La realidad aumentada “ofrece a todo el mundo el arte en la calle”

La obra “Astros”, de José Miguel Marín, perteneciente a la exposición de arte en realidad aumentada “Time and Umwelt”, visualizada a través de un iPad. | FOTOGRAFÍA: Alberto Orellana

Reina Sofía, Prado, Thyssen-Bornemisza, Sorolla, Lázaro Galdiano…Madrid cuenta con una amplia variedad de museos en los que los amantes del arte pueden encontrar obras de diversos movimientos artísticos y sumergirse en la cultura nacional e internacional. A partir de ahora, sin embargo, ya no será necesario acudir a ellos: bastará con caminar hasta distintos puntos de la ciudad, como el Templo de Debod, Plaza de España, Plaza de Callao o la Puerta del Sol, llevar un iPad con conexión a Internet y batería suficiente y disfrutar.

El grupo Augmented Reality Art Network (ARAN), startup cofundada por Maite Coloma y el comisario artístico José Delgado Periñán, presentó este martes en Medialab Prado el primer recorrido expositivo de arte en realidad aumentada. Se trata de un novedoso y original proyecto artístico denominado “Time and Umwelt” formado por 11 piezas distribuidas a lo largo de Madrid en un trayecto dibujado en forma de infinito que hace uso de la realidad aumentada para que el público pueda disfrutar a través de una aplicación móvil de espectaculares obras de arte donde, aparentemente, no hay nada.

Según Coloma, la realidad aumentada, a través de unas gafas transparentes o el móvil, “mezcla la realidad tal y como la vemos con una realidad que no está aquí, como con Pokémon Go. Permite interactuar con objetos como si estuvieran ahí, verlos, rodearlos, meterse dentro…”. Todo ello, aseguró Delgado, permitirá a artistas que creen en realidad virtual exponer en espacios públicos y al público “rodear las obras, introducirse en ellas y salir de museos y galerías”. El objetivo de este proyecto, dijo, es ofrecerle a todo el mundo el arte en la calle, y “generar una nueva plataforma en la que el arte no tenga limitaciones físicas para moverse”.

Miguel Fernández Campón, en un momento de la presentación de la exposición de arte en realidad aumentada “Time and Umwelt” en Medialab Pro. |FOTOGRAFÍA: Marta Peiro

A través de la app se puede contemplar la obra de 10 artistas, de los cuales tres son españoles. Se trata de José María García ‘Keltoi’, cuya escultura “Flowing” se encuentra en la Plaza de Cibeles; el menorquín Jordi García Pons, autor de “Memory”, que puede verse en la fachada del frente principal del Edificio España; y José Miguel Marín, creador de “Astros”, que luce junto al Palacio Real. También tiene sabor español la obra “The Electric Trash”, visible en la Plaza de Callao, de Groupe Electrogene, formado por el murciano David Disparos y Naomi Hansenne. Cada uno de ellos “utiliza las tecnologías en las que está cómodo y nosotros le proponemos el concepto y sugerimos unas ideas”, comentó Delgado.

Para Miguel Fernández Campón, compañero de Delgado en el grupo de comisarios Sur Noir, el recorrido artístico permite “una visión espectacular de las piezas que se ven a través del dispositivo digital”. La exposición está basada, explicó, en dos conceptos: tiempo y mundo circundante, o ‘Umwelt”. En el primero, que Fernández calificó como “alternativo, anacrónico, disruptivo y discontinuo”, “no tiene por qué existir una puntualidad, una sincronía, una comprensión, una escucha entre lo que dice el emisor y escucha el receptor. Pretende inspirar y abrir a otros tipos de percepciones y posibilidades de pensamiento”.

Por su parte, el concepto “Umwelt”, creado por el biólogo y filósofo estonio-alemán Jakob Von Uexkǘll, hace referencia a un “mundo circundante: existen una multiplicidad de mundos, espacios abarcantes”, afirmó el comisario. En base a ambos conceptos, el recorrido artístico pretende crear una “multiplicidad de mundos perceptivos, de espacios y de tiempos”. “Queremos dar una cierta perspectiva de múltiples lógicas, múltiples modos de pensar y múltiples tiempos”, aseguró Fernández.

Miguel Fernández Campón y José Delgado Periñán hablando con Maite Coloma. |FOTOGRAFÍA: Marta Peiro

Con este proyecto, ARAN busca la “democratización del arte: creemos que está preso, encerrado en ciertos círculos y ambientes y queremos sacarlo a las calles, mostrarlo en lugares no convencionales”, comentó Coloma. “Somos una red de comisarios, artistas, intermediarios del mundo del arte que queremos hacer que éste llegue a más gente, a más espacios. Hay puertas de acceso al arte muy cerradas y queremos eliminarlas”, añadió.

La realidad aumentada es “la única posibilidad de llevar esculturas físicas a lo virtual”, aseguró Delgado, a lo que Coloma añadió que “vamos a poder dar vida a multitud de proyectos que no han podido llevarse a lo físico”. Ésta, opinaron ambos, “ha llegado para quedarse”. “Vamos a convivir con ella, se quiere que sustituya al smartphone”, aseguró Delgado. “La virtual se quedará para el ocio: pelis, videojuegos”, añadió Coloma.

Miguel Ferández Campón, José Delgado Periñán y Maite Coloma fotografiados junto a la visualización de una de las obras de la exposición. |FOTOGRAFÍA: Alberto Orellana

La aplicación móvil ocupa 1,6 Gigas y solo está disponible para el sistema operativo iOs, a partir del iPhone 6S ó 7 y posterior. A pesar de ello, Delgado aseguró que están trabajando para desarrollar la tecnología que permita visualizarla en Android lo antes posible. Entre sus próximos retos destacan también el desarrollo de una firma digital con la que, explicó la cofundadora, “aunque haya más copias en el mercado, éstas no tengan valor al no estar firmadas”, y mejoras que disminuyan el consumo de batería que supone el uso de la aplicación sin afectar a la calidad de las piezas y que aminoren el tamaño de la propia aplicación.

Este innovador proyecto formará parte de la sección “Futura” de la Feria Internacional de Arte Arco. Para darlo a conocer a los asistentes, según anunció Delgado, el grupo realizará un recorrido en Segway en el que el público podrá visitar los lugares donde se encuentran las obras.

La remuneración de los artistas estará directamente ligada a las ventas en Arco, que se realizarán como ediciones, de tres a ocho número de obras. Los autores, explicó Coloma, ganan un porcentaje preestablecido en los trabajos con instituciones públicas o privadas, haya o no venta. Ellos proponen su precio y, “si además hay venta de obra, ARAN percibe el 30% del precio total por ejercer de intermediario, cuando una galería se suele llevar el 50%”.