Inteligencia artificial: ¿Quién paga los platos rotos?

¿Cómo establecer la responsabilidad por daños causados por la inteligencia artificial? El concepto no es ya tan teórico como parece. La conducción automática de un vehículo mientras descansamos en el asiento de atrás o el pilotaje ‘inteligente’ de aeronaves requiere de la necesidad de fijar criterios para compensar eventuales daños ocasionados por un funcionamiento no previsto.

Sobre las ‘Repercusiones de la inteligencia artificial en el ámbito de la responsabilidad civil’ trata la reflexión que traslada a la Revista de Responsabilidad Civil y Seguro la doctora Esther Monterroso, profesora titular de Derecho Civil de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, quien sugiere un seguro obligatorio frente a eventuales daños derivados de la acción de la llamada Inteligencia Artificial.

“Sin ahondar más en esta interesante cuestión”, señala en su artículo, “quizás, encontrar una solución a esta compensación de los daños, que es lo que realmente preocupa a la sociedad, no debiera buscarse incorporando nuevas personalidades jurídicas a nuestro ordenamiento, sino estableciendo un régimen de seguro obligatorio con unas adecuadas coberturas de los mismos”.

Monterroso explica que la imputación de la responsabilidad conforme al criterio de control humano (o de gestión del riesgo) es una propuesta que podría resolver esta problemática. Sobre esta premisa, agrega, la cuestión a delimitar es cuál de los humanos involucrados resulta responsable por tener el control del robot “ya que, de momento, estos no actúan de manera absolutamente autónoma e independiente, sino que se da una interacción humano-robot, es decir, una colaboración o supervisión de un sujeto (sea un conductor, un operador del dron, un cirujano que realice una intervención con un robot, etc.)”.

En este contexto, la doctora Monterroso indica que, si se aplicara este criterio de imputación de la responsabilidad, “sería preciso analizar bajo quién está el control y supervisión del robot, es decir, quién lo maneja, conoce su funcionamiento y puede detenerlo en el caso de que actúe de manera autónoma. Y, en el caso de que ese sujeto fuera a su vez una persona dependiente o un auxiliar, nada impediría la aplicación de la responsabilidad por hecho ajeno del artículo 1903 del Código Civil”.

El artículo es accesible clicando en este enlace.

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