El fraude interno de las empresas europeas asciende a 62.754 euros anuales de media

Captio, plataforma de gestión de gastos de viajes de empresa, publica este jueves su informe anual “El impacto del fraude interno en la gestión de gastos de las empresas” que revela que el impacto del fraude en las empresas asciende a 62.754 euros anuales de media. El fraude interno por trabajador es de 709 euros, un 1,38% más que el año anterior (700 euros). Pasar gastos antiguos, justificar el mismo tique varias veces o superar el importe máximo autorizado son algunas de las irregularidades más habituales en los viajes de negocios.

Para llevar a cabo esta tercera edición del estudio, Captio ha revisado 1,4 millones de gastos originados en los desplazamientos de 10.089 trabajadores de 130 empresas durante el año 2017. Del análisis se desprende que los fraudes han aumentado en las empresas pequeñas y grandes.

El 18% de los gastos de las empresas pequeñas son presuntamente fraudulentos, lo que supone un aumento del 3% respecto al año anterior. Por lo que respecta a las grandes empresas, el aumento respecto al año anterior ha sido del 2%, situando la cifra en un 12% de gastos presuntamente fraudulentos. Sin embargo, en las empresas medianas el fraude baja del 15% a un 12%.

“Las irregularidades en la gestión reducen seriamente la competitividad de las compañías y dificultan la toma de decisiones debido a la distorsión de los datos disponibles”, afirma Joaquim Segura, CRO y cofundador de Captio. El empeoramiento del clima laboral y el daño a la reputación corporativa son otras de las consecuencias de estas malas prácticas.

“El uso de un software de automatización y digitalización de la gestión del gasto y la implantación de un marco normativo que defina qué es fraude, establezca los distintos grados de gravedad y fije las medidas que se tomarán en función de ello es esencial para minimizar el fraude interno”, explica Segura.

“La combinación de auditorías internas y externas, el desarrollo de planes de formación para los empleados, el establecimiento de canales de denuncia y la creación de un buen clima laboral son otras medidas esenciales para reducir las irregularidades en la gestión aunque ha destacado que “es vital que los altos directivos prediquen con el ejemplo”.