‘THE PLACE’, un lugar para innovar y «tocar» las nuevas tecnologías

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Juan Luis Moreno, Chief Strategy & Academi Officer, durante la presentación en Madrid de ‘THE PLACE’.            | ALBERTO ORELLANA

Levantarnos y ver la información del tiempo, las noticias y nuestra agenda en el espejo del baño. Desayunar mientras nuestra mesa nos ofrece sugerencias para comprarle un regalo a nuestro amigo que cumple años el sábado. Desplazarnos a nuestro lugar de trabajo mientras vemos las noticias o pagamos una factura desde nuestro vehículo autoconducido. Estos son algunos ejemplos de lo que se puede ver y tocar en ‘THE PLACE‘, un espacio de innovación tecnológica presentado este miércoles en Madrid.

La escuela de negocios The Valley ha inaugurado su nuevo espacio de innovación para empresas y particulares en el que «formar, pensar, explorar y hacer» a través de las nuevas tecnologías disruptivas. Con el nombre ‘THE PLACE’, este ‘hub’ de 700 metros cuadrados ubicado en la propia escuela pretende acercarnos la tecnología y la innovación, además de convertirse en un ejemplo para otras empresas como lugar de coworking para «co-crear un nuevo modelo de sociedad» a través de la tecnología.

Son palabras de Juan Luis Moreno, Chief Strategy & Academic Officer en The Valley, quien presentó junto a la CEO de la escuela, Arantxa Sasiambarrena, la idea que nació en 2014 a raíz de un coworking liderado por una startup buscadora de talentos, y que cuenta ya con más de 30 startups y 8.000 personas que forman parte de su grupo. Un espacio de «convivencia, en el que se produce una transferencia constante de conocimiento entre emprendendores, profesores, alumnos y empresas», explicó Sasiamberrena.

The Valley nace en 2011 para ser una escuela referente en materia de negocio digital y con el objetivo de que «la persona sea el centro de todo», el llamado «humanismo tecnológico», y que con este nuevo espacio pretende «despertar el talento y acercarlo a las tecnologías». Ya que, a pesar de los múltiples avances que vivimos, «esto no va de tecnología, va de personas», resumió Sasiambarrena.

Pantalla multi-conferencias del salón de actos de la escuela The Valley en Madrid. | Mashme

Aunque las tecnologías disruptivas -aquellas que suponen un cambio de paradigma en nuestro modo de vida- ya forman parte de nuestra realidad, son nuestras manos las que deberán ser éticas y capaces de reaprender constantemente para permitir un nuevo modelo de sociedad.»Por eso es importante la colaboración y la co-creación», señaló Moreno. «Ser expertos en alguna temática y formarnos continuamente siendo capaces de trabajar y colaborar juntos», porque la ‘revolución industrial’ masiva que vivimos «no nos permitirá adaptarnos a todos los cambios» que se están produciendo en ella a la velocidad que suceden.

Para ello, The Valley se apoya en tres pilares (pensar, explorar y hacer) en los que desarrollar y formar a las nuevas generaciones (y a ellos mismos) en innovación tecnológica. Pensar en cómo estan afectando las nuevas tecnologías a nuestro modelo de sociedad, educación, ciudad, etc.

Saber que podemos explorar estas tecnologías sin pensar que es ciencia ficción. Que sea «un sitio donde se toque la tecnología», apuntó Moreno. Y saber que se habla de hacer, crear, una vez que conozcamos las posibilidades de estas tecnologías, para que sean los profesionales y las empresas las que lleguen a «pensar diferente, romper las reglas». Ya que la innovación «va enfocada a cambiar la cultura de una empresa».

Paradójicamente, Moreno explicó que, en definitiva, «no se trata tanto de cambios tecnológicos, sino orgánicos» dentro de un modelo social del mismo modo que suceden en la naturaleza. No podemos olvidar que «la tecnología es un facilitador, pero es nuestra capacidad de innovación y creatividad la que nos permite entender nuestro modelo de sociedad».