La crisis política mina la competitividad regional española

Los economistas vaticinan un panorama pésimo o más desfavorable al cierre de 2019 como consecuencia de la crisis institucional pública y la incertidumbre de la creación de una administración nueva con una imagen y fuerza óptima capaz de gestionar eficazmente la representación internacional española.

Así lo contempla el Informe de Competitividad Regional en España de 2019 (ICREG), presentado en la sede del Consejo General de Economistas de España, donde su presidente, Valentín Pich, advirtió que la actual calidad institucional “media-baja” ya está reflejada en el informe de competitividad 2018.

Otra de las causas de la desaceleración que sufrirá la competitividad regional en los próximos años es el desafío soberanista catalán, origen de una fuerte crisis institucional y un deterioro del clima empresarial, que desfavorecerá no sólo su crecimiento económico sino el del resto de comunidades autónomas por sucesos que repercuten en el bienestar común español.

Porque, como recordó Pich, la ciudad condal es un vértice del “triángulo competitivo”, junto con la Comunidad de Madrid y País Vasco, que concentran las CCAA con competitividad superior a la media.

Según Valentín Pich, “el sector público es decisivo e importante en el funcionamiento de la sociedad y la economía, no solo a nivel interno sino externo, puesto que los gestores públicos tienen efectos directos en el PIB y en las decisiones comunes que engloban la distribución del capital humano y de la competitividad”. La aprobación de recientes leyes que afectan a la sociedad de consumo han repercutido negativamente en el entorno empresarial con problemas que podrían haberse evitado con otra normativa. La solución, dijo, “son decisiones acertadas y ambientes mejorables”.

Este informe de competitividad refleja las debilidades y fortalezas de las diferentes comunidades autónomas y, sobre todo, según José Luis García Delgado, catedrático de Economía Aplicada y vicepresidente del Consejo Consultivo del ICREG, “ojalá pudiera llegar a fomentar el debate sobre la competitividad regional y pensar fórmulas y factores que sean competitivos para todos”.

García Delgado resaltó el papel del Consejo en esta iniciativa, pues “es un buen hacer para que una institución articule armoniosamente la diversidad de España entre comunidades”.

José Carlos Sánchez de la Vega, director técnico del ICREG y Patricio Rosas, coordinador del ICREG, presentaron los puntos más importantes del informe sobre competitividad territorial que analiza, dinámicamente, la capacidad de las regiones para favorecer el entorno, elevando las cotas de bienestar.

Apoyados en siete ejes competitivos comunes a todas las regiones como son el eje económico, el trabajo, el capital humano, el entorno institucional, las infraestructuras básicas, la eficiencia empresarial y la innovación, los diferentes consejos españoles obtienen un mapa de la brecha de competitividad de las diferentes comunidades autónomas.

El resultado final ha sido un crecimiento de un 5,2% en 2018 con respecto al año anterior, donde el factor clave ha sido el capital humano, siendo la Comunidad de Madrid, el País Vasco y Comunidad Floral de Navarra los que encabezan la lista de competitividad alta.

Patricio Rosas destacó que “hay brechas muy graves entre las diferentes comunidades autónomas” en los dos indicadores clave del informe, que son el capital humano y la competitividad, factores que son importantes analizar para su posible reestructuración y avance en la competitividad en el futuro próximo.

Antonio Bonet Madurga, presidente del Club de Exportadores e Inversores, concluyó la sesión con un sí rotundo a la pregunta sobre si Cataluña va a ser consecuencia grave de la desaceleración de la competitividad, pues “está teniendo un efecto negativo en la economía española”, lamentó.