WhatsApp y sms falsos: Realidad fácil y gratis al alcance de tod@s incluido el Estado por @Roxananicula

WhatsApp y sms falsos: Realidad fácil y gratis al alcance de tod@s incluido el Estado por @RoxananiculaComo geek de las nuevas tecnologías me preocupa cada vez más la seguridad en la red y el anonimato de las comunicaciones cuando un burócrata del Estado decide “ampararla” en otro proyecto de ley, más normas, más control sin que los controlados, nosotros mismos, los usuarios de a pie tengamos una manera efectiva de controlar al controlador.

Y este es el caso del que me gustaría hablar hoy:  la moda de los whatsapps y sms falsos, uno de los pasatiempos favoritos de la actividad juvenil digital originada entre los adolescentes y que hoy encandila a los funcionarios estatales.

Por fortuna para los sufridos ciudadanos, el Estado y su sobrepeso administrativo, como siempre,  llegan tarde a la fiesta del espionaje barato -e incluso gratis- y fácil de los teléfonos de los usuarios, pero todo indica que se quieren apuntar a ella con el nuevo proyecto de ley de reforma del código penal denunciado ante la sociedad civil por muchísimas voces de las sociedad civil -asociaciones y plataformas de la defensa del usuario internauta- y escasas voces en el terreno político, como era de esperar, aunque sí cabe destacar una de ella, quizás la más beligerante en esta materia junto a los piratas: la voz de los libertarios del P-LIB.

Digo quizás la más beligerante incluso por delante del Partido Pirata, pues su inquebrantable compromiso con la defensa de todas las libertad individuales, y no sólo la libertad en Internet, les hace ponerse muy por delante de cualquier plataforma política favorable a una red distribuida, libre y sin injerencias por parte del poder político sea el que sea.

No me preocupa que los adolescentes con las hormonas trepando y nublando sus cerebros se diviertan haciéndoles bromas de mal gusto a sus colegas. Realmente no veo que me afecte, ni tampoco afecte a mi familia, a mi negocio, o a la sociedad en su conjunto, ni tampoco a la economía y la política del país. Sin embargo el que un funcionario del Estado con o sin orden judicial tenga vía libre desde un punto de vista de campar por sus anchas, sin asumir responsabilidades legales por hacerlo, eso ya es otra cosa y sí me preocupa.

Pensemos en cómo funciona la sociedad actual en el modelo que tenemos, donde el Estado controla cada aspecto, cada decisión importante en nuestra vida: educación, sanidad, empresa, infraestructuras, acceso a la política… En el HiperEstado los actos de sus gestores, los políticos y los millones de burócratas al servicio del mismo sí tienen impacto en mi vida, la de mi familia y del resto de personas que conformamos la sociedad civil.

En manos del Estado, apps gratuitas como SpyApp, Whatsapp Toolbox – que dejó de actualizarse pero aun podemos encontrar versiones antiguas para instalar y emplear- o la variedad de apps para Android y Iphone para sms y llamadas falsas: Fake Call & SMS, Sending Fake SMS son la pesadilla de cualquier individuo amante y defensor de la libertad.

Vivimos en un mundo maravillosamente tecnológico que, sometido a la voluntad del gobernante de turno, se podría convertir en un arma terrible para acallar las voces críticas con las políticas main stream de quienes viven de status quo.

Cualquier persona que moleste al Gobierno, o simplemente a algún ministro u otro apparatchik del Estado intervencionista que tenemos hoy, tiene literalmente en su mano la posibilidad fácil, gratis y real de construir pruebas falsas contra ella para acallarla. Por lo pronto puede conseguir hundir su reputación y su vida.

De esta forma la obligará a centrar sus esfuerzos en defenderse máxime cuando no se trate de voces contrarias con grandes respaldos políticos y económicos detrás para aguantar el temporal. La forzarán a emplear sus recursos a ello, en vez de seguir enfocada en su actividad previa de seguir protestando y aunando voluntades en la sociedad civil.

Si el Estado, y cuando digo el Estado me refiero a sus gestores, no tuviera tanto poder de decisión en nuestras vidas, tratando de controlarnos en vez de que nosotros le controlemos a él y le digamos qué cuatro cosas puede hacer en nuestro nombre y nada más, casos como los whatsapps y sms falsos quedarían en los patios de instituto sin mayor incidencia fuera del recreo.

Pero en el supuesto Estado del bienestar -que es más bien bienestar del Estado y de quienes lo gestionan y mal estar de la gente- donde nuestras elecciones personales, económicas, culturales y sociales están seguidas y sometidas por una constante ingeniería social por los burócratas estatales, creédme: lo último que necesitamos es que esos ministros y funcionarios del Estado dejen su analfabetismo tecnológico y se pongan a jugar al espía.

Por eso urge cambiar de mentalidad y empezar a pedir menos Estado en todo, menos regulación y por lo tanto menos poder discrecional que haga que quienes lo ostentan hoy gracias al actual modelo de mucho Estado consideren más rentable inventarse sms y whatsappspara para hundir a la competencia política, empresarial… o a quienes les desenmascaran y tratan de oponerse a su control.