El libro que “llama a la innovación” para materializar la revolución digital

(De izq. a dcha.) Antonio Marqués (Grupo Etra), Eugenio Mallol, Alberto Guadarrama (Bodegas Matarromera) y Carlos Baranda (Glent), este miércoles en Madrid. | FOTOS: Alberto Orellana

El libro ‘Empresas que cambian el mundo‘ es una llamada de atención hacia el ecosistema empresarial y la sociedad en su conjunto de que “tenemos un sistema sin relato”. Marca cuáles son las grandes líneas de revolución de la sociedad en las próximas décadas, entendiendo esos cambios como transformaciones “que llaman a la innovación”. Eugenio Mallol, director del suplemento ‘Innovadores‘ del diario ElMundo, recogía en pocas frases la misión del libro presentado este miércoles en Madrid.

Editado por la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (REDIT), el libro plantea una prospectiva de los retos de innovación del futuro y la hoja de ruta a seguir por parte de las empresas y la administración pública. Se trata de “una llamada de atención desde la economía real a la sociedad española”, dijo Mallol en el evento acogido por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

“Una prospectiva que marca tendencias desde el mercado real español, desde las PYMES”. ya que, quienes han elaborado el texto conocen “sus problemas para conseguir financiación, para crear un modelo de negocio…”, señaló Mallol. Por eso defendió la difusión de este “manifiesto” de visión global. Porque “no es un mensaje de políticos” sino de empresarios. “Esto es lo que tenemos aquí” resumió.

Y lo que tenemos en España, en cuanto a inversión en innovación, “no es alentador, tal y como nos muestra cada año el INE”, advirtió Fernando Saludes. El presidente de REDIT recordó que con un gasto interno en I+D en 2016 de 1,19% respecto al PIB, la media española sigue estando muy lejos de la media europea, situada en el 2,03%.

Durante la crisis nuestro país ha sufrido una importante desinversión en el sistema de innovación. De hecho, “la crisis en España no sólo ha destruido PIB, sino que, en proporción, ha destruido más inversión en I+D que en PIB”, señaló Saludes. Se ha frenado la escalada iniciada en el año 2000 y actualmente ocupamos la posición 19ª del ránking de los 28 países de la UE en materia de innovación.

Palabras del secretario general de Ciencia e Innovación, Juan María Vázquez.

Para mejorar esta situación, el presidente de REDIT abogó por reforzar las ayudas a esta y otras redes de centros tecnológicos para que puedan ejercer como “aliados tecnológicos” de las empresas y así “mejorar su competitividad”. Saludes apostó por recuperar las ayudas del Ministerio de Economía cesadas en 2010, para lo que es necesario “mejorar la dotación para la I+D+i de los presupuestos generales”. Y además, conseguir “distribuirla en programas y agentes que garanticen una mayor inversión empresarial” añadió.

Ayudas esenciales para elaborar líneas de investigación estratégicas en los centros tecnológicos en el medio y largo plazo, y para posibilitar “ir por delante de las empresas y los sectores”. La idea es que “cuando una empresa venga con una problemática o necesidad, en los centros tengamos parte o la totalidad de la solución ya resuelta” explicó el líder de REDIT.

Una visión que comparte el secretario general de Ciencia e Innovación, Juan María Vázquez, quien aseguró: “Es necesario consolidar un sistema en el que se siga fortaleciendo el carácter innovador de nuestro principal tejido empresarial, las PYMES”. Como presidente del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), Vázquez prometió más cambios para este año, igual que los implementados en 2017, siempre “hasta donde nos dejan las ayudas de Estado por desgracia”.

Según el secretario general, en 2018 se aprobará un plan en el que adelantó que “vamos a tener más ‘neotec'” y que desde el ministerio entienden “que es importante poder seguir financiando a las startups”. Financiar esas “nuevas empresas tecnológicas como un instrumento que ha funcionado muy bien” para mejorar la innovación en España.

Además, Saludes se mostró “expectante por la puesta en marcha de la Red CERVERA“, programa a través del que se espera recuperar las ayudas para I+D propia y colaborativa en los centros tecnológicos. Algo que forma parte del plan nacional de innovación, según Vázquez, y donde se refleja el importante papel de los centros tecnológicos. Tanto la parte en la que estos centros desarrollan tecnologías necesarias para hacer más competitivas a nuestras empresas, como la parte en la que se facilitará el acceso a proyectos de las empresas “siempre y cuando lo hagan con un fondo tecnológico” apuntó Vázquez.

Por otra parte el libro recoge a su vez testimonios de más de 30 empresas y expertos de los centros tecnológicos que han realizado una prospectiva para mostrar esos grandes retos de la sociedad occidental. Retos para materializar esa transformación digital, como garantizar la seguridad de la información y la interoperabilidad de los sistemas, o la estandarización de los lenguajes de programación y su regulación acorde. Tareas que necesitan de una estrecha colaboración entre las entidades públicas y privadas.

El discurso del cambio exclusivamente ligado a las grandes empresas ya no vale. “Cada vez más aparecen pequeños actores muy focalizados que son capaces de hacerlo mejor” que las grandes compañías y absorben a sus clientes, analizó Mallol. Casos como los tres que acompañaron al periodista en la breve mesa redonda que abrió el evento.

Aplicar la tecnología para “extraer nuevas funcionalidades de los alimentos”, como declaró  Alberto Guadarrama, de Bodegas Matarromera. Implementarla para generar nuevos sistemas de “movilidad, energía y seguridad” en las SmartCities, según planteó Antonio Marqués, del Grupo Etra. O generar con ella el perfil del “artesano digital” potenciando al máximo la posibilidad de personalizar nuestro calzado, tal y como ofrece la marca Glent, que lidera Carlos Baranda.

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