Negocios cubanos: tengo tus datos, ¿y qué?

A las autoridades cubanas parece no preocuparle que Airbnb opere “clandestinamente” en Cuba, siempre que los arrendadores de casas de renta– sin declarar mediante qué vías consiguen sus clientes- paguen sus impuestos en la ONAT (Oficina Nacional Admistración Tributaria).

Tampoco parece inquietarles que Facebook tenga datos sobre los usuarios que radican en el país porque, al fin de cuentas, como ocurre también con Instagram u otras plataformas, representan más conexión y más interacción, pero su like no reporta en Wall Street.

Mientras la Unión Europea lidera batallas por la protección de datos de sus usuarios y la regulación de las compañías tecnológicas, la Isla del Caribe también parece ajena a este debate.

En Cuba, la mayor publicidad digital es la que se prepara orgánicamente, porque no se puede recurrir a la ayuda de Facebook Ads o Google Ads. Esto ocurre, entre varias causas, debido principalmente a:

  • Poco o nulo acceso de cubanos a tarjetas Visa o Mastercard que permitan pagar los servicios de Google Ads o Facebook Ads.
  • Aunque contaran con tarjetas, esos servicios se encuentran bloqueados para Cuba.

De manera que el feed que observan quienes se conectan desde Cuba es muy diferente al de ciudadanos de otros países. Por eso, para los emprendedores cubanos que inician su negocio es más difícil establecerse en el mercado y más, con los cambios algorítmicos constantes de las plataformas.

Esto nos lleva, entonces, a hablar de la ausencia de un mercado cubano digital al cual dirigirse, porque no vale que el mejor café de La Habana haga promoción constante en sus redes sociales, sino puede segmentar o solventar el público al cual llegaría.

¡Qué bueno!, dirían muchos. Pero al parecer, como no te preocupas por el dragón-en este caso- Facebook y compañía- tampoco te preocupas por la hormiga, digamos al referirnos a los negocios cubanos que tienen páginas webs o simplemente mensajes automatizados en redes sociales que utilizan tus datos, y no sabes qué hacen con ellos.

Pese a todas estas realidades a las que se someten emprendedores y clientes por vivir en Cuba, existen negocios nacionales que sí tienen acceso a cierto volumen de datos provenientes de sus consumidores, y no hay reglas definidas para su uso.

Ring Pizza -un negocio muy popular en La Habana que tiene sitio web aunque no lo emplea lo suficiente-, permite a sus comensales realizar reservas por Messenger y mediante vía telefónica.

Una vez que accedes, ellos ya saben quién eres y en cinco años de operación, cuántos datos tienes. Si antes tenían solo una parte de ti, gracias a la tecnología en expansión ahora pueden tener acceso a más información.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otro ejemplo es CubaJobs-sin licencia que permita su operación- uno de los linkedins de los cubanos, permite a candidatos, negocios y empresas cubanos registrarse para tener una experiencia similar a la plataforma Indeed. En el proceso de registro, piden un email y una contraseña. Como debes subir tu curriculum vitae, tendrán tus datos también.

Más preocupante, incluso, resulta su política de privacidad en la que especifican que la web se ajusta al cumplimiento de normativas bajo el amparo de leyes europeas.

De manera que, si de claridad se refiere, no hay alusión directa a cuidar las huellas en redes sociales, emplear el correo electrónico o incluso, “facilitar” a terceros los datos acumulados por negocios como CubaJobs o RingPizza, por citar ejemplos.

 

 

 

 

Directorio Cubano –tampoco tiene licencia de operación- pudiera ser otro caso a mirar en cuanto al uso, sin restricciones, de datos de usuarios cubanos. En este sitio web puedes acceder a una base de datos de números de teléfonos privados y enviar mensajes. Incluso, saber las direcciones particulares.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así se resume la protección de datos de los usuarios en Cuba

Pese a las nuevas normativas dictadas recientemente, las reglas del juego no están claras si de protección de datos se habla. Las leyes recientes dan señales de avance pero también dejan dudas.

Si bien se reconoce por vez primera el gobierno electrónico, y se “dota de validez legal los documentos en formato digital”, es cuando menos inquietante enunciar que “los datos de carácter personal en soporte electrónico solo se pueden revelar a terceros que posean interés legítimo debidamente acreditado ante autoridad competente o que estén autorizados por el titular de estos datos; ante el incumplimiento de lo dispuesto, se procede conforme a lo establecido en la legislación vigente”.

Esto complementa el Decreto No. 360 sobre “La seguridad de las TIC  y la defensa del ciberespacio nacional” que expresa: “la entidad que por sus funciones posea o controle datos de las personas naturales o jurídicas es responsable de la protección de la información personal y la privacidad de los documentos y únicamente facilita a las autoridades competentes la supervisión y acceso a estos datos personales, en correspondencia con la legislación vigente”.

Tampoco se deja muy claro como será el manejo de los datos desde las iniciativas estatales. En especial desde la fintech cubana,  Enzona, una app que intenta unificar todas las transacciones entre naturales y jurídicos, incluidos, los negocios cubanos.

En esta situación, todos deben cumplir con el Artículo 41, el cual dice que “las personas naturales y jurídicas que participen en actividades de Comercio Electrónico han de cumplir con la legislación vigente en materia de comercio”. Sin embargo, no se especifica cómo se piensa hacer con la protección de datos en ambientes reticulares digitales, tarea de primer orden, y más si hablamos de transacciones financieras.

Así, lo denunciaba en este tuit Cuban Tech Grop.

Mientras, los GAFAM no “pelean” por los datos de los cubanos, ¿quién lo hace? Si no hay quien lo haga, ante esta realidad, ¿qué pasará con los usos indebidos de los datos y cuáles serán las consecuencias?