Las bubble startups como inversión de alto riesgo

Las bubble startups como inversión de alto riesgo

Michael Porter dice que las empresas debían presentar (a los ojos de los clientes) ventajas competitivas, y que su supervivencia estaba en función de su capacidad para hacerla rentable, sostenible y duradera en el tiempo.

Describía que las tres posibilidades “puras” de ventaja competitiva eran:

– Ser más baratos que la competencia (ventajas cuantitativas).

– Ser mejores que la competencia (ventajas cualitativas).

– Ser otra cosa diferente (y nueva) de la competencia, lo que abre paso a la innovación.

Se supone que los accionistas quieren generar su riqueza a través de los beneficios de su empresa (en proporción al capital aportado). Se supone que si se lograba esa ventaja, el resultado era tener beneficios en la cuenta de resultados, una buena rentabilidad y una tesorería suficiente. La empresa ganaba dinero y los accionistas, también, como consecuencia.

Pero hay una cuarta posibilidad de generar valor a los accionistas, menos estudiada, cada vez más frecuente y especialmente empleada por los algunos promotores de startups: vender con plusvalías acciones de empresas con pérdidas contables.

¿Y eso cómo se hace?

Aquí presento seis pautas o consejos para lanzar una bubble startup con el único objetivo de hacer un gran exit.

1.- Pensar más en los futuros inversores que en los clientes.

2.- Pensar más en número de descargas, usuarios y de visitas que en el volumen de                                 ingresos y beneficios.

3.- Prestando más atención al Pitch que al Plan.

4.- Prestando más atención a la notoriedad que a la caja.

5.- Pensar que la liquidez debe durar hasta la siguiente ronda.

6.- Justificando su precio (que no su valor) en función de lo que puede llegar a ser y no tanto lo que actualmente es.

7.- Considerar que la entrada de capital es un éxito.

No es fácil, no es nada sencillo, crear una bubble startup de éxito. Hay miles de ellas en todo el mundo compitiendo por el dinero de los inversores. Por ello, las probabilidades de lograrlo aumentan si nos centramos en mercados globales y en sectores dinámicos y en crecimiento.

Las bubble startups no son malas, son simplemente un instrumento de inversión más como lo son las acciones, los bonos, la vivienda o las tierras. Algunos de estos bienes y/o derechos (no todas) se compran con la simple idea de venderlas.

Eso sí, debieran ser calificadas como inversiones de muy alto riesgo, en las que tal y como dice Luis Martín Cabiedes y Carlos Blanco, se supone que de muchas (pongamos 10) invertidas (y muchas más examinadas) en más de la mitad (pongamos 6) de ellas fracasarás estrepitosamente. La cuestión es tener en la cartera al menos una que compense las fallidas.

No es nada fácil, tampoco, invertir en startups con éxito. Mi admiración por quienes triunfan en este campo y por quienes asumen la relación directa entre riesgo y rentabilidad: como en el poker, hay más de trabajo que de suerte.

Los emprendedores aficionados y los especuladores poco hábiles pueden verse cazados en la burbuja, como el jugador inexperto en la partida de profesionales.

La responsabilidad de quien genera (y quien ayuda a generar) bubble startups y de quien las compra con ánimo especulativo obliga a un conocimiento de las repercusiones.

Y no estaría de más avisar a los incautos diciendo que “ganancias anteriores no aseguran rentabilidades futuras”.

Luis Sendino
Soy profesor de finanzas, marketing y estrategia para startups, emprendedores y directivos. Pongo la realidad por encima de la teoría y, sobre todo, el sentido común. Siempre evolucionando y abriendo nuevos proyectos.

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