Francisco Cal: Si no hay conectividad no hay digitalización

Francisco Cal Pardo (Reportaje fotográfico: Salvador Bellver)

Francisco Cal Pardo, vicedecano del Colegio de Ingenieros de Madrid, afirmó este sábado que “si no hay conectividad no hay digitalización” posible. El aviso para navegantes lo dispensó durante su participación en la sesión ‘Reflexiones desde el mundo actual sobre la IV Revolución Industrial’, que acogió Mondoñedo (Lugo), localidad paradigmática de un entorno rural que no siempre disfruta de las mejores condiciones para el desarrollo de actividades en Red.

Con esta advertencia arrancó la segunda jornada del workshop ‘IV Revolución Industrial’ (Digitalización, tecnología, cultura e historia y entorno rural), en el marco del II Viaje de Estudios Expedición Campomanes Vilalba-Mondoñedo-Outeiro de Rei, organizado por el Grupo de Investigación de Ciencias Sociales Tecnológicas de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), propietaria del periódico online TodoStartups.

Cal se mostró optimista sobre las consecuencias del proceso de digitalización, en su opinión, no tan devastadoras como presumen algunos. “Se destruirán empleos”, reconoció, “pero también se están creando nuevas ocupaciones”, algunas de las cuales aún se desconocen, razón por la que, aseveró, “no hay que tener miedo”.

Ligando con la idea que sobrevoló la primera de las sesiones de este evento, celebrada el viernes en Vilalba, Cal incidió en que ética y tecnología deben ir a la par: “Hay que unirlo a lo que se llama inteligencia emocional, que es imaginación, ética, creatividad y humanismo”, afirmó determinante.

Esta sesión reunió a un grupo de destacados especialistas en Historia cuyas ponencias, expuestas desde distintos temas y enfoques, no obstante se cruzaron transversalmente con la tecnología y sus avances como referente.

Fernando López Mora, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Córdoba, puso de relieve la base sobre la que se sustenta la actual red de comunicaciones, fundada en la idea del cable como nexo entre continentes. Así, recordó que “el 99% de la web actual se funda sobre los cables submarinos, y solo el 1% restante en los satélites”; una red de cables que cruzaron los océanos desde mediados del siglo XIX, aquellos que hicieron viable la telegrafía, hasta la fibra óptica más reciente, y muchísimo más compleja y sofisticada.

Por su parte, Raúl Ramírez, profesor de Mundo Actual en la URJC y profesor visitante en la East China Normal University, centró su intervención en la oportunidad que tiene actualmente China de convertirse en la referencia socioeconómica mundial.

Un país que, señaló, estuvo en el centro del mundo durante cinco mil años (eso es lo que significa precisamente su propio nombre), pero que, segura de su superioridad moral, cultural y económica, cometió el error de enfrentarse en el siglo XIX a quienes poseían tecnología nueva que se limitó a despreciar, lo que la condujo a lo que Ramírez definió como un “siglo oscuro”.

El profesor de la URJC explicó el retraso chino en incorporarse al feliz desarrollo tecnológico e industrial común a otras naciones en su equivocada determinación de que con adquirir la tecnología que precisara sería más que suficiente, renunciado con ello a la industrialización. “Lo que hace China en la época es comprar tecnología, pero no innova”, reiteró.

Recordó cómo Mao intenta modernizar China, “pero desde el comunismo mantiene la inercia imperial” que combatió en su momento, la de “no queremos nada de Occidente, pues son capitalistas”. En este punto, remarcó el afortunado giro que se produce con Deng Xiaoping, quien “entiende que China debe abrirse”. “Fue el verdadero hacedor del futuro de la China popular, pues sabe que la tecnología es fundamental”.

En este punto puso sobre la mesa la revalorización creciente de los especialistas no tecnológicos en todo este proceso. “No queremos profesionales de letras, sino aquellos que sepan hacer puentes, ingenieros”, pero en el momento actual el desarrollo científico “empieza a dar entrada de nuevo a las letras, que se suman a los tecnólogos”.

Ligó con esta observaciones Óscar Álvarez, profesor titular de la Universidad del País Vasco, quien lamentó que, al igual que en su momento en China, en Occidente “tenemos un problema al diferenciar el conocimiento en dos elementos teóricamente irreconciliables, como son las ciencias y las letras”. “Esa idea de desprecio por las letras”, reprobó, “nos ha marcado mucho”.

Cerró esta sesión José Manuel Azcona, catedrático acreditado en Mundo Actual de la URJC, quien reflexionó sobre cómo afecta a una persona los cambios tecnológicos. Y para facilitar su comprensión, puso como ejemplo el alcance que tuvo en el contexto de la demografía la aparición del jabón, “con el que se limpiaban las uñas las personas que previamente tocaban la ratas, a través de las cuales se transmitían enfermedades, mortales en no pocas ocasiones”.

´La tecnología al servicio de la cultura y de las personas’

Así tituló la tercera sesión, que contó con Miguel Freire, filósofo y humanista, para quien lo más relevante que aporta la actual revolución informática es el anuncio de muerte de la evolución clásica predicha por Darwin: “Ya no necesitamos adaptarnos al medio, sino al contrario; por tanto, no necesitamos seguir evolucionando”, enjuició.

“¿Dónde estamos hoy?”, se preguntó: “No sabemos si la tecnología es nuestra o nosotros somos de la tecnología. Es un problema grave”, advirtió, al tiempo que sentenció, no sin ironía, que la inteligencia artificial “será plena cuando un algoritmo sea capaz de mentirnos”.

En otro contexto, Carmen Sanz Chacón, directora de la Fundación El mundo del superdotado, expuso las no siempre reconocidas dificultades a que se enfrentan las personas con capacidades intelectuales y cognitivas superiores a la media. Un superdotado, denunció, “es diferente y ello provoca rechazo en el colegio”, una de las peores consecuencias posibles, que se expresa muchas veces en forma de acoso y exclusión.

La ley dice que el superdotado necesita de educación especial, pero Sanz criticó que el problema es que cada comunidad autónoma regula esta circunstancia “de una manera distinta y muchos casos quedan sin identificar”.

De drones habló Salvador Bellver, abogado e informático y presidente de Aedron, quien subrayó sus utilidades, si bien lamentó que su aplicación suponga aún un problema de seguridad jurídica, “pues no sabemos qué hacer y qué no hacer”.

Roberto Reigosa, historiador del arte, paleógrafo y humanista, centró su intervención en el origen de Mondoñedo y la construcción de su catedral “de una forma totalmente rural”, y de cómo el Cabildo quemó su propia ciudad para poder reconstruirla a su gusto.

Por último, Victoria Jing, presidenta de la Asociación Nueva Ruta de la Seda, explicó que dicha iniciativa representa un “marco de colaboración y respeto mutuo”. Recordó que Valencia fue el referente de la antigua ruta de la seda, pero que ahora hay un tren más largo que une España y China, al tiempo que destacó el rol de nuestro país como conector, por su disposición geográfica y cultural, con África y Latinoamérica.

Han colaborado en este evento académico, además del Grupo CEF.- UDIMA, el Grupo Exes, Droniberia, Asociación de Empresarios Sete-Pontes de Vilalba, Concello de Vilalba, Concello de Mondoñedo, Concello de Outeiro de Rei, TodoStartups, Be Digital y Autocares Meijide.

Luis Miguel Belda
Director de Comunicación en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y Redactor jefe en TodoStartups