Los autónomos españoles están “mejor protegidos” que la media europea

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De izq. a dcha.] La vicepresidenta ejecutiva de ATA, Cecilia Ferrero, junto al presidente, Lorenzo Amor, y el economista José Antonio Hercé, este lunes en Madrid. | FOTOS: Marta Peiro

En España, a pesar de que “en buena medida” las quejas de los autónomos están “bien fundamentadas”, “en general  están mejor protegidos que la media de los trabajadores autónomos europeos”. Es una de las principales conclusiones del informe presentado este lunes en Madrid por el economista José Antonio Hercé en colaboración con la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA).

El informe surge como respuesta a la consulta y análisis planteados por la Comisión Europea (CE) a Interlocutores Sociales europeos. En ella se plantea ya un diagnóstico sobre la protección social de los trabajadores autónomos en Europa, así como la de los denominados trabajadores ‘no convencionales’. Un fenómeno ante el que asalta “la preocupación” de asegurar la protección social de estos nuevos trabajadores, según ha declarado Cecilia Ferrero, vicepresidenta ejecutiva de ATA.

El documento va encabezado con este título: ‘Acceso a la Protección Social de los trabajadores sea cual sea su forma de empleo en el marco del Pilar Europeo de Derechos Sociales‘. Y tal como ha desarrollado Ferrero, la principal constatación que se desprende del mismo es que “ya existen huecos protectores -o faltas de protección- a nivel europeo” sobre estos trabajadores ‘no convencionales’. Pero entonces habrá que añadirles además los que “ya conocemos como históricos entre autónomos y asalariados”, ha detallado.

De esta manera, el informe acucia a la CE a “centrarse antes en cerrar el hueco de protección social entre autónomos y asalariados para luego poder regular las nuevas formas de trabajo”, ha señalado Ferrero. Porque “es algo que todavía no está resuelto”, ha apostillado.

Y sin embargo, pese a esas quejas fundadas y los huecos protectores existentes, la vicepresidenta de ATA recalcó el mensaje fundamental del informe: “el autónomo español (desde el punto de vista de los derechos nominales), tiene un sistema de protección social que está entre los más avanzados de los modelos tradicionales en Europa”. Y desde ATA consideran que este modelo podría servir como “punto de partida” para la regulación “no solo del trabajador autónomo europeo, sino también de estas nuevas formas de empleo”, ha desgranado Ferrero.

Un fenómeno el de los nuevos modelos laborales y los emergentes trabajadores ‘no convencionales’, que de la mano de la transformación digital “lo están invadiendo todo”, según Hercé. Y bajo “cualquier tipo de contrato” o convenio laboral, ha puntualizado. Para el economista encargado del informe, la cultura laboral española (que “no dista mucho de la europea”) tiene la obligación de atender estos nuevos modos laborales, que de momento “no sabemos interpretar” ni clasificar en materia de protección social.

“Necesitamos un marco conceptual para las nuevas formas de trabajo”, pues los lugares en los que se desempeñan “ya no son los convencionales”, ha señalado el economista. De hecho, fue más allá, al afirmar que “todos” estamos o estaremos “entre el trabajo autónomo y/o el ‘no convencional’, habiendo sido previamente asalariados”.

En este sentido, el marco protector del que disponen los autónomos en España cubre “algo de todo” y “mucho de algunas cosas” (jubilación, prestaciones por desempleo, incapacidad, dependencia, atención familiar, paternidad y maternidad, etc.), ha defendido. Para el presidente de ATA, Lorenzo Amor, el informe “desmonta el mito de que los autónomos españoles son lo que más pagan y los que menos protegidos están”.

Es necesario por tanto regular “todas las partes (empresas, trabajadores y administraciones) ante una situación de abuso de los autónomos”, ha declarado tajante Hercé. Hay que reforzar el acceso “formal y efectivo” a una protección social de los autónomos que sea “equivalente” a la de los asalariados (aunque existan contados casos de mayor protección de los primeros frente a los últimos, como ha aportado el economista).

Para ello la “transferibilidad” de derechos entre ambos sistemas es fundamental, pues cada vez más “una persona en edad de trabajar pasa por asalariado, autónomo y freelance ‘no convencional” de “cualquier manera”, ha apuntado. Además es necesario que exista una transparencia en la información que permita a los trabajadores tomar mejor y más abiertamente las decisiones laborales sin importar su edad. Porque caminamos hacia “carreras laborales profundamente transformadas”, ha resumido Hercé.

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