Salud pública vs Salud privada

¿Realmente, una debe primar sobre la otra? ¿Deben estar divididas 50/50? o ¿Debe haber una que cubra el 100%? No es una respuesta fácil. Cabe recalcar que no existe sistema de salud exitoso en su totalidad, pero sí eficiente y óptimo. Gracias a las estadísticas mundiales, junto a las experiencias de los países, podemos acercarnos a la respuesta.

Bueno, tenemos países como Estados Unidos y Suiza que representan al sistema de salud con alta participación del sector privado, específicamente seguros que cubren los deducibles dejados por la cobertura pública de la atención sanitaria. País donde la renta mínima es muy superior a la media mundial, pero aun así las primas por los seguros que son obligatorias junto a la recaudación de impuestos por parte del estado asfixian la renta interna de sus ciudadanos y se convierten en un grave problema social de impago de las cuotas mensuales, sobre todo de los que perciben ingresos bajos donde se endeudan por los altos montos de su seguro que es obligatorio.

Esto es debido al alza de primas a pagar cada año provocando que no se pueda acceder oportunamente a la atención primaria; por ello deben esperar subsidios del estado que tardan tiempo en ser aprobados. Ventajas: Si los tiempos de espera no existen, la atención especializada es oportuna, pero el coste de vida es muy alto sobre todo el acceso ágil a un derecho fundamental como es la salud que repercute directamente en la calidad de vida de un país.

Por otro lado, tenemos modelos totalmente asistenciales como el del Reino Unido, donde el estado proporciona casi la gratuidad absoluta de sus servicios sanitarios, como medicina, cirugías programadas, emergencia y asistencia complementaria, que son casi en su totalidad gratuitas, pero donde las largas listas de espera y la alta demanda del sistema hacen que sea un modelo nada eficiente, pero que cubre a todos los ciudadanos. También el alto cobro de impuestos hace que este modelo sea inviable si no se posee una economía robusta que soporte una fuerte carga impositiva sobre la sociedad y empresas.

Tenemos al japonés, que ostenta el mejor sistema de salud corroborado en cifras como uno de los que más invierte en salud, médicos, enfermeras, medicinas, camas de hospital y la mayor expectativa de vida del mundo. ¿Cómo funciona? Pues es un mix de aportación pública, alrededor de un 70%, y un 30% privado, es decir, que existe un copago clasificado según los ingresos de las personas, libre elección de médicos e especialistas y centros altamente especializados. Al tiempo tiene una tasa fija referencial de costes de atención, servicios que son fuertemente regulados por el estado para evitar el alza de precios, esto es, la especulación.

Finalmente, pongamos en contexto al sistema de salud español, que es uno de los 10  mejores sistemas sanitarios del mundo, según el último foro económico mundial en Davos, pero este mide muy pocos indicadores de salud y comparándolo con un análisis más exhaustivo lo colocan en el número 23 a nivel mundial.

La participación de privados ha aumentado un 1,6 % sobre la pública en los últimos años y se han hecho recortes importantes al presupuesto de la sanidad pública, con lo que el gasto público en sanidad en 2018 alcanzó el 6,24% del PIB, unos 75.435,4 millones de euros.

Eso significa que ha disminuido considerablemente la inversión en salud pública en estos últimos 10 años. No obstante, la expectativa de vida de España es de 79.6 años para hombres y para mujeres de 86.1 años, con una media 80.6, una de las más altas de la región junto con la de suiza.

Cifras sacadas de la base de datos del OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos a Nivel Mundial).

Médicos  por cada 1.000 habitantes.

Enfermeras 

Médicos graduados

Inversión en Medicinas

Con Estados Unidos a la cabeza, Alemania en quinto lugar, Italia en la posición 14 y España en la 16.

Camas por cada 1.000 mil habitantes

Expectativa de vida al nacer 

Donde Suiza, Japón, Italia y España se encuentran entre los 10 países donde es mayor la expectativa de vida.

Vista estas cifras y analizando los modelos de salud más relevantes, y apoyándonos en las estadísticas mundiales, podemos entender que los sistemas más óptimos y eficientes son los que tienen una relación de sinergias público-privadas con una proporcionalidad mayor del estado, copagos en escalas con relación a la renta de sus ciudadanos, políticas de regulación de tasas de las aseguradoras de acuerdo a la evolución del sector, y, lo más fundamental, gestión e administración de los recursos públicos para que el sistema funcione adecuadamente. Por último, el pilar de cualquier sistema requiere invertir fuertemente en investigación, educación y remunerar bien a los profesionales sanitarios para que no exista déficit o migración de los mismos.