La Programación Informática se abre paso en las aulas

    Programación Informática aulas

    Es definitivo. Madrid será una de las ciudades pioneras en incluir la nueva asignatura de programación informática en las aulas. Los alumnos de primaria y secundaria van a aprender a programar en las aulas. Durante los primeros años de escuela, los pequeños aprenderán a crear programas o sistemas, para en la ESO, ampliar su conocimiento: crearán páginas web y aplicaciones para móviles, diseñarán juegos de ordenador, manejarán la impresión en 3D y alcanzarán elevados conocimientos de robótica. Estos son los objetivos que presenta nuestro gobierno, esperanzado en convertir la innovación y el progreso tecnológico en elementos claves en el aprendizaje de las nuevas generaciones.

    Sin duda, nos encontramos frente a una propuesta que podría “sanear” el descrédito de la educación española actual. Continuamente, el Ministerio de Educación hace públicas las reformas de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que no parecen convencer a los ciudadanos.

    Es necesario un cambio, renovador, que elimine estas inoportunas hazañas y devuelva la confianza y el ánimo a los más jóvenes. Éste puede ser el primer paso.

    Aprender a programar en el colegio: hacia una formación acorde a los tiempos

    Hablamos de un proyecto a medio plazo. En los próximos tres años gran parte de los centros estarán equipados para poder impartir esta nueva asignatura, que va más allá del código binario. Aplicaciones como Scratch, AppInventor o Arduino serán los recursos utilizados para que los alumnos reconozcan la lógica y aprendan a programar desde cero. Uno de los puntos que demuestran que este propósito puede ser el “resurgir académico” que tanto esperamos, es que nuestros pequeños aprenderán a analizar, deducir, discutir y adquirirán una elevada capacidad de abstracción. Estas cualidades les permitirán resolver sus problemas utilizando entornos digitales, y lo que es más importante aún, también podrán aplicar estos nuevos conocimientos en su vida cotidiana. Las expectativas son más que positivas; se calcula que en cinco años 240.000 alumnos habrán estudiado dos cursos de programación y 60.000 habrán realizado el programa completo.

    Para garantizar el desarrollo de esta iniciativa es necesario disponer de una fuerte inversión económica. Es innegable. La incorporación de aparatos técnicos (tablets, portátiles), la adaptación de espacios y la contratación de profesores especializados suponen unos costes que para muchos, son un peso más en la “maleta” del sistema educativo. Como en cualquier ámbito, para emprender un nuevo plan de negocio es necesario hacer frente a dichos pagos y arriesgarse. Mientras se decide con exactitud qué recursos se destinaran a la normativa, es muy importante que profesores, padres e industria tecnológica lleguen a un acuerdo que defienda los objetivos fijados.

    Una medida no exenta de polémica

    Entre las opiniones relativas a la reforma, en la red nos topamos con espontáneos defensores y punzantes detractores que se oponen a unas medidas, según ellos, “de película”.

    La Asociación de Profesores de Tecnología de Madrid (APTM), sorprendidos por la noticia, no son partidarios al cien por cien. Sus representantes consideran que los líderes de este proyecto trabajan bajo la “improvisación total”. Su postura es algo más conservadora y optan por mantener la materia de Tecnología durante la educación secundaria obligatoria e introducir la Programación en formaciones más avanzadas.

    Las figuras más reputadas de los sectores de la educación y la tecnología sí son aventuradas y entre sus alegatos saltan chispas. El educador Javier Tello critica duramente el cambio: “se pretende crear futuros trabajadores cortados al perfil de un mercado laboral muy específico, limitando sus opciones intelectuales”. Considera que la lógica a la que se llega con la Programación no es una mejor alternativa a la que ofrecen asignaturas tradicionales como las Matemáticas, la Física o la Filosofía. En contraposición, destacan las palabras de Lluis Toyos, uno de los principales defensores de la metamorfosis educativa. El editor y programador del blog BricoTic, uno de los websites más importantes del ámbito del “bricolaje tecnológico”, define la nueva ley como un ejemplo de progreso e innovación. Y va más allá. Afirma que ante la delicada situación económica por la que estamos pasando, la asignatura se podría introducir en el sistema educativo de igual manera: “Basta una hoja de papel para enseñar ese conjunto de herramientas y dinámicas con las que desarrollar algoritmos”. Un buen argumento que defiende el hecho de que los más pequeños aprendan a programar desde cero en las aulas.

    Aprender a programar: Una oportunidad al cambio

    Lo que algunos definen como es una salida vana y sin fundamento a la crisis educativa actual, para otros es el mejor modo de reavivar el desánimo y bajo nivel académico de los últimos años. Independientemente de las opiniones de todos ellos, la innovación es el motor del emprendimiento, ya sea en el mercado laboral o en nuestros primeros años de aprendizaje, y tenemos que ser conscientes de que en el cambio está la oportunidad, por lo que debemos apostar por las nuevas tecnologías como elemento clave de las formación de calidad.