Vivir para siempre, ¿ficción… o futuro?

María Entraigues-Abramson se hizo esperar casi una hora, pero nadie abandonó este lunes el aula del Colegio Oficial de Químicos de Madrid. Hablar de la inmortalidad del ser humano debe tener algo. Esa es una de las principales actividades de la coordinadora de divulgación de la Fundación de Investigación SENS (estrategias para diseñar el envejecimiento insignificante, por sus siglas en inglés): Difundir la palabra de su mentor y ‘jefe’, el gerontólogo y biomédico inglés, Aubrey de Grey (CSO de SENS). El mensaje, potente: cómo revertir los efectos de la vejez para “acabar con ella”.

La Asociación Española de la Singularidad (AES) acogió la conferencia de Entraigues y su marido, Gary Abramson, que explicaron la teoría de De Grey para “vivir para siempre” o alcanzar lo que se ha denominado ‘metucelaridad’ (singularidad de Matusalén). El presidente de la AES, Antonio Miguel Carmona, definió a esta argentina de padres valencianos como “una ‘Quijote’ de la investigación científica”. Es decir, aquella que intenta inculcar las inversiones en el alargamiento de la vida, a pesar de su heterodoxia y profusa actividad (es investigadora, cantante, actriz, compositora, periodista, piloto…).

José Luis Cordeiro puso un poco de contexto al trabajo de SENS. Habló de una “explosión” del antienvejecimiento en los últimos años. Algo que después desplegaron los dos criogenicistas. Él con el ejemplo que les unió en esta labor: la criogenización de los restos de la madre de Entraigues. Ella, desarrollando la teoría de De Grey: los tres puentes hacia la inmortalidad y los siete factores responsables de la vejez, según avanzó el vicepresidente de HumanityPlus. Además, Cordeiro dio una fecha: 2030. Es lo que tendremos que esperar para tener la opción de “vivir lo que queramos”, vaticinó.

Enfoque de De Grey sobre los siete procesos o factores que provocan la vejez.

El señor Abramson comentó brevemente el papel que juega la criogenización y la futura vitrificación de los órganos en la inmortalidad. No en vano, su suegra salió de Buenos Aires, no sin problemas burocráticos y materiales, como “la primera criogenización en toda Sudamérica” [más o menos oficial, al ser en nitrógeno líquido, pero no vitrificación; un proceso que implica un componente anticongelante para evitar la cristalización de las células por su alto riesgo de fractura]. Se espera que la tecnología del futuro, incluso con una congelación mínimamente bien hecha, “permita la recuperación de la información [cerebral]”, aclaró conjuntamente Cordeira.

Casi 60 minutos después de la hora prevista, por motivos de agenda en su fugaz paso por España, Entraigues desgranó los tres puentes hacia la inmortalidad de De Grey: los buenos hábitos (década de 2010); los inicios de la biotecnología (2020); y los perentorios tratamientos de nanotecnología (2030). Según detalló la argentina, el gerontólogo británico es “la única persona” que ha explicado la vejez, a través de sus siete factores o ‘killers’ (asesinos). En 2007 explicó en un libro dichos procesos y, lo más importante, argumentó “cómo intervenir para modificarlos”.

La teoría de Aubrey de Grey (quien ha invertido toda la donación de su herencia en la investigación de este campo, unos 18 millones de euros), apuesta por actuar en la segunda fase de toda enfermedad (metabolismo, daño y patología). Según defendió Entraigues, “el cuerpo es una máquina molecular”. Por ello se trata de establecer intervenciones “de mantenimiento metabólico” en la fase del daño “antes de llegar a la patología”.

De Grey establece los factores principales que recorre el metabolismo del daño hasta llegar a la patología. Y establece una serie propuestas para intervenir cada uno de estos siete procesos. “De lograrlo estamos casi seguros de poder revertir sus efectos, no sólo prevenirlos. Suena a ciencia ficción, pero no lo es”, aseguró la de SENS.

Por último, Entraigues atendió algunas de las barreras (económicas, sociales y filosóficas) que rodean a esta hipotética ‘muerte’ de la vejez. Empezando por la falta de inversión en la investigación de esta industria (sobre todo “a nivel molecular”), y que el Banco Americano valora en unos futuribles 600 billones de euros. Además, existen bastantes prejuicios y confusiones alrededor de semejante paradigma de la humanidad. Entre ellos, la percepción misma de la vejez como algo “natural, crónico e inevitable”, apuntó.

“Se han curado un montón de enfermedades infecciosas, pero ninguna relacionada con la vejez”, comentó. Se tratan y postergan sus efectos, pero finalmente moriremos por ella. Entonces, ¿por qué vivir eternamente si lo haremos deteriorados?, preguntó alguien del público. No se pretende extender la vida sin más, sino “mejorar” su calidad, argumentó Entraigues. “Vamos a tener cada vez más personas más viejas, y más enfermas. Eso es la vejez. Y el coste será insostenible. El ‘tsunami gris’”, abundó.