Sobre la supervivencia financiera de Spotify

Sobre la supervivencia financiera de Spotify

Curioso el caso de Spotify, organización (startup o empresa) sueca que no ha sido capaz nunca de generar beneficio operativo (ver datos a pie de página) a sus accionistas y sin embargo no cesa de ser valorada en mayor cuantía, hasta los 8.000 millones de euros actualmente.

¿Cómo puede sobrevivir cinco años sin ganar un euro ? ¿Cómo se sobrevive perdiendo mucho dinero y además cada vez más?

La solución es muy sencilla:

Cualquier empresa tiene cinco posible vías de financiación: los clientes, contratando productos bancarios, mediante aportaciones del Estado, créditos de los proveedores o gracias a sus inversores.

Spotify, dado que los cobros a clientes no son suficientes para el pago de su operativa y además requiere de más capital para afrontar los costes de desarrollo de la plataforma y de la expansión internacional, tiene por política pedirlo a los accionistas en nuevas rondas de financiación. Así de simple.  Simple. Muy simple.

Ante esta situación, los antiguos accionistas tienen dos posibilidades: o lo dan o no lo dan.

  1. Si lo dan, aportan seguridad, confianza en el futuro, y optimismo sobre la futura evolución del negocio.
  2. Si no lo dan, la inseguridad o desconfianza puede provocar la pérdida del capital antes invertido.

¿Qué crees que hacen? ¿Qué harías? Y si fueras quien aconsejó entrar, ¿aconsejarías ahora salir?

También puede dar cabida a nuevos accionistas, que entrarán en el capital no tanto por los resultados pasados, sino por las expectativas de beneficios o de plusvalía (lo que sea antes o mayor).

Como cualquier empresa, Spotify vale lo que es más lo que se espera que sea. Y también a los nuevos accionistas les interesa que el valor de su nueva empresa sea alto, muy  alto, lo más alto posible.

Así en la última ronda de financiación ha recaudado 350 millones de dólares, para “quemar” en el proceso de búsqueda, por fin, de un modelo de negocio rentable para la empresa. Ya tiene cash para un tiempo, digamos un año (no mucho más a este ritmo de quema)

A todos interesa hablar bien de la empresa. ¿Conoces el dicho del aldeano que quería vender su caballo? Juan Astorqui lo resume muy bien en esta frase: “el derrotismo perjudica y el optimismo es rentable”.

Si bien hay grandísimas plusvalías latentes para los primeros accionistas, falta materializarlas, siguiendo el criterio de Luis Martín Cabiedes, quien afirma que “el objetivo de la inversión es la desinversión” y que “el valor de las empresas no lo determina el dinero que entra, sino el que sale (sueldos y retorno a inversores)”.

Se rumoreó con un intento de salir a Bolsa impulsado por los principales accionistas, que hubiera dado cierta “liquidez” a las acciones. Pero se frustró, vaya a usted a saber porqué …

Recordemos que sólo hay venta cuando hay compra. Y, más allá, cuando pagan por ello. Es decir, cuando hay efectivo de por medio. Es de aplicación, especialmente para Spotify y sus socios el adagio sajón: “sales is vanity, profit is vanity, baut cash is reality”.

No es la primera ni será la última vez que una empresa económicamente ruinosa hace financieramente ricos a sus accionistas.

Paradojas. O no tanto para quien distingue lo económico y lo financiero.

(*)  Las pérdidas operativas de los últimos cinco años han sido crecientes: desde los 22 millones de euros, pasando por 45, 58, 91, y finalmente, 165 millones en 2.014.

Luis Sendino
Soy profesor de finanzas, marketing y estrategia para startups, emprendedores y directivos. Pongo la realidad por encima de la teoría y, sobre todo, el sentido común. Siempre evolucionando y abriendo nuevos proyectos.