“Smart Cities” y El Internet De Las Cosas: ¿El Próximo Gran Hermano? por @SodeNavarra

    SodeNavarra - Blogger en TodoStartupsEstamos empezando a participar sin habernos dado cuenta en un nuevo Gran Hermano. Ha llegado en silencio, camuflado entre un montón de “gadgets” que nos gustan, que son bonitos y a los que hasta les sacamos partido pero… ¿qué hay detrás?

    Nuestras ciudades se están convirtiendo en “Smart Cities”, inteligentes, dicen, pero yo creo que son más bien listillas; eso sí, prometen llegar a ser inteligentes.

    Poco a poco, y a través de sensores colocados en diferentes objetos que nos rodean, de redes de comunicación, de grandes volúmenes de datos almacenados en la nube y de software de tratamiento de información, se están creando nuevas oportunidades para gestionar de forma más eficiente nuestras ciudades:

    Gestión de edificios públicos y otras infraestructuras urbanas, transporte y movilidad, gestión de residuos, teleasistencia, comercio con nuevos medios de pago, seguridad y servicios de emergencia, relación con la administración, educación, cultura y turismo. Eso que ahora se llama “Smart Cities” a través del Internet de las Cosas.

    Pero, ¿hemos llegado a reflexionar sobre las consecuencias que tiene la incorporación de todas estas tecnologías a nuestro alrededor

    ¿Quién tiene nuestros datos?

    ¿Qué datos son?

    ¿Quién es el propietario de esos datos?, ¿de quien los captura, de quien los trata o de quien los genera?

    ¿Dónde están almacenados y bajo qué legislación?

    ¿Quién los debería recolectar?

    Si las empresas pueden empezar a personalizar los anuncios que nos hacen a cada uno por correo, si cuando buscamos en internet nos aparecen primero los resultados más cercanos, si el móvil nos avisa de que llega el autobús o de que tenemos que hacer el “check-in” en el aeropuerto, ¿podemos sentirnos utilizados, inseguros, manipulados, en riesgo?

    ¿Quién es el dueño de nuestra información? Tales anuncios ¿son lo que queremos o lo que nos camuflan entre lo que realmente estamos buscando?

    Si el móvil sabe que esperamos al autobús, ¿no lo sabrán también los ladrones?

    Estamos controlados cuando salimos de casa, del trabajo, la hora a la que nos levantamos y nos acostamos, porque ponemos la alarma y apagamos y encendemos las luces, la velocidad o el transporte que utilizamos, los compañeros que elegimos para cada situación, la música que escuchamos, los libros que leemos e incluso la velocidad de lectura o las veces que leemos cada página.

    Para mí está claro. Yo soy pro avances tecnológicos y todo lo que nos facilite la vida y nos dé más información me gusta, pero entiendo que no a todos nos haga la misma gracia ser observados constantemente, ¡que no por ello vigilados! Eso sí, entendiendo, con prudencia, y controlando la intimidad que cada uno está dispuesto a exponer.