Caja Burgos impulsa startups que frenen la despoblación de la España rural

En el contexto de su política de apoyo a los emprendedores tecnológicos, Caja Burgos tiene como uno de sus objetivos prioritarios promover y respaldar aquellas startups que se presenten como una herramienta efectiva para frenar la despoblación de la España rural.

La apertura de nuevos negocios en Burgos se ha disparado durante este 2019, según los últimos datos facilitados por los registros de la Oficina Territorial de Trabajo de la Junta de Castilla y León, posicionando con ello a la ciudad como una de las aventajadas en materia de emprendimiento en España. Solo en el primer semestre de 2019 se han activado 1.686 empresas en la provincia, lo que ha permitido la generación de 11.000 nuevos puestos de trabajo. Un total de 1.504 actividades comunicadas han sido empresas de nueva creación, según un comunicado.

La Fundación Caja de Burgos apuesta en su programa social por el apoyo a todos aquellos emprendedores que, además de un proyecto de autoempleo y creación de una nueva empresa se basen en ideas innovadoras hasta ahora inexistentes en la provincia. “Lo llamamos emprendedores creativos innovadores porque en el programa seleccionamos solo proyectos que tengan un punto de innovación, cuyo objetivo sea la creación de un producto o servicio novedoso para la sociedad”, explica Francisco Javier Cuasante, responsable del área de Dinamismo Empresarial.

La metodología aúna sesiones de mentoring que establecen itinerarios personalizados según las necesidades y madurez de las iniciativas, con el respaldo que supone para el emprendedor el contar con el apoyo y la red de networking de la Fundación. Adaptándose  a la fase de emprendimiento en la cual se encuentre el proyecto, un equipo de mentores analiza el potencial innovador del proyecto, ofreciendo asesoramiento, difusión y asistencia en la creación del negocio al participante.

Sostenibilidad e innovación, una combinación ganadora

Algunos de ellos, como es el caso de Resistible nacieron para dar respuesta a la creciente sensibilidad medioambiental. El emprendedor burgalés Manuel Revilla se planteó la posibilidad de un entierro ecológico, ideando para ello un féretro elaborado al 100% con materiales sostenibles en el cual es posible escribir en la tapa mensajes de despedida. Su propuesta de negocio va más allá de la defensa del medioambiente, ya que ofrece a los allegados al fallecido la posibilidad única de despedirse de sus seres queridos de una manera creativa y sostenible. Su negocio explora otras vías de acercarse a la sostenibilidad mediante el diseño de trofeos y regalos de empresa personalizados y fabricados  con cartón reciclado.

En Blokkem también está presente la preocupación por el medioambiente, ya que su pionero mecanismo antirrobo integrado en los propios pedales de la bicicleta, proporciona la seguridad y comodidad necesarias para incorporar la bici a nuestra vida cotidiana y poder disminuir con ello nuestras emisiones de CO2. Para Emilio Fernández, uno de sus fundadores, la idea de “aportar valor a una sociedad que apuesta por la sostenibilidad medioambiental fue el comienzo de un largo viaje” en el cual el programa Emprendedores les ayudó a despejar las dudas que a todo emprendedor le surgen en esta etapa, así como a contactar con empresas que podían asesorarles sobre el producto.

Tecnología y arte: a la vanguardia del emprendimiento

Para Bitacademy, la innovación viene de serie al tratarse de la primera academia tecnológica bilingüe de Burgos. Con el objetivo de desarrollar las habilidades STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en los niños de la zona, la emprendedora Beatriz Gil Arroyo ha creado un concepto pionero. Su academia aúna robótica e idiomas, dando la posibilidad a los más pequeños de estimular su aprendizaje al tiempo que desarrollan habilidades tan demandadas en el mundo laboral actual como el  liderazgo, la creatividad o el trabajo en equipo.

Se trata de proporcionar a los más jóvenes el bagaje educativo con el cual enfrentarse a los retos del mañana. Su fundadora, profesora en la Universidad de Burgos,  tuvo la idea de crear Bitacademy “al ver muchas carencias entre el alumnado relativas a  determinadas competencias que no se han adquirido en edades tempranas como son la comunicación oral o el espíritu emprendedor”. En sus talleres se desarrollan estas capacidades mientras se aprende de manera innovadora entre robots, motores y otros desafíos tecnológicos.

En Kikoibo, el arte es el leitmotiv del proyecto emprendedor de Ignacio del Manzano, un joven arquitecto amante del arte que ha encontrado en el mundo digital la posibilidad de realizarse laboralmente gracias a la fusión de ambas disciplinas. Kikoibo es un proyecto pionero en aunar arte y nuevas tecnologías, con el firme propósito de acercar el arte contemporáneo a cualquier público y obtener así piezas únicas para decorar el hogar o la oficina.

Además, la empresa burgalesa ofrece a decoradores e interioristas soluciones adaptadas a todo tipo de públicos y espacios bajo encargo, ideal para personalizar al máximo todo tipo de espacios, desde viviendas a negocios. Todo ello para obtener un producto único, exclusivo y a precio asequible. Sin duda una gran oportunidad para adentrarse en el mundo del arte contemporáneo.

El emprendimiento frente a la despoblación de la España rural

Con el objetivo de incentivar el empleo como principio esencial del desarrollo social, la Fundación Caja de Burgos implementa este programa innovador de apoyo al emprendedor, referente en Castilla y León, muy especialmente en las áreas rurales. “Es importante reforzar el mensaje de empoderamiento de lo rural como parte imprescindible de la sociedad y frente a la problemática de la despoblación de la España rural”, recuerda Cuasante.

Por ello, “siempre que se puede se expone la línea de apoyo al Emprendimiento de la Fundación Caja de Burgos y se anima a las personas a que contacten si tienen ideas”, concluye el responsable de Dinamismo Empresarial.

Más de 240.000 de apoyo a pequeñas empresas

El presupuesto destinado para este programa por la Fundación Caja de Burgos ascendió solo en 2018 a más de 240.000 euros, con una bolsa de financiación de 50.000 euros destinada a las mejores empresas creadas dentro del programa. El resto de la partida  se distribuyó entre tutorizaciones e impulso a la fabricación de prototipos.