O evolucionas digitalmente ó involucionas ‘Socialmediamente’: Una experiencia personal por @SodeNavarra

    Sodena - Blogger en TodoStartupsSi hace tan sólo 20 años alguien me hubiese dicho que llegaría un momento en el que dándole a un botón mis palabras podrían ser leídas por miles de personas en cuestión de minutos, hubiese pensado que exageraba y ya ni hablemos de poder conversar digitalmente de tú a tú con uno de mis autores favoritos y de que me dé las gracias por estar leyendo y difundiendo su libro a través de un tuit.

    Y es que hace no más de 25 años que el ordenador empezó a hacer las veces de una máquina de escribir, sustituyendo muy honrosamente al papel de calco y obligándonos, de muy buen grado añadiría, a adaptar nuestras huellas digitales a un teclado más afable que el de la Olivetti 98.

    Pero las expectativas que se tenía de estos grandes cabezones no acababan allí; tras el Wordperfect, el Lotus 123 y el MS-Dos (aplicaciones con las que me inicié informáticamente) llegó Windows, la ventana a un mundo más colorido e intuitivo, del que profesionalmente me enamoré por las ventajas que me reportaba: no sólo podía almacenar datos interna y externamente sino compartirlos con otras personas a las que empezamos a llamar ‘usuarios’, utilizando como soporte primero los discos flexibles y luego los disquetes de 1,44 Mb (“formateables”) que todavía guardo con recelo de anticuaria.

    Lo que muchos no sabíamos es que una aplicación que desde los años 60 utilizaba la agencia de defensa estadounidense con fines militares acabaría siendo utilizada a partir del año 93, de manera comercial, por el resto de los mortales. La primera vez que me llegó a la bandeja de entrada virtual un correo que llamaban “electrónico” pensé que me estaban tomando el pelo y que una cámara oculta (que también empezaban a popularizarse por aquella época) me estaba grabando para regocijo de otros más duchos en el sistema binario…

    En mi caso, el correo electrónico y la posibilidad de asomarme a esa gran web fue el detonante de un cambio casi radical en mi trabajo. Ya no era necesario esperar a respuestas que antes podían tardar semanas en llegar, el acceso a información sobre prácticamente cualquier tema era accesible a través de una simple tecla, la agenda de papel y muchas llamadas telefónicas dejaban de tener sentido…

    Y sin dar tiempo casi a reaccionar y a adaptarse, lo que iba encontrando en internet no era algo estático sino que me permitía interactuar con las empresas que empezaban a ofrecer sus productos y servicios en internet (viajes, hoteles, libros…), y se actualizaba por minutos como es el caso de la prensa digital.

    Ante esta marea tecnológica, podemos sentir que no nos ha quedado más remedio que hacer una réplica virtual de nosotros mismos para seguir existiendo personal y profesionalmente y que Google nos encuentre en sus búsquedas. Ahora, además de ser una persona de carne y hueso también tengo una personalidad virtual 2.0; además de dirección postal tengo dirección electrónica, perfil en varios portales sociales y me ha crecido un apéndice que se alimenta de amperios y que no deja que me desconecte de esa nueva realidad.

    Para los que no somos “nativos digitales”, el objetivo ahora es conseguir que, personal y profesionalmente, ambos mundos puedan convivir, nos permitan evolucionar, adaptarnos a los cambios y seguir aprendiendo. Y en esas estamos…

    Ainhoa Patiño Etxeondo