Alcanzar el éxito es arriesgarse una y otra vez: la fórmula de Anxo Pérez

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Anxo Pérez (Reportaje fotográfico: Luis Miguel Belda/TodoStartups)

Fundador de 8Belts.com, un método que asegura el aprendizaje básico de un idioma en ocho meses, y autor de ‘Los 88 peldaños del éxito’. Se llama Anxo Pérez y parece ser el ocho el número con el que identifica su fórmula de trabajo, pero la realidad es menos prosaica que eso: “La clave está en los ‘momentos-atrévete’”.

Así se despachó este martes en el SME17 quien limitó a cuatro las fases del ejercicio del emprendimiento, desde la existencia de un problema, la solución ocurrente, el lanzamiento de la misma y su crecimiento. Entre tanto, el riesgo y el número de veces que uno intentará, con éxito o sin él, sacar adelante su sueño. Lo que importa es el intento; pocos intentos, menos riesgo pero también menos posibilidades de éxito; más intentos, más posibilidades de fracaso, pero también de experiencia, la que no pocas veces conduce al éxito por la vía rápida.

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Pérez se puso como ejemplo de su propio modelo. Cuando se plantea un método para aprender idiomas encuentra un mercado saturado de modelos y, de algún modo, consolidado. La novedad está en establecer que no es preciso aprender todo del idioma que se desea, “la primera clave no es elegir campos enteros de palabras, sino lo más sutil de cada campo y eso fue revolucionario”. “Lo más frecuente y combinable es lo que usamos para expresarnos” y en esto consiste su método.

Una vez identificado el producto, reconoce Anxo Pérez que lo más difícil del proceso fue su lanzamiento, “la fase más vulnerable”. “Sabía que tenía un producto único, pero lo importante era que el mundo me creyera. Podía tener la fórmula de la Coca-Cola, pero luego hay que venderla”. Y tanto que la vendió. El crecimiento llegó con lo que llama los ‘momentos atrévete’, un modo de acción que sostiene que el éxito se logra a partir de la premisa de que “quienes más triunfan son quienes tienen mayor número de ‘momentos atrévete’.

No fue un camino de rosas la experiencia para Pérez. Él mismo reconoció que hubo de recurrir a Enisa, la sociedad mercantil dependiente del Ministerio de Economía, que les prestó el dinero que necesitaba en un momento en el que había tocado techo.

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Chema Nieto, durante su ponencia

En este marco, otro ponente, Chema Nieto, fundador de la agencia de comunicación Socialnius, presentaba como una audaz y práctica alternativa a la financiación la fórmula del ‘media for equity’, que se resume en una inversión por parte de un grupo de comunicación que genera publicidad a un precio en las mejores condiciones a cambio de participar como accionista.

Ejemplos de startups que han alcanzado la popularidad de este modo son Wallapop o La Nevera Roja. Nieto lo tiene claro, para que una startup alcance el éxito antes y por delante de su competencia, “hay que invertir en los medios, en publicidad, hay que ir a la masa”. Si lo que se desea son acciones segmentadas, entonces la ‘media digital venture’.

Así que arriesgarse y no dejar de intentarlo y que los mass media se ocupen de ti. El fin último es llegar al potencial cliente y un complemento perfecto es lo que ha sido bautizado como ‘neuromarketing’, un nuevo concepto que aplica fórmulas ancestrales, tanto que definen nuestras emociones más reconocidas: algo así como los pecados capitales pero dirigidos en el buen sentido.

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Isabel González

Isabel González, experta en neuromarketing, desentrañó en su ponencia de este martes que vender hoy es apelar, más que nunca, a lo más íntimo de nosotros mismos como cliente. La cuestión no es alterar nuestras emociones, pero sí encaminarlas en la dirección que nos interesa: no es como hipnotizar a alguien para que compre mi producto, pero sí persuadirle en función de aspectos tan personales como la vanidad, la codicia o el ego que nos caracterizan y definen como personas.

Explica González que nuestras emociones, tan al alcance público como nunca antes gracias a Internet y particularmente las interacciones sociales que en ellas cruzamos a diario, son herramientas muy a tener en cuenta a la hora de hacer llegar nuestro producto. Incluso el miedo natural es positivo, “aquel que se usa para hacer publicidad de empresas de seguridad, o el miedo a envejecer o a desagradar con nuestro olor corporal, y por eso ofrecemos un desodorante como solución”.

Hasta la felicidad es mensurable y tampoco debe ser exagerada en publicidad: “Cuidado con la amplitud de la sonrisa” del modelo que vende nuestro producto en función de eso mismo, pues puede ser contraproducente, advierte González. Ocurre del mismo modo con otra emoción recurrentemente ‘publicitaria’ como es la lujuria, donde “el impulso animal está dentro de nosotros, aunque se ha mal utilizado con el desnudo del cuerpo de la mujer” como fórmula prototípica.

Luis Miguel Belda
Director de Comunicación en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y Redactor jefe en TodoStartups