¿Es una renta básica ciudadana la solución al desempleo que generarán los robots?

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Reportaje fotográfico: Luis Miguel Belda/TodoStartups

Las Nuevas Tecnologías no han venido para quedarse: es que ya ocupan nuestros asientos. Los tractores que cosechan en una mañana lo que 50 jornaleros es el paradigma. Los robots van a cambiar (están cambiando ya) el escenario laboral y su consecuencia directa será la destrucción de empleo. ¿Qué hacer? El debate está más vivo que nunca. Consenso hay parece ser en torno al establecimiento de una renta básica que sostenga a la primera tropa de ciudadanos damnificados. El concepto ya existe, para desempleados, discapacitados o jubilados.

‘Robótica y cambio social: Empleo, nueva fiscalidad y renta básica’ es el título de un encuentro de pareceres convocado por España Digital (Fundación España Digital) y Poli-TIC (Asociación de Información y Conocimiento), que en la sede de MediaLab Prado (Ayuntamiento de Madrid) reunió este martes a Elisa Martín Garijo, directora de Tecnología e Innovación de IBM España, Portugal, Grecia e Israel; a Juan Jimeno Ullastres, presidente de Economistas Sin Fronteras, y Borda Adsuara, patrono de la Fundación España Digital. El moderador, el periodista y director de bez.es, Juan Zafra.

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La realidad expuesta partía de un titular inequívoco: “La robótica implica una creciente sustitución de trabajadores”, señalaba Jimeno, quien auguraba una ola de protesta contra las desigualdades y el desempleo previstos. ¿Su solución?, “una renta básica, un colchón que garantice el sostenimiento del ciudadano”.

El otro debate es, si bien los robots acapararán no pocos de los empleos hoy en manos de personas, ¿deberán pagar también impuestos? “Esto no es real, afirmaba el también rector de la UNED; “Quienes de verdad no pagan hoy impuestos”, apuntaba con amargura, “son los sistemas financieros”, pero insistía en que la renta básica; un reordenamiento fiscal, esto es, que paguen más los más ricos, y una seguridad social integral pueden ser herramientas suficientes para afrontar el nuevo mundo.

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Un mundo que no es ni peor ni mejor que el de ayer, pero que, sin duda, es imparable, en opinión de Adsuara, quien pidió no caer en el error de “ser catastrofistas”. “La tecnología ha mejorado nuestra vida”, se apresuró a recordar, al tiempo que se preguntaba, entre bromas y veras: “De verdad hay necesidad de trabajar, de que todos trabajemos”. De lo que no tiene duda es de que la Humanidad se encamina, más o menos, hacia el modelo que anticipa el ya considerado un clásico del cine de ciencia ficción Wall-e, donde las personas coexistirán fuera de una planeta contaminado y donde los robots lo harán todo por nosotros. Aunque no es ese el deseo, se supone.

Adsuara no tiene duda alguna de que la figura del humano sí será la del supervisar a las máquinas, y para eso el trabajador habrá de estar cualificado. ¿Qué se hizo con los jornaleros con la aparición del tractor? Cualificarlos, encaminarlos hacia otras ocupaciones adaptadas a los tiempos. Un tercer debate será cómo fijar la responsabilidad jurídica de los robots: no hay duda de que su supervisor, su programador… nunca la máquina en sí; carece de sentido.

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En este contexto, los datos. Martín Garijo recordó que datos siempre ha habido, y que lo ahora ha cambiado es la arquitectura que los gestiona. Hoy podemos tener información en tiempo real y en las fuentes primarias; gracias a la potencia computacional y la capacidad de ‘entrenar’ y ejecutar los algoritmos que nos lo permite. La miga está en quién y cómo gobernar esos datos. La computación cognitiva sale a escena, una computación que aprende, ya no solo ejecuta lo que un programador le insufló. “La realidad ya es otra”, avisa Gimeno, quien remata: “Los tiempos de cambio aceleran cada vez más”.

Luis Miguel Belda
Director de Comunicación en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y Redactor jefe en TodoStartups