CEPYME atribuye la fuerte destrucción de empresas a principios de año a la falta de apoyos

El número de empresas con asalariados inscritas en la Seguridad Social en febrero fue de 1.276.090, es decir, 48.337 menos que en el mismo mes del año anterior. Lo que supone una reducción del -3,6% en tasa interanual. Los descensos registrados en los dos primeros meses del año alcanzan una reducción de cerca de 20.000 unidades empresariales y rompe el proceso de recuperación que se mantenía desde el pasado mes de agosto, se lamenta CEPYME.

En un comunicado, explica que el inicio de la pandemia hace ahora casi un año supuso un duro golpe para el tejido productivo, con una pérdida de más de 91.000 empresas entre marzo y abril, aunque la reactivación de la actividad ayudó a que se recuperasen más de 57.000 hasta finales del año 2020.

No obstante, casi un año después, las pérdidas acumuladas que han registrado las empresas durante meses, debido a las restricciones a la actividad, y la falta de expectativas a corto y medio plazo están provocando un “fuerte repunte en el cierre de empresas pese incluso a la moratoria concursal”.

A medida que se prolongue la crisis y que no se acompañe de unas medidas efectivas y bien instrumentadas de apoyo a la empresa, advierte CEPYME que se incrementa de forma intensa el riesgo de destrucción de empresas. Por ello, insiste en que se diseñen medidas e instrumentos de apoyo a las empresas eficientes, que se adapten al tamaño y realidad de las empresas y que contribuyan a paliar los diferentes problemas que manifiestan las empresas tanto de liquidez como sobre todo de solvencia, ya que llevarían a la inviabilidad del negocio.

Recuerda esta patyronal que las ayudas son necesarias para compartir el gasto del impacto económico de las restricciones que ahora lo están asumiendo por completo las empresas y que según los cálculos realizados por Ceprede para CEPYME estos se sitúan en el de umbral de entre los 1.200 y 1.800 millones a la semana.

Las pequeñas empresas (10 a 49 trabajadores) y las medianas empresas (50 a 249 trabajadores) son las que sufrieron el mayor impacto, con caídas del 6,7% y del 6,1%, y registrando descensos de 10.404 y 1.555 unidades respectivamente. Sin embargo, en términos absolutos son las microempresas las que registran el 75% de la caída anual del total de empresas inscritas, con 36.200 empresas menos, lo que supone un 3,2% menos.

Por sectores, las mayores caídas en términos anuales se registran en el ámbito de los servicios (-5,3%) y de la industria (-2,3%). Entre estos dos sectores suman más de 54.500 empresas menos que las registradas en el año anterior. Tan sólo la agricultura, con aproximadamente 7.000 empresas más, compensa esta caída del número de empresas.

Una de cada ocho empresas de la hostelería ha desaparecido durante este último año, siendo el sector con mayor destrucción de empresas en los últimos doce meses por la crisis de la COVID-19 (-13%), seguido por actividades artísticas y de entretenimiento (- 10,6%), otros servicios (-7,3%) y el transporte (-7,7%).

La distribución comercial experimenta una caída del -2,8% y, por el contrario, la agricultura presenta los mejores registros en términos de aumento del número de empresas con un 7% más respecto al mismo periodo del año anterior.

Las comunidades que se han visto más afectadas durante el último año en cuanto a destrucción de tejido empresarial son las más ligadas al turismo como Baleares (-6,7%), Canarias (-6,6%) o la Comunidad Valenciana (-5,4%). En términos absolutos, la Comunidad Valenciana fue la que más perdió (-8.150), seguida de Cataluña (-7.524) y Madrid (-5.491