Los usuarios piden “confianza, transparencia y control” para ceder sus datos

El GDPR aún revolotea por los quebraderos de cabeza de muchas empresas cuando se ha presentado un estudio que pregunta a la otra parte: los consumidores. Y paradójicamente aquí ellos son los dueños de la mercancía. El informe global presentado por el Instituto de Economía Digital del ESIC (ICEMD) este miércoles en Madrid, habla de ‘Lo que realmente piensan los consumidores‘ sobre la ‘Privacidad de los datos en 10 mercados globales‘.

La conclusión principal es que somos más conscientes de que los datos digitales son nuestros, y nos preocupan su seguridad y el “control” que podemos tener sobre ellos. Además vamos creando tendencias en función de cómo y para qué estamos dispuestos a cederlos. Joost van Nispen, fundador y presidente del ICEMD, presentó cuáles son las actitudes de los consumidores a la hora de ceder sus datos en países como Canadá, EE.UU., Argentina, Reino Unido, Alemania, Francia, España, Singapur y Australia.

Según planteó Van Nispen, la principal observación del estudio es la notable “similitud” que hay entre la mayoría de países. En 8 de los 10 países los usuarios negocian (‘pragmáticos’) o no les importa demasiado (‘despreocupados’) el intercambio de datos. La única diferencia está en los llamados ‘fundamentalistas’ o que se niegan a ceder sus datos a las empresas, algo más presentes en países como Alemania (27%),Australia (26%) o Países Bajos (26%).

Los consumidores ceden sus datos y “aceptan” en un 63% el valor de intercambiarlos en la economía moderna. “Hay cada vez más concienciación global de que los datos son míos”, dijo Van Nispen. “Soy yo quien debe decidir”, continuó, y siempre según “el grado de confianza” que tenga en la empresa en cada caso. ¿Y a cambio de qué? Los usuarios intercambian sus datos por dinero, productos gratuitos o “puntos incentivos”. El acceso exclusivo a publicidad personalizada que suelen ofrecer las empresas… no interesa.

Paradójicamente, al consumidor no le interesa que las empresas le aseguren una “publicidad ajustada a sus necesidades” cuando se trata de dar acceso a sus datos. Ni es más consciente de ello debido La confianza es el “criterio fundamental” para darlos. Por ello “invertir en una relación de transparencia” con el cliente también debe serlo para la empresa, advirtió Van Nispen. En dos palabras:”Empresas fiables y beneficios tangibles” para empezar a hablar de los datos personales.

Si nos centramos en qué actividades tienen más éxito en conseguir los datos dar publicidad encontramos los e-mails y las redes sociales. Frente a ellas estarían los servicios de televisión y música en streaming, donde los usuarios prefieren pagar a cambio de no tener que ceder sus datos. A medio camino estarían los medios y suscripciones de noticias.

El fundador del ICEMD planteó además cuáles son los principales retos, claves y fundamentos para “fomentar una economía saludable de datos a nivel global”. Porque los consumidores ceden sus datos mayoritariamente, y son más conscientes de su valor. Pero apenas un 40% de ellos se siente más seguro con esos intercambios de datos. No en vano el 74% de los encuestados se siente “preocupado por la privacidad digital”, señaló Nispen.

Sobre quién se debe responsabilizar de la gestión y la seguridad de sus datos encontramos más diferencias entre los países encuestados. Un 38% considera que el propio usuario está “capacitado” para ello ya que conoce mejor “cómo se recopilan y utilizan”. En torno al 15% piensa que es tarea de las instituciones gubernamentales, y apenas un 5% estima que es responsabilidad de las empresas. La segunda opción más demandada es una combinación de todas las anteriores, respaldada por un 35% de los encuestados.

En este sentido, Van Nispen sugirió que tienen que establecerse “pautas colaborativas entre administraciones, empresas y consumidores”. Aunque “la última responsabilidad debería estar en las manos del consumidor”. Con ello se llegaría al 80% de la población mundial, defendió el presidente del ICEMD.

Otro de los obstáculos es la disposición de los ciudadanos a ceder sus datos con otros departamentos. En España un 54% está dispuesto a intercambiarlos con la administración (más que el 42% de media). La mayoría (78%) no olvida el hecho de que son las empresas las principales beneficiadas de acceder a nuestros datos personales (algo que percibe más claramente el 86% de los españoles).