Nunca es tarde para cambiar

    Nunca es tarde para cambiar

    Siempre que empezamos algún proyecto o trabajo aparece el miedo. Este miedo insiste en retrasar tu tarea y te impide poner el corazón, el alma y el arte en tu trabajo por la simple razón de equivocarte.

    Pero es obvio que nos equivocaremos a lo largo de nuestra vida profesional. No siempre, pero más a menudo de lo que nos gustaría. Sin embargo, ¿Qué malo hay en equivocarnos?

    La gente que triunfa es triunfadora por una sencilla razón: piensa en el fracaso de una manera distinta. No aprenden que no lo deberían  haber intentado, ni tampoco aprenden que son unos fracasados. Aprenden que el método que aplicaron no ha funcionado bien. No asumir riesgos y esconderse, no lleva al éxito. Es cierto que en ocasiones nos justificamos con frases como: no sé qué hacer, mi jefe no me autorizará o no tengo suficiente experiencia o conocimientos en tal tarea. En realidad,  no hay nadie que sepa qué hacer siempre. En ocasiones tenemos intuiciones o se nos ocurren ideas, pero no estamos seguros 100 %. Pero en esa inseguridad aparece el éxito, si no lo intentas nunca sabrás si funciona.

    Para triunfar y evitar la equivocación, no debemos esperar que alguien nos diga lo que tenemos que hacer. Debemos convertirnos en alguien insustituible.  La mejor manera de conseguirlo es descubrir aquel camino que va de un lugar a otro y que todavía no ha sido pavimentado. En ese camino debemos aportar valor a la empresa y demostrarle que somos necesarios y difícil de reemplazar.

    Imagina por un momento Apple sin Steve Jobs. Esta empresa no sería lo mismo sin él. Pero, ¿Qué hay de ese dependiente simpático y atento del supermercado de tu barrio? Si se marchara, ya no sería el mismo supermercado y dejarías de comprar. Pues estableciste una conexión importante con el dependiente, y eso hacía que esa persona fuera imprescindible para el negocio con los clientes.

    Por lo tanto estamos en la época de destacar, de marcar a las personas con nuestro talento y ser genios en nuestra vida. Nadie es un genio todo el tiempo. Pero todos somos genios de vez en cuando y lo llevamos dentro.

    Ahora que sabemos que es difícil prescindir de una persona imprescindible, pues es esa persona alrededor de la cual se puede construir algo, un perfil único y alguien a quien vale la pena encontrar y conservar. ¿Te atreves a cambiar?

    “No interiorices el modelo industrial. No eres uno más de una multitud de piezas intercambiables, sino un ser humano único, y si tienes algo que decir, dilo y valórate a ti mismo mientras aprende a decirlo mejor.” David Mamet.