La experiencia de ir al trabajo (presencialmente)

Imagen de Alyibel Colmenares en Pixabay

Como hemos venido relatando durante estas últimas semanas, la pandemia de la COVID-19 en nuestro país, pero también en el resto del mundo, ha venido para cambiar muchas de nuestras rutinas. En lo personal, y también en lo profesional, hemos tenido que adaptarnos a un contexto nuevo. Un contexto que nos ha permitido testear muchas de las nuevas formas de trabajar que, desde hacía ya algunos años, nos venían adelantando gurús y expertos de todo el mundo.

Durante toda la pandemia, nos hemos centrado en cómo las empresas se han tenido que adaptar, rápidamente, a un entorno más digital y sus empleados, casi sin tiempo para asimilarlo, al trabajo en remoto. Parece ser que hay un consenso bastante unánime al afirmar que, el de la COVID, ha sido un periodo de aceleración en los planes de digitalización que las organizaciones ya habían conceptualizado, diseñado o, incluso, puesto en marcha de manera muy incipiente o más adelantada.

La buena noticia es que, a pesar de las prisas por coger el tren de la digitalización, las empresas y sus empleados han obtenido resultados muy satisfactorios que nos permiten añadir una nueva variable en el escenario resultante y que, por ende, nos ofrece la posibilidad de teorizar sobre el futuro del trabajo presencial. ¿Priorizarán las empresas el trabajo desde casa? ¿Habrá una combinación física y online? ¿Volveremos al statu quo anterior a la crisis? Sea como sea, las empresas deberán ofrecer nuevas soluciones y servicios para que los empleados, que durante meses han trabajado a distancia, vean en el trabajo presencial una opción, de nuevo, atractiva.

En el futuro post-COVID más próximo, ir al trabajo no será suficiente. Y no lo será porque, para simplemente trabajar, con una mesa, una silla y un ordenador conectado a la red, tendremos todas nuestras necesidades profesionales cubiertas. Entonces… ¿qué ofreceremos a nuestros empleados para captar su interés por volver al trabajo presencial? ¡Definitivamente experiencia! ¡La experiencia de ir al trabajo! Pero, ¿cómo podremos convertir la tediosa ruta hacia la oficina en una experiencia atractiva?

Combinar el trabajo en remoto con el trabajo presencial. Una buena opción para que los empleados vayan volviendo al trabajo presencial, puede ser que las organizaciones permitan, durante los primeros meses, la posibilidad de confeccionar un calendario propio de presencias. De este modo, el empleado irá volviendo, de manera gradual, al trabajo presencial gestionando su propia disponibilidad. Durante las primeras semanas podrá acudir un día de su elección, las siguientes semanas dos días, tres… hasta completar la semana laboral presencial.

Incorporando, en las instalaciones corporativas, servicios que faciliten el día a día. Gimnasio, lavandería, limpieza del vehículo, farmacia, fisioterapia… Algunas grandes empresas ya tienen estos servicios incorporados en sus instalaciones permitiendo a sus empleados gestionar, de manera más eficiente, su día a día. En el contexto actual puede tratarse de un reclamo para captar el interés por volver a la oficina.

Espacios flexibles. Trabajar en diferentes puntos de la oficina, con salas que se adapten a las necesidades concretas de cada proyecto, con la posibilidad de conectar con personas diferentes en función del lugar desde el que elijamos desempeñar nuestro trabajo… La empresa trasciende las fronteras físicas de los departamentos y destruye los silos para generar una cultura más sinérgica.

Amenities o comodidades en la oficina. Pensar en el desayuno o comida de los empleados, en un tentempié saludable de media mañana o de media tarde o dar la oportunidad de escoger el paquete de herramientas corporativas que mejor se adapte a mis necesidades, pueden suponer un buen reclamo para que los empleados acudan a la oficina. Si la empresa proporciona estas comodidades (u otras) permitiendo que los empleados dispongan de más tiempo para el ocio, definitivamente ir a la oficina puede tratarse de una buena alternativa a quedarse en casa.

Disponer de más tiempo.  Ante la posibilidad de trabajar desde casa y evitar los desplazamientos… ¿podrían las empresas absorber, dentro de la jornada laboral, el tiempo que destinan sus empleados al trayecto del domicilio al trabajo y viceversa? ¿Podrían fomentar el uso de medios de transporte sostenibles ofreciendo más cantidad de tiempo libre?

Organización de eventos sociales. Facilitar que las personas de nuestra empresa se relacionen entre ellas, en el entorno corporativo, a través de la organización de experiencias que trasciendan su día a día profesional. Afterworks, charlas, talleres, sesiones de emprendimiento… En una sociedad que tiende al individualismo, este tipo de acciones pueden motivar a que algunos empleados acudan al trabajo de manera presencial.

Responsabilidad Social. Este punto, ligado al anterior, puede suponer una buena manera de fomentar el sentimiento de pertenencia a la organización y, además, una solución muy interesante para que los empleados sientan que ir a la oficina puede proporcionar una experiencia enriquecedora y diferenciadora. Llevar a cabo tareas que repercutan en la sociedad, dentro y fuera de las instalaciones corporativas, es un elemento que fomenta el buen clima y, además, es una ventaja competitiva cuando se trata de diferenciar nuestra compañía del resto.

Estas son algunas de las medidas que podemos adoptar, en nuestras organizaciones, para motivar la vuelta presencial de nuestros empleados a las instalaciones corporativas pero, más allá de esto, puede suponer una buena manera de atraer talento capaz de llevar a cabo los proyectos necesarios para que nuestra organización logre todos los objetivos que se haya marcado.

El presente del mercado laboral debe tender a difuminar las fronteras entre vida personal y profesional, permitiendo que ambos mundos se complementen de la mejor manera posible. Para lograrlo, muchas de las medidas que deben adoptar las organizaciones deben pivotar sobre un elemento muy preciado por todos nosotros: el tiempo. Por este motivo, acudir al puesto de trabajo físicamente no debe suponer, en sí mismo, una pérdida de tiempo. Esto quiere decir, según mi opinión, que fomentar la vuelta presencial al trabajo no debe ser sinónimo, de ninguna de las maneras, del presentismo más rancio. La productividad y la eficiencia en los procesos debe ser la misma; remotamente o presencialmente.

Con el objetivo de reflexionar acerca de la importancia de ofrecer una experiencia memorable en la organización, quiero compartir contigo una frase del filósofo francés Gaston Bachelard que me he permitido el lujo de modificar:

“Una experiencia laboral bien definida, siempre es una buena experiencia y, además, atrae la atención de quienes observan desde fuera”.

Con esto quiero decir que aquella empresa que logre que sus empleados vivan la experiencia de la compañía, como un aspecto más de su cultura corporativa, logrará fidelizar y atraer el talento de su organización y de fuera de ella.

Pero quizás, después de todo, tú que estás leyendo estas líneas ya estás decidido a eliminar el trabajo presencial en tu organización. ¡Cuéntanoslo!