de fijarse “no en el gadget, sino en el modelo de negocio” que habilita esa tecnología.

Por ello es necesario establecer un marco legal que se adapte a estos cambios en sintonía con los actores jurídicos públicos (administraciones) y privados (jueces, fiscales, abogados, procuradores, etc.). En ello han coincidido Grau y el secretario de Estado de Justicia, Manuel Jesús Dolz. Este último ha avalado la necesidad de renovar también el tratamiento que damos a los derechos humanos, y que ya deben contemplar los “derechos digitales”.

Dolz ha apostado por recordar el importante papel de las instituciones públicas y su necesidad de colaborar con los actores jurídicos, en temas como la ciberseguridad o la protección de datos. Todo ello para afrontar el reto “ineludible” de la transformación digital y hacer, primero posibles los ‘bufetes 4.0’, y finalmente llegar a un “Estado Digital de Derecho”, ha defendido.

Susan Hacket, en un momento de su exposición en el V Legal Management Forum.

Uno de los enfoques más prácticos lo ha puesto la CEO de Legal Executive Leaderdship, Susan Hacket, quien ha tratado de encauzar el camino de la profesión a una innovación más efectiva que teórica. La americana ha recordado que la clave de innovar es dar con “soluciones prácticas”, y que “si la gente no sabe lo que cuesta”, ni los pasos a seguir, ni si tiene “posibilidades de éxito”, entonces “no significa nada” hablar de innovación.

Hacket ha insistido en que “queda mucho por hacer” y que supervisar y medir la innovación, así como centrarse en lo que quiere el cliente (y lo que sabe gracias a Internet), es esencial para innovar de verdad.

Eso, y dejar de trabajar “como en 1992”, ha criticado, ya que pensar que un contrato automático es innovar es un error, según ha argumentado. “Las compañías llevan automatizando procesos y papeleo durante 25 años; hablar de automatic contracts está muy bien pero no es innovar para nadie excepto para nosotros -abogados-“, ha sentenciado. Recopliar, interpretar y aprender de los datos será “la diferencia”, ha dicho.