Las segundas oportunidades en el emprendimiento

Las segundas oportunidades en el emprendimiento

Hablar emprendimiento en 2016, es algo a lo que estamos habituados a comentar diariamente en cualquier conversación con nuestros amigos, clientes, o compañeros de trabajo. Pero remontémonos cuatro años atrás, 2011 ó 2012, cuando entró en nuestras vidas el concepto “emprendedurismo”, una traducción demasiado literal que nuestros amigos angloparlantes conocen como “entrepeneurship” y que llevan décadas usando.

Esta palabra de difícil pronunciación, quizá fue el comienzo de un cambio de mentalidad para nosotros, en la cual los autónomos y/o empresarios ahora se llamaban emprendedores, llevaban pantalones vaqueros y creaban empresas de éxito.

Los planes de empresa que se configuraban por aquel entonces apuntaban a un umbral de rentabilidad a tres años vista, momento en el cual la empresa, proyecto o el otro famoso anglicismo “startup” comenzaría a generar beneficios.

Efectivamente, como ya te habrás dado de cuenta, ese momento de futuro es ahora, es nuestro presente. Es el momento de comenzar a analizar los éxitos, los fracasos y las desviaciones de aquellos modelos de negocio y ver cuál es el siguiente paso para todos estos emprendedores.

Obviamente, la carrera del emprendedor no es fácil. Está llena de obstáculos, y rara vez se cumple a raja tabla las previsiones que se reflejan en el papel.

La clave es el equipo gestor del proyecto, que analiza cómo va el negocio y pivota según los resultados que va obteniendo. No es reactivo, sino que la proactividad es lo que le sirve para conseguir materializar una oportunidad de cada mil que crea o se le presentan por la puerta.

Si analizamos todas las empresas que se crearon durante el boom emprendedor, podemos encontrar tres grandes grupos en función de cómo les ha ido.

  • Las que siguen igual. Sin ningún tipo de tracción más allá de cubrir los costes a duras penas y esperando como agua de mayo un socio capitalista, o inversor que les permita hacer el negocio escalable y comenzar a generar beneficios.
  • Las que les va estupendamente bien. Han conseguido alcanzar ese umbral de rentabilidad. Han localizado un nicho o nichos de mercado en los cuales Amazon no les hace sombra, y por tanto comienzan a crecer y a reinvertir en el propio negocio. Saben que cada día las barreras de entrada, sobre todo en negocios online, son cada vez más bajas, y que por tanto, no pueden dormirse en los laureles, y deben seguir empujando un poco más si quieren mantener e incluso mejorar lo que han conseguido.
  • Las que no han sido capaces de materializar lo reflejado en el papel a la realidad. Y esta causa puede ser por muchos motivos: falta de tiempo para la gestión, sector con demasiada competencia, ausencia de un valor diferencial, gestión del stock ineficiente, desacuerdos entre los socios,… Cada negocio es un mundo, y como puedes ver, que no hayan conseguido los resultados esperados suele ser síntoma en su mayoría por la inexperiencia, u otras cuestiones que otro equipo gestor sabría cómo encauzar.

La circunstancia más común es que en la figura del emprendedor se aúnan dos cualidades: la pensante y la ejecutante, lo que se convierte en el principal error. Hay que saber delegar y por tanto de valorar el tiempo para ser lo más eficientes y eficaces posibles.

En esta etapa del emprendimiento, se abre una nueva posibilidad: el reemprendimiento. Es decir, vender la startup a otro equipo gestor que pueda llevar el negocio a otro nivel a cambio de un precio basado en el valor conseguido en este tiempo.

El posicionamiento, la reputación, el branding, los clientes, la tecnología, empleados, stock, … y otros muchos más factores son los que convierten a un negocio apetecible para otros. Al fin y al cabo, el comprador no comienza la actividad desde cero, sino que comenzaría a facturar desde el día uno, con algo ya testeado en el mercado y un know-how en muchos casos impagable, por el ahorro de tiempo que supone.

Todos hemos visto el típico cartel en la puerta de un comercio con el texto “Se traspasa”. Este tipo de operativa también lo podemos extrapolar al mundo online, realizando traspasos de negocios online sin las limitaciones geográficas que suponía, y pudiendo ofrecer los productos y servicios desde cualquier punto a un público global.

Dar una segunda oportunidad a estos negocios, es otra forma de emprender, mucho más segura ya que eliminas la incertidumbre, y en la que sólo tienes que centrarte en acciones de mejora.

La inversión necesaria es inferior a comenzar un negocio desde cero, y como comentábamos el ahorro en tiempo es indiscutible. Sólo hay una desventaja, encontrar el negocio del sector que te puede interesar y en unas condiciones que puedan interesarte es difícil que se repita, por lo que si te planteas como comprador, para emprender o diversificar tu actividad, buscar un negocio en funcionamiento para darle una segunda oportunidad, no te despistes, cuando lo encuentres, vete a por él.

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