Los ingredientes de las mujeres exitosas (I): Nooyi por @BatresLucrecia

    Los ingredientes de las mujeres  exitosas (I): Nooyi por @BatresLucreciaLas que vamos empezando queremos saber. Las que llevan camino recorrido también ¿Qué es lo que hace a una mujer exitosa? ¿Comen algo diferente, sus rutinas son distintas?

    ¿Qué las hizo despegar y separarse de nosotras, humanas de a pie?

    Me di a la tarea de saberlo todo –casi todo- acerca de mujeres como Indra Nooyi, nada más y nada menos que, Presidenta y Directora ejecutiva de Pepsico.

    Es considerada por Fortune como la ejecutiva más poderosa del mundo; se encuentra entre las primeras treinta personas más influyentes en Estados Unidos según Forbes y es para Time una de las cien personas más influyentes del planeta. Me parece que vale la pena enterarnos.

    Su madre se sentaba cada noche con Indra y su hermana. Les proponía un juego: las dos debían pensar el discurso que darían si fueran presidentas de la India.

    Al final de la cena, la mujer escuchaba atentamente y decidía por quién votaría. Otras veces jugaban con una variación en el que la situación hipotética era casarse y tener hijos.

    “Yo creo que mi madre estaba viviendo sus sueños a través de nosotras. Sabía que tenía que decirnos lo que esperaba de nosotras, pero también quería vernos realizadas en lo profesional. Lo que nos proponía era como manejar un auto con un pie en el freno y un pie en el acelerador. Excepto que el pie que iba en el acelerador funcionaba mejor que el que estaba en el freno.” (Indraa Nooyi, La Nación, Argentina, 2008)

    Casarse era el pie en el freno, y trabajar y soñar era el pie en el acelerador. “Pero no sé si sería la respuesta correcta. Porque hoy yo diría que el pie en el acelerador es tener a mi marido y a mis dos hijas. Entonces miro a mis hijas y a mi marido y me digo: Es lo mejor que me pasó. Otros días digo: Mi trabajo es fantástico. Entonces, todos los días, en cada situación, tenemos un pie en el acelerador y otro en el freno. No siempre sé cuál es cuál.”(Idem)

    Los que la conocen dicen que su imagen es ante todo, la imagen de una mujer de negocios, elegante, pero práctica. Para su primera entrevista de trabajo en los Estados Unidos, Nooyi no tuvo qué ponerse. El único lugar en el que podían venderle algo por los 50 dólares que tenía no incluía puertas en el probador.

    Llegó a la entrevista con un pantalón cinco centímetros más corto y un saco gigante. Cuenta que los que la vieron entrar se asustaron. Terminada la entrevista, Nooyi se puso a llorar. La encargada de consolarla fue la responsable de Recursos Humanos, que le preguntó qué se pondría para ir a una entrevista de trabajo en la India. “Un sari”, dijo ella. Entonces, para la próxima entrevista trae un sari, le dijo la mujer. Al día siguiente, Nooyi llegó a su entrevista laboral vestida con un traje tradicional de la India y se quedó con el único puesto que había vacante y para el cual habían entrevistado a más de cincuenta personas.

    “Ahí entendí algo que nunca voy a olvidar. Los Estados Unidos son una meritocracia. Si uno hace bien su trabajo, si trabaja intensamente y es capaz, siempre te dan una oportunidad. No importa que seas hombre, mujer, india, argentina, alto, bajo… Y eso es una lección que aprendí no muy tempranamente.” Gran lección.

    Tarde o temprano, Nooyi puso en práctica la lección. Con el tiempo, sus méritos la depositaron en Pepsico. Por ese entonces, la multinacional perdía en el mercado global frente a Coca-Cola, su competidora histórica. Más del 70% de las de “la otra cola” se originaban de fuera de los Estados Unidos.

    Nooyi fue contratada para elaborar una estrategia para el siglo XXI. Frente a ese panorama, su primera decisión fue vender la división de restaurantes (marcas como Pizza Hut y Taco Bell) Compró, por 14 billones de dólares, Quaker (dueña de Toddy y Gatorade, entre otras) y por 3,3 millones billones, la fabricante de jugos Tropicana. Arriba Pepsico.

    Hoy hablan de ella como una mujer poderosa, alta, firme, silenciosa, ama de casa, volcada a su trabajo y su familia. Qué interesante saber que quién jugaba con su madre y su hermana a ser presidenta de la India, que tuvo reveces y aprendió de ellos –como todas nosotras- llegó a ser la presidenta de una de las empresas más grandes del mundo. Un ámbito poco transitado por las mujeres, pero que cada día se abre más, gracias a gente como Indra, que no con los pantalones, sino con el Sari, bien puesto.