Las empresas tradicionales se visten de startups para superar la crisis del COVID-19

El tejido empresarial español afronta su peor crisis desde la que en 2008 sumió a la economía mundial en una profunda depresión. La de entonces fue una crisis que se alargó demasiado en el tiempo y que provocó que una gran cantidad de trabajadores españoles pasaran a engrosar las listas del paro.

La actual, provocada por la situación excepcional derivada de la pandemia del coronavirus, se prevé también complicada aunque, según comentan los expertos, podríamos salir más rápidamente. De momento, se estima que la del COVID ha llevado a más de 4 millones de personas a una situación de suspensión temporal de sus contratos laborales a raíz del medio millón de ERTEs presentados por todo tipo de organizaciones. Vienen tiempos complicados para muchas empresas y sus colaboradores.

Con este escenario y con la duda razonable de cuánto tiempo necesitaremos para recuperar la economía del país, ya muy pocos hablan de una recuperación en “V”, las organizaciones trabajan para implementar los planes que les tienen que permitir capear el temporal y, por qué no, salir reforzadas de esta situación tan compleja a nivel económico y social.

Pero… ¿qué tendrán que hacer las empresas tradicionales para superar la crisis que nos viene encima? En este artículo, trato de desarrollar algunas claves con la mirada puesta en las startups y en su aportación a la ciencia de la gestión empresarial y corporativa. A continuación, desgrano aquellas características que definen el modelo organizativo de las startups y que pueden ayudar a las organizaciones tradicionales a surfear el entorno cambiante e incierto al que las ha sumido el contexto COVID.

  • Equipo comprometido e identificado con el proyecto. Como defiendo en mis artículos, las personas que forman parte de nuestros Equipos son la mejor palanca para convertir en realidad cualquier reto organizativo. En el contexto actual, además, seguro que van a tener que llevar a cabo mayores esfuerzos para alcanzar sus objetivos individuales. La situación lo reclama y las organizaciones tendrán que aplicar fórmulas de engagement que mantengan el compromiso e implicación de los empleados en niveles altos.
  • Customer Service como pilar. Posicionar al cliente en el centro de nuestra operativa con el objetivo de responder de una manera más rápida y adaptada a sus necesidades. Tener un conocimiento profundo y detallado de su comportamiento como cliente de nuestra empresa, nos ayudará a alargar el ciclo de vida y rentabilizarlo de una manera más eficiente. Customer first!
  • Uso de la tecnología. Como hemos podido comprobar durante estas semanas, la tecnología se ha convertido en una de nuestras mayores aliadas para poder seguir operando, aunque fuera en unas condiciones de supervivencia. De ahora en adelante, las organizaciones deberán apalancarse más en la tecnología para alcanzar sus objetivos corporativos.
  • Es momento para apalancarse en la innovación. Pensar en soluciones diferentes a las habituales. Repensar el modelo de negocio. Diseñar nuevas rutas de acceso al mercado y a los consumidores. Lanzamiento de nuevos productos y servicios… seamos capaces de hacer una lectura optimista de lo que hemos sido capaces de hacer nuevo y diferente y que, además, ha tenido éxito en el período actual, para establecer una cultura de la innovación y mejora continua que nos permita adaptarnos mejor al entorno cambiante actual.

“La innovación es lo que distingue a un líder de los demás” (Steve Jobs)

  • Simplificar los procesos. Lo hemos pensado y es factible hacerlo. No nos perdamos en la burocracia. ¡Hagámoslo posible! Grabemos a fuego el mantra intentar no es hacer.
  • Estructura organizativa plana con el objetivo de potenciar la comunicación interna y el alineamiento de los Equipos, en beneficio de la consecución de los objetivos corporativos y despliegue de la estrategia.
  • Adaptación constante a las circunstancias cambiantes en la organización y el entorno. Una competencia que debemos fomentar en las personas de nuestra organización y encontrarla en nuestros candidatos. 
  • Minimizar los costes. Si el periodo COVID nos ha permitido repensar algunos procesos organizativos y hacerlos más eficientes, ahora que el escenario económico resultante es incierto para muchas de nuestras empresas, se hace necesario pensar en la manera de seguir ofreciendo nuestros servicios a un coste menor, tanto para la organización como para nuestros clientes.
  • La perfección es cara. Y yo añadiría que deja muchos y muy buenos proyectos en el cajón de los olvidados. Vayamos perfeccionando a la criatura a través de una evolución constante que nos permitirá monetizar el producto o servicio desde la versión 1.0. Un concepto: iterar.
  • Permitirse el fracaso es la mejor forma de aprender. Seguro que no todo lo que implementemos, interna y/o externamente, será un éxito pero sí que nos permitirá saber qué cosas podemos hacer y qué cosas no debemos repetir en el futuro.

Si bien es cierto que no existe una receta milagrosa para superar una crisis con garantías, también es cierto que, en el momento actual, es necesario repensar cómo nuestra compañía interacciona con el ecosistema económico al que pertenece, por su sector de actividad, con el objetivo de aprovechar la dificultad de la situación actual y sacar el máximo partido posible.

“En medio de la dificultad reside la oportunidad” (Albert Einstein)

Para otorgarle la razón a Albert y aplicarlo a tu negocio, no dejes de pensar en qué ha funcionado bien durante este periodo y qué oportunidades de mejora deja para el futuro. Seguro que tienes un buen listado de best practices que pueden ir más allá del periodo COVID y que te ayudarán a alcanzar los retos del futuro.

Te lanzo un ejercicio interesante… intenta explicar la historia de tu organización durante este periodo y extrae los aprendizajes que te van a servir de ayuda en el futuro, ya sea para gestionar situaciones similares o para implementarlo definitivamente en el seno de tu empresa.