Los ‘postmillenials’, la generación de los nativos digitales, peca de pesimismo y apatía

El nuevo mundo del millennial

Antes de la revolución de Internet y la irrupción en la sociedad de las nuevas tecnologías, el papel y el contacto directo eran claves en las relaciones interpersonales y las ‘nubes’ solo existían como fenómenos atmosféricos. Algunos se acuerdan todavía de cómo funcionaba el mundo sin WhatsApp y de lo que era tomarse un café con un amigo sin subir fotos a una red social. Pero hay una generación, la de los llamados postmillenials, formada por las personas de menos de 20 años, que no sabe lo que es vivir sin un teléfono móvil.

Así lo asegura el estudio “Riesgo, Realismo y Ritalín. Un estudio sobre la generación Post-Millenial”, llevado a cabo por la agencia de comunicación M&CSAATCHI, cuya presentación tuvo lugar este martes en la sede de la empresa en plena Gran Vía. El análisis refleja a los postmillenials como adolescentes más preocupados por temas políticos y sociales pero peor informados y más apáticos ante la acción que las generaciones anteriores, además de pesimistas y muy superficiales.

Los “adolescentes de mediana edad”, como les definió José Domínguez, director adjunto de MC&SAATCHI PR España, se han criado en un momento político, económico y social tan complicado como clave. Según Domínguez, han crecido “con el telón de fondo de la guerra contra el terrorismo y la austeridad por la crisis del empleo fruto de la crisis económica”. En su vida han sido claves, dijo, tres factores: la omnipresencia de las redes sociales, la inestabilidad y convulsión geopolítica y la crisis económica.

Nuria Santacruz, directora general de M&CSAATCHI España, y José Domínguez, director adjunto de M&CSAATCHI PR España, durante la presentación en la sede de la agencia en Madrid. |FOTOGRAFÍAS: Marta Peiro

La generación postmillenial es la de los “verdaderos nativos digitales que no entienden la vida sin móviles”. Así lo considera Nuria Santacruz, directora general de MC&SAATCHI España, que recordó que estas personas no han conocido el mundo sin Internet. “El 24% está siempre conectado, y 3 de cada 4 tiene un smartphone”, concretó.

Su constante conexión hace que las redes sociales sean su principal fuente de información. Sin embargo, aseguró Domínguez, eso les hace estar “poco informados” porque, añadió su compañera, “no profundizan de la información que ven en las redes sociales, y por eso se creen mucho las fake news o noticias falsas. Se informan por titulares”. Por esta razón es importante “llegar a ellos con mensajes impactantes y únicos. La clave es el cómo, la simplicidad”, apostó la directiva. “Para conectar con ellos hay que ser sencillos, simples, muy directos. Lanzar una idea con fuerza, grande pero fácil de entender”, añadió su compañero.

Esos titulares, que suelen proporcionar una información muy limitada de la realidad, hacen que “un 76% crean que el mundo está lleno de noticias depresivas”, aseguró la experta. Esto se debe a que dicha información ha girado siempre en torno al terrorismo, la crisis económica y de empleo, el encarecimiento del nivel de vida, el cambio climático y la amenaza de una guerra nuclear, según expuso el directivo en relaciones públicas. A pesar de su edad, “son una de las generaciones más políticamente conscientes, están muy preocupados e involucrados con lo que ocurre en el mundo y en la política, muy involucrados”, destacó Domínguez.

Sin embargo, según expuso, “son sumamente apáticos, no pasan a la acción y se involucran solo en aquello que les toca”. Santacruz, por su parte, comentó que la razón de su poco afán reivindicativo se encuentra en que “creen que son menos capaces de cambiar las reglas porque su entorno es mucho menos idealista”. Ello a pesar de que, dijo, “les preocupan temas que no son propios de adolescentes, como el coste de la vivienda y si van a poder comprar una casa, temas que tienen que ver con salud y empleo…”. Por eso, aunque es difícil prever su participación en unas elecciones, ambos destacaron que un 66% de estos jóvenes votaría por Internet, y un 40% haría lo propio si alguien se lo recordara por mensaje de texto. Al hacerlo no se decantarían por un partido político específico ya que “no conectan con los ejes tradicionales, no hay una ideología ni algo que les una como generación”, puntualizó Domínguez.

Los postmillenials consideran que su realidad es más difícil de las generaciones anteriores y que “va a ser muy complicado que tengan mejor vida que sus padres”, destacó Santacruz. En concreto, estimó Domínguez, “un 70% piensa que difícilmente va a llegar al bienestar de sus padres”. Por ello, afirmó el experto, “se van a conformar con un empleo, una casa pequeña o apartamento y un trabajo fijo”. “Con 17 años quieren tener trazada su vida y son adversos al riesgo, les gusta gestionar el control y no son espontáneos ni irresponsables”, añadió.

Hasta un 71% considera importante encontrar un trabajo estable lo antes posible. Por eso estudian cualquier tema que aporte valor a su currículum, excluyendo por prescindibles las Humanidades. Además, según comentaron, entre la juventud estadounidense se ha puesto de moda tomar Ritalin, medicina que actúa en el sistema nervioso central y ayuda a mantener la concentración. Con ella creen que tendrán más éxito.

Para lograrlo, muchos levantarán sus propios negocios. Sin embargo, el modelo de emprendimiento pasa a basarse “en el pensamiento de crear una empresa para cambiar su mundo particular y conseguir sus objetivos propios”, guiados por un “nuevo individualismo orientado a los objetivos personales”, expuso Domínguez. Por todo, el directivo consideró que los postmillenials son una “generación tremendamente competitiva que sueña en pequeño y está perdiendo el gusto por el aprendizaje” a la que hay que “devolver esos sueños, esa ilusión”.

Además de para informarse, estos jóvenes hacen un gran uso de las redes sociales para crear su marca personal. “Es superimportante la imagen, el físico importa como nunca”, informó Santacruz. Tal llega a ser esa relevancia que, comentó, en EEUU cada vez más niños empiezan antes, con 13 años, a ir al gimnasio, y entre los jóvenes de 14 años, un 35% de los niños y un 21% de las niñas empiezan a tomar batidos de proteínas, explicó.

Los “adolescentes de mediana edad” sienten una gran necesidad, y presión, de “tener una vida súperactiva”, y, por encima de todo, “proyectar una imagen de actividad” en sus redes sociales, declaró la directiva. “Si algo ha sucedido y no lo han compartido, es como si no hubiera sucedido”, puntualizó. Por todo ello, aseguró su compañero, “es la generación más superficial”, que busca sin descanso seguidores y likes en sus redes sociales para sentirse “más social”. “Prefieren conectarse y chatear con 20 amigos a la vez que quedar con 2 ó 3”, añadió Santacruz.

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