Las startups piden “flexibilidad” al sector público y normalizan la coinversión

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(De iz-dcha.) Larry Levene, Patricia Alfonso, Francisco de la Vega y Ramón Anadón, este miércoles en Madrid. | FOTOS: Alberto Orellana

Los ‘startuperos’ se acostumbran a vivir con la pregunta ‘¿y tú hasta cuándo tienes dinero?’. Para aquellos que centran su modelo de negocio en la innovación y en crecer y expandirse rápido, la financiación (pública o privada) resulta esencial. Si preguntamos a una startup qué le pediría al sector público, la respuesta hoy (pues quién sabe cómo estarán mañana) es esta: “flexibilidad”. La pregunta se ha hecho este miércoles en Madrid durante el acto organizado por Enisa (Empresa Nacional de Innovación S.A.).

La entidad de capital público dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo a través de la Dirección General de Industria y de la PYME, ha planteado el evento con tres objetivos. Mostrar los resultados de su actividad en 2018, y conocer las demandas de algunas PYMES y startups que se han entendido con Enisa, así como las tendencias que los innovadores esperan en el futuro en materia de financiación.

Lo primero que le pediría Patricia Alfonso al sector público es “flexibilidad”. La cofundadora y directora científica de Enzymologic ha sido clara: “El dinero llega tarde”. En su opinión “deben agilizarse los trámites” para sacar adelante proyectos en un sector como el suyo (farmacéutico). Los costes son muy altos y los contratos pueden tardar en firmarse “un año”, ha asegurado Alfonso.

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(Los cuatro a la derecha, y de delante a atrás) Raúl Mir, José Moncada, Jordi García y Alberto Pintado.

Con ella ha coincidido Francisco de la Vega, CEO de Galvatec (sector aeronáutico). Para él es crucial poder aminorar los plazos de financiación, pues a menudo “cuando llega el dinero estás a otra cosa”. En sus palabras ha agradecido el apoyo de Enisa, que les ha dado la financiación necesaria para lograr lo que ellos llaman ‘mejora continua’. Un sinónimo de innovación pero que se concentra en pequeñas modificaciones de sus productos para mantenerse activos en el mercado, según ha explicado De la Vega.

Por otra parte, la cita se ha aproximado a algunas de las tendencias que se pueden esperar en materia de financiación de las PYMES innovadoras. Y lo que se ha visto hoy es que, más allá de las líneas rojas, tanto corporates como PYMES caminan hacia una normalización de la coinversión. Ninguno de los directivos ha rechazado esta modalidad, llegando algunos incluso a hablar de ella como “esencia” de su actividad.

Es el caso de José Moncada, director general de La Bolsa Social. Se trata de la primera plataforma autorizada por la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) en España para conectar inversores y a empresas con un impacto social positivo. “Nosotros buscamos un inversor que no sólo te va a apretar en los momentos difíciles, sino que realmente quiere que el proyecto salga adelante”. Buscan empresas “creadas para solucionar un problema” dentro de los objetivos 2020, ha señalado Moncada. “Se puede invertir con impacto social y obtener rentabilidad”, ha resumido.

Además, el futuro de la financiación de proyectos innovadores pasa por “apoyar un modelo colectivo” de financiación. Así lo ha aseverado Jordi García, director de operaciones de Enisa. El objetivo es “no dejar a nadie atrás”, ha dicho, no tener un país con “dos o tres nodos de innovación, y el resto desierto”. Por su parte, Raúl Mir director de desarrollo de negocio de DayOne Empresas, ha apostado por el poder de la tecnología. En su opinión ésta creará nuevas plataformas que “facilitarán el acceso del particular a la inversión”.