Casi todos los españoles “arrinconan” un teléfono móvil funcional en casa

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En España la tasa de teléfonos móviles ‘arrinconados’ es de 0,97 por persona, según el estudio de reBuy.| Gettyimages.

Prácticamente cada español tiene en su casa un poquito de oro, plata, paladio, platino y cobre sin aprovechar. Están en un cajón, dentro de un móvil del que, unos meses atrás, no nos despegábamos. Lo hemos sustituido por otro más nuevo, pero esos metales preciosos olvidados siguen ahí, y pueden terminar contaminando si no los desechamos bien. Lo peor es que casi todos esos smartphones ‘viejos’ todavía funcionan. La tienda de electrónicos usados reBuy presenta un estudio para concienciar y darle una segunda vida al teléfono.

Un análisis de 27 países (25 europeos más Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelanda), ilustra la montaña de desechos electrónicos procedentes de teléfonos móviles en desuso. Reciclamos más teléfonos que otros residuos, pero todavía “hay millones de toneladas” de desechos electrónicos de aquellos que se arrojan incorrectamente a los vertederos cada año. Y sus metales valen unos 1.900 millones de euros. Casi nada.

Hay países como Suecia que tienen en sus casas más teléfonos “funcionales” acumulando polvo que personas viviendo en ellas (una tasa de 1,31 aparatos “arrinconados” per cápita). También está el caso singular de Lituania, que tiene más móviles en uso que personas, con 1,08. España está en el puesto 15 con una tasa de dispositivos silenciados de 0,97 por persona. Son 45,4 millones de teléfonos desaprovechados en nuestro país.

El informe ha analizado cuántos móviles hay en cada país, usados y “arrinconados”. También refleja cuántos de los que se utilizan activamente son de segunda mano, para ver  el número total de teléfonos en cajones que podían reciclarse o revenderse. En España, de los aparatos activos, un 38% son de segunda mano en cada casa. Sólo un tercio de los hogares españoles vende o regala móviles usados (33%).

‘Ballenas de desechos’

Una de las metas del análisis es asegurarse de que reciclamos adecuadamente los móviles viejos en lugar de tirarlos al vertedero. “El año pasado generamos 54 millones de toneladas métricas de desechos electrónicos en el mundo”, comenta el director general de reBuy, Philipp Gattner. Y se acercan el Black Friday y la Navidad, que son el punto fuerte anual en venta de smartphones, tablets, e-books o videoconsolas.

“Queremos educar sobre los desechos electrónicos”, explica Gattner, para ayudar a todos a considerar la compra de “productos tecnológicos restaurados”. O, al menos, para reciclar debidamente aquellos que ya no utilicemos en instalaciones locales. Así reduciríamos la cantidad de químicos tóxicos (plomo o cromo), que se filtran al reciclar en la tierra.

El total de desechos electrónicos generados por los 27 países del estudiados es de 964 toneladas. Esto equivale a más de 54 aviones Boeing 747-8 con su máximo peso de despegue (442 toneladas cada uno), o a más de 138 ballenas azules de 173 toneladas.

Cuadro con los datos de España del estudio de reBuy.

Según la OMS existen importantes riesgos para la salud asociados a las fugas de productos químicos de los desechos electrónicos. Afectan a nuestra tierra y, con ello, a nuestros alimentos, agua potable, fauna y flora locales. La encuesta analiza la tasa de reciclado y reutilización, o porcentaje de teléfonos que se eliminan de forma correcta. Bien en plantas adecuadas para desechos electrónicos o en programas de retorno al vendedor.

En España tenemos 1,450 toneladas de desechos electrónicos procedentes de teléfonos móviles mal reciclados. Y, aun así, reciclamos correctamente el 89% de los smartphones, por encima de la media (80%), lo que subraya la inmensa cantidad de teléfonos que hay todavía. Además, en términos de reciclaje general no llegamos al ya de por si bajo 40% global. Es lo que el estudio denomina tasa de reciclaje nacional, el 36% en nuestro caso.

Dos siglos de carne

El informe refleja ese cuidado al medio ambiente a través de dos índices principales. Por un lado, la toxicidad que se evitaría al reciclar bien los ejemplares viejos. Por otro, las emisiones de CO2 que se ahorrarían al no tener que fabricar el número de aparatos que ya están ahí, disponibles, pero apagados. España es el sexto país que más contaminaría para fabricar la misma cantidad de teléfonos arrinconados, con 41.500 kilos de CO2.

Pero es que, además, reciclando los más de 45 millones de dispositivos que están en casa sin usarse, los españoles podríamos evitar esa filtración de toxicidad de sus elementos electrónicos equivalente a 15,524 Kg. Sería como sumar la cantidad total de CO2 requerida para producir los móviles arrinconados en cada país y su peso total de plomo, arsénico y mercurio. Materiales que de ser eliminados de forma inadecuada, se filtrarían a la tierra.

Para entender el calado de este “ahorro ambiental”, el estudio explica el caso de Alemania, sólo superada en este aspecto por Estados Unidos. Para Alemania, reciclar correctamente los móviles ‘pisapapeles’ sería como evitarse 17 años de CO2 de un vehículo de pasajeros; 8 años de emisiones anuales de CO2 de un ciudadano alemán promedio, o 206 años de CO2 por comer carne de cerdo regularmente. Dos siglos de carne a cambio de reciclar bien.

Ser ‘guay’ o ser ‘Z’

Todo esto sin olvidar que, antes de pensar en reciclar, hay una primera puerta para estos gadgets tecnológicos: donarlos o regalarlos. “Hay 3.000 millones de personas que no tienen teléfono móvil”, apunta Gattner. Y, sin embargo, en los países encuestados hay más de 770 millones de móviles amontonados. “Muchos funcionan perfectamente”, insiste, pero simplemente “no se ajustan a la tendencia”. “Nos hemos olvidado del “lujo” que supone tener una “enciclopedia infinita” y a nuestros seres queridos a un botón de distancia, dice.

Según explica el director de reBuy, la pandemia nos debería hacer “reexaminar la relación con el consumismo” de cada uno. “La idea de que necesitamos tener una tecnología totalmente nueva es una falacia”. Los artículos reaconcionados o de segunda mano, a mucho menor precio, están supervisados por un técnico que “se asegura de que funcionan perfectamente”, abunda. Es momento de pensar si queremos “ser ‘guay’ y ‘estar a la moda’ o queremos hacer compras conscientes que tengan en cuenta no sólo el precio, sino también el impacto medioambiental de nuestras decisiones de compra”, desgrana.

Statista informó de que, en 2019, el 96% de los jóvenes de 18 a 29 años en EE.UU. poseía un teléfono, lo que les convierte en grandes consumidores de tecnología. “Con la generación Z (aún más joven) preocupándose mucho más por el medio ambiente que cualquier otro grupo de edad antes, es importante que resaltemos las consecuencias negativas de deshacerse indebidamente de los teléfonos no deseados para concienciarles”.

Gattner recuerda que la extracción de metales para seguir fabricando estos productos puede alterar gravemente el paisaje, el agua o el aire, a pesar de las estrictas normas que lo regulan. Problemas de “seguridad pública” que se podrían evitar si todos hiciéramos algo con ese oro, plata, paladio y demás que tenemos “en armarios y cajones viejos”. “Sería asombroso que este índice ayudase a inspirar a la gente a reciclar adecuadamente, donar o regalar sus teléfonos móviles viejos para que otra persona en el mundo pueda beneficiarse de esta increíble tecnología que muchos de nosotros tristemente damos por hecha”.