La negociación colectiva es “un elemento de éxito” empresarial para la OIT

El presidente de la OIT, Guy Ryder, este lunes en el Casino Gran Círculo de Madrid. | FOTOS: Alberto Orellana

“Nadie puede dudar de la importancia de la negociación colectiva”. “Allí donde se ha debilitado los resultados no han sido positivos económicamente para el éxito de las empresas”. Así de rotundo se ha mostrado el presidente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder, este lunes en Madrid. Durante el evento organizado por Nueva Economía Fórum, ha recordado los retos y las oportunidades de la coyuntura política internacional que vivimos, y cómo debemos afrontar el futuro del trabajo en ella.

El acto ha estado presidido por la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, quien ha felicitado a Ryder por estar al frente de la OIT a falta de siete meses de que cumpla 100 años. Un tiempo en el que ha mantenido la misión de “promover cumplir las normas y derechos fundamentales en el trabajo”, según ha declarado Valerio. Así como “crear mayores oportunidades para que mujeres y hombres podamos tener empleo e ingresos dignos”, y mejorar la Seguridad Social.

Para el presidente, uno de los motivos por los que la OIT ha sobrevivido a desafíos como la II Guerra Mundial ha sido su carácter “tripartito”.”Es la única organización mundial donde las decisiones se toman conjuntamente con gobiernos y representantes de los trabajadores y las empresas”, ha defendido.

Según ha argumentado Ryder, vivimos en una época marcada por lo que él llama “el nuevo brutalismo en la política internacional y el discurso público”. En ella el multilateralismo está cuestionado y al mismo tiempo que enfrentamos a una profunda transformación laboral en la llamada 4ª Revolución Industrial. Un proceso de cambio del trabajo “sin precedentes”.

La ministra de Trabajo, Migración y Seguridad Social, Magdalena Valerio, durante la presentación del acto.

En muchos países y regiones se ha degradado el discurso político y la tolerancia, así como un abandono a la capacidad de escuchar al otro. Esto se traduce en “una ofensa al multilateralismo”, ha criticado como representante de una agencia de la ONU. Para el presidente de la OIT esta crítica al multilateralismo se debe a cuatro razones. El primero de ellos es la revolución tecnológica que vivimos, de la que ha advertido del “peligro” de brindar la exclusividad del futuro del trabajo a la innovación en la tecnología.

Esta va a permitirnos crear las condiciones para reconciliar las ambiciones y objetivos profesionales de los trabajadores con su vida privada, según ha explicado el dirigente. Pero la tecnología “no va a decidir el futuro del trabajo”, pues la revolución que afronta (climático-productiva, demográfica y de globalización) se resuelven políticamente. Y “no será la tecnología” sino los gobiernos, los sindicatos y las empresas quienes “tripartitamente” con la OIT deberán decidirlo.

Como ha defendido Ryder, las otras tres razones que han provocado la es crítica al multilateralismo son: que la gente piensa “que no funciona”; que muchos gobiernos dicen ya que la cooperación internacional “es una injerencia en el ejercicio de su soberanía nacional”; y que se percibe como una herramienta “al servicio de una gente cosmopolita” y que no funciona “para la mayoría”, según ha desgranado el presidente.

Los gobiernos han demostrado una “incapacidad” para solventar conflictos como el de la “matanza en Siria”, mientras progresa un nacionalismo político que Ryder considera “muy peligroso”. Todos ellos son factores que “no tienen justificación”, pero necesitan de una respuesta “mucho más ágil” del sistema internacional y de los gobiernos. Una coyuntura en la que Ryder ha felicitado a España por su “vocación de diálogo” así como europeísta e internacionalista”.

En referencia a los retos que esta 4ª Revolución trae consigo, el máximo representante de la OIT ha destacado la lucha contra el cambio climático. El futuro del trabajo “tendrá que ser verde”, ha dicho, justificándolo no como una opción, sino como “una necesidad y una obligación”. Hay que afrontar la que “quizás” sea la transformación productiva “más profunda” que se presenta, según ha dicho.

Las otras dos lecciones a superar son las tendencias demográficas de las potencias más desarrolladas y las de regiones como el África subsahariana, así como la globalización. Ryder ha instado a “comprender” los comportamientos de sociedades que en unas regiones envejecen y en otras en las que hay un “impresionante” aumento poblacional, también debido a las migraciones. En relación a esto último, ha pedido a los gobiernos reflexionar por qué cuando más se destina a paliar este problema son mayores sus obstáculos.

Respecto a la globalización, el líder de la OIT ha pedido que pensemos que “si permitimos que el sistema internacional no funcione en su fundamental de reconectar la economía global”. “No es el momento de abandonar la globalización”, ha recalcado Ryder, pero sí de reflexionar sobre su camino en el futuro.