Los préstamos entre particulares son cada vez más usados

    Los préstamos entre particulares son cada vez más usadosHoy en día, dada la situación económica las familias se ven envueltas en deudas y en problemas para llegar a fin de mes.

    Esta situación no parece nueva a priori, pero a causa de la crisis económica es mucho más preocupante puesto que la falta de trabajo y por ende de dinero agudiza el monto final de las deudas a pagar cada mes. Es por ello que familias recurren a los bancos para obtener liquidez y en la mayoría de los casos obtienen una negativa como respuesta. Lógico si no poseen aval y mucho menos si no tienen nóminas periódicas.

    Ello ha promovido a muchos jóvenes y no tan jóvenes a vislumbrar una nueva oportunidad de negocio; la de los prestamistas privados. Estas entidades financieras particulares se diferencian de las habituales en su modo de trabajar, en los gastos que pueden llegar a tener y en los riesgos que corren. Vayamos por pasos.

    Financieras privadas vs. Bancos de siempre

    La principal diferencia entre ambos es el modo de trabajar. Las primeras suelen ser empresas pequeñas, incluso autónomos con ahorros con lo que se dedican a prestarlos y así obtener rentabilidad.

    Ofrecen a priori, un trato más cercano con el cliente y su plataforma principal suele ser 100% online. Es decir, no tienen oficinas. Con ello, los costes mensuales pueden ser mínimos siendo casi nulos; una página web, una línea de teléfono y quizás una secretaria para que atienda las llamadas. Eso sí, cuanto más grande sea la empresa más requisitos tendrá, pero lo principal es tener un buen capital el cual será prestado sobre todo a familias.

    La segunda característica es el riesgo que corren los prestamistas privados vs los bancos. Realmente es mayor en los primeros que en los segundos, ya que no tienen en cuenta si el cliente tiene nómina o se encuentra en listas de morosidad. De hecho no les importa. Van más a lo seguro y ello es que el usuario tenga una casa en propiedad, esto es, libre de hipoteca o que ésta sea mínima.

    Esto a día de hoy es difícil, ya que cada vez más familias tienen una hipoteca (o más bien “hipotecón”) y no pueden avalar con ella, pero las que sí lo tienen sí que pueden acceder a este tipo de créditos. ¿Por qué si van a los seguro corren riesgo las financieras privadas? Por la situación actual del mercado inmobiliario. Veamos:

    Una familia solicita un crédito de 100.000€ que avala con su vivienda, al final este crédito no puede ser devuelto y obviamente la propiedad pasa a ser de los prestamistas privados en cuestión. El siguiente paso es que estos vendan dicha propiedad para recuperar lo que han “perdido”, pero ¿y si no se vende? Está claro que el dinero se ha transformado y pasado de ser líquido a tener forma de casa, y eso, a día de hoy es difícil recuperar.

    Por lo tanto, la única solución no es simplemente aceptar clientes que tengan propiedades sin hipoteca, sino que éstas pudieran llegar a ser vendidas en el hipotético caso de que no fuera devuelto el crédito.

    Este artículo es simplemente una reflexión ante la aparición de empresas de prestamistas privados. Los hay como setas. Si queréis verlo con vuestros propios ojos consultad en Google “prestamistas privados” y “fliparéis” como dicen los jóvenes de hoy en día.