El mercado laboral reclama ya conocimientos STEM

Juan Riva, fundador y CEO del Immune Technology Institute, este jueves en Madrid. | FOTOS: Alberto Orellana

Escuchar. Esta es la clave que ha llevado al Immune Technology Institute a cambiar el paradigma educativo. Atender a la “demanda permanente, global e insatisfecha” de talento del mercado, especialmente en materia digital. Juan Riva, su fundador, ha defendido el nuevo modelo de formación que inaugura el centro este jueves, en pleno Paseo de la Castellana de Madrid: Unir la tecnología con los problemas reales de las empresas para anticiparse y dar respuesta a los retos que trae la digitalización del mercado laboral.

Al acto de presentación del centro han asistido el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. El primero ha agradecido al hub de talento que hayan puesto en marcha la “mejor palanca del progreso: unir tecnología, innovación y talento”. Y ha insistido en la necesidad de formación continua para “inmunizarse” ante lo que pueda venir.

Un reciclaje que Martínez-Almeida asume que debe aprender de Immune: “Es la Administración la que se tiene que parecer a vosotros. Todos tenemos que adaptarnos a los retos que vosotros estáis planteando”. El primer edil de Madrid ha animado a los estudiantes a aprovechar la oportunidad de estudiar en el centro digital y a cultivar una “actitud” proclive al aprendizaje diario. Es “lo más importante” en un mundo de cambios.

Imagen de la mesa coloquio con los diferentes expertos que han participado durante la inaugaración del Immune Technology Institute.

Según la Comisión Europea, el 53% de las empresas en Europa tienen dificultades para encontrar los perfiles técnicos que necesitan. Immune nace para cubrir ese gap “entre la necesidad de las empresas y la oferta educativa”, ha comentado Nuria González. La consultora estratégica de marketing de Immune ha avanzado los pilares que sustentan el modelo del instituto digital: la tecnología y la experiencia de los ‘immuners’, como los ha definido Riva. Son mentores capaces de entender la tecnología y con una “visión a largo plazo” para dar respuesta a retos como la robotización completa del 14% de los empleos actuales.

A través de la tecnología y la atención a las softskills se logra dar una formación “holística” que permita a los futuros alumnos “moverse en un entorno cambiante”, ha defendido Riva. Para él, los alumnos del instituto digital deben responder a las preguntas de la sociedad. Y la sociedad está reclamando perfiles STEM. La brecha de género ha sido el tema directo que ha abierto la mesa coloquio al inicio de la jornada. Según el Eurostat, en 2017 el 80% de los desarrolladores de software en Europa eran hombres.

Cómo convencer a las mujeres de optar por la vía más técnica en su formación es la principal problemática a resolver. Y luchar contra la “autocensura” femenina en esta rama del saber, ha planteado la periodista Ana Belén Roy, moderadora de la mesa. Para Irene Navarro hay que tratar de hacer “más atractiva” la opción de las STEM a las mujeres. Quizás haciendo más visible su potencial para impactar positivamente en la sociedad. Temas “del corazón”, como un exoesqueleto para un parapléjico, “llegarían más”, ha dicho.

Lo que es evidente es que tenemos que “rehabilitar a la población” ante el torrente de cambios que ya inunda el mercado laboral. Para ello, y para adaptar sus habilidades digitales al mundo actual y retener el talento en las empresas, necesitamos “referentes”.  Manuel M. Espada, socio líder de clientes y mercado en PwC, sostiene que hay que reorientar la inversión en educación digital hacia las carreras que preparen para una mejor adaptación a lo que pide el mercado.

Y, ¿qué pide el mercado? Pide conocimientos STEM, sí, pero cada vez más se buscan perfiles que “conozcan bien el sector” en el que van a moverse. Así lo entiende Alejandro Freiben, director de recursos humanos de Oracle Ibérica. Freiben ha recomendado hacer un ejercicio reflexión sobre las habilidades que realmente desempeñamos diariamente. Saber cuáles tendremos que “desarrollar” más en el futuro puede ser la clave, ha cerrado.