¿Y tú? ¿Aportas valor?

    Siguiendo la línea de post que llevo escritos, en los que hablaba sobre las Startups, y la posible necesidad de crear marcas que sostengan a estas empresas, hoy me gustaría hablar sobre agregar valor, y la importancia tan amplia que tiene el hecho de agregar valor en startups ( y en marcas, claro 😉 ).

    Pero, antes de empezar creo que lo mejor sería hablar sobre qué es un “Agregador de valor”: pues, como la palabra especifica, son ciertos elementos, fenómenos, personas etc… que sirven para añadir valor de cualquier tipo al mundo en general.

    Aunque de por sí, la tendencia de agregar valor es muy necesaria en el mundo empresarial, vamos a ver por qué es mucho más importante en el nuevo paradigma de trabajo, en la era de las startups.

    Como sabrán, las startups (la mayoría, por no decir todas) están dirigidas, están creadas por emprendedores, que como también sabrán se distinguen de los empresarios (básicamente) en que identifican retos de la vida diaria, y los afrontan de una manera bastante activa, encontrando en ello una satisfacción personal enorme (aparte de muchas otras cosas).

    Pero, sin duda alguna, el papel de las startups en el hecho de agregar valor es increíble. Las startups se fundamentan en agregar valor, y en agregarlo resolviendo los problemas que pueden traer dificultades a la vida diaria.

    Eso es esencial, puesto que cuando tu tarea es resolver problemas, como empresa, como entidad etc… te conviertes en un “agregador de valor” automático, es decir: Una de las funciones que vienen de la mano con emprender, y con crear startups es agregar valor a la sociedad.

    Ahora bien, aunque venga de la mano, aunque se lo que se debe hacer, aunque sea importante hacerlo, no siempre se hace. ¿Por qué? Porque aunque la esencia de las startups es esa misma, resolver problemas y agregar valor, algunas personas que llevan estas empresas se “desvían del camino marcado”.

    ¿Por qué es importante agregar valor?

    1. Para satisfacer al cliente: Cuando un producto, un servicio, una empresa agrega valor y un cliente percibe ese valor de una forma u otra, es algo bastante reconfortante para el mismo. Un ejemplo tecnológico ahora mismo, es las actualizaciones de las aplicaciones para smartphones, en las que cada vez que se incrementa un servicio (cada vez que se agrega valor) el cliente (el consumidor, el usuario de esa app) está mejor, más contento con su aplicación y con el creador de esta.
    2. Para satisfacer al producto: Aunque parezca muy extraño (de hecho lo es) hay gurús (de los que hablaré en otro post) que pronostican que hay que satisfacer al producto. Aquí intervienen el valor, la venta y el inventario:  El hecho es que mientras este inventario no se transforma en venta y esa venta no genera satisfacción en los compradores, el valor generado es cero.
    3. Para satisfacer “en general”. Este término acuñado por mí, define a aquellos agregadores de valor que satisfacen, que agregan valor en general sin definirse en un proceso concreto. Aunque no sé da mucho, si suele ser muy usual en algún tipo de empresas, que se dedican a satisfacer o a agregar valor en dos vías: la general, y la cliente/producto.

    Aunque, el caso es agregar valor… sea como sea