Por Redacción - Mar 12, 2026
El avance de la mujer hacia los centros de decisión en el tejido empresarial español ha dejado de ser una aspiración teórica para convertirse en una realidad estadística consolidada. Según los datos extraídos del reciente informe elaborado por ATREVIA y el IESE Business School, presentado este 5 de marzo de 2026, las empresas del Mercado Continuo han mantenido una trayectoria de crecimiento firme que sitúa la representación femenina en un 37,71%. Este dato, que supone un incremento de 1,37 puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior, cobra especial relevancia si se observa que el número total de asientos en los consejos se ha reducido, pasando de 1.208 a 1.188 plazas. A pesar de este estrechamiento de la oferta de puestos, las mujeres ocupan hoy 448 consejerías, lo que demuestra que la renovación de los órganos de gobierno se está ejecutando bajo criterios de diversidad e inclusión.
La fotografía actual del Mercado Continuo revela una aceleración notable en el cumplimiento de los umbrales de equilibrio. En este momento, 65 compañías, que representan más del 56% del total, ya han alcanzado o superado el objetivo del 40% de paridad. Este progreso no es fruto del azar, sino de un cambio estructural que se ha intensificado desde la entrada en vigor de la Ley de Representación Paritaria y Presencia Equilibrada en 2024. Si analizamos la evolución histórica, el salto es mayúsculo: desde que en 2015 la CNMV propuso el reto de alcanzar el 30% para el año 2020, la presencia femenina ha escalado más de 22 puntos. Si la tendencia actual se mantiene sin contratiempos, las proyecciones indican que el conjunto de las cotizadas españolas cruzará la frontera del 40% de forma global en 2027, situándose previsiblemente en un 40,45%.
El IBEX 35 continúa ejerciendo como el principal motor de esta transformación, consolidando su posición por encima de las exigencias legales. En 2025, el selectivo español ha elevado su cuota femenina hasta el 41,93%, contando con 187 consejeras. Es significativo que el 80% de las empresas que componen este índice ya cumplen con el umbral de paridad, dejando solo a siete compañías por debajo de la meta. En el extremo superior de este compromiso, encontramos casos paradigmáticos como Bankinter, Redeia e IAG, donde la presencia femenina ya supera a la masculina. Estos ejemplos demuestran que la barrera del 40% no es un techo, sino una base sobre la cual se está construyendo un modelo de gobernanza más representativo de la sociedad actual.
Por sectores, el equilibrio de género se manifiesta con intensidades diversas. Servicios de Consumo y Servicios Financieros lideran la tabla con representaciones que superan el 45% y el 42%, respectivamente. En estas áreas, la media de mujeres por consejo ya sobrepasa las cinco integrantes, un indicador de que la diversidad ha permeado en la cultura corporativa de estos ámbitos. En el lado opuesto, el sector de Tecnología y Telecomunicaciones ha experimentado un ligero retroceso, situándose en un 34,04%, lo que subraya la necesidad de no dar por sentados los logros alcanzados y mantener el esfuerzo de captación de talento femenino en áreas técnicas y de innovación.
Más allá de la presencia cuantitativa en los consejos, el informe profundiza en el perfil profesional de estas líderes. La consejera tipo en España es una mujer de nacionalidad española, con una edad media de 59 años y una sólida formación en Economía, Empresariales o Derecho. Un dato fundamental es que el 76% de estas profesionales posee experiencia previa en puestos de alta dirección, lo que desarticula cualquier argumento sobre la falta de perfiles preparados. No obstante, la mayoría de estas posiciones siguen siendo de carácter independiente, representando casi el 70% del total. El gran desafío pendiente reside en la promoción de consejeras ejecutivas, un grupo que, aunque ha crecido ligeramente hasta las 15 integrantes, sigue siendo minoritario en comparación con las figuras externas o dominicales.
En el plano europeo, España ha logrado consolidar una posición de liderazgo que la sitúa por quinto año consecutivo por encima de la media de la Unión Europea. Con su 41,90% en las principales cotizadas, el país ocupa el quinto puesto continental, solo superado por Francia, Italia, Dinamarca y los Países Bajos. Esta posición de vanguardia refleja un compromiso institucional y corporativo que supera al de potencias como Alemania, que acaba de incorporarse al grupo de los siete países que cumplen el objetivo del 40%. Esta proyección internacional refuerza la marca España en términos de buen gobierno y sostenibilidad social, elementos cada vez más valorados por los inversores globales.
Sin embargo, la realidad se vuelve más compleja cuando el análisis se traslada de los consejos de administración a la alta dirección y a la conversación pública digital. A pesar del éxito en los órganos de supervisión, la representación femenina en puestos directivos operativos se estanca en torno al 23%. La brecha es aún más pronunciada en las presidencias ejecutivas y en los cargos de consejera delegada, donde los nombres de mujeres siguen siendo la excepción. Esta resistencia al cambio en la cúspide ejecutiva sugiere que el "techo de cristal" se ha desplazado hacia arriba, pero sigue dificultando el acceso al poder real de gestión y ejecución diaria de las compañías.
Finalmente, el análisis de la huella digital ofrece una perspectiva reveladora sobre cómo se percibe el liderazgo en función del género. Aunque la visibilidad en medios y redes sociales es casi paritaria, los atributos asociados a cada perfil varían drásticamente. El liderazgo masculino suele vincularse a la autoridad técnica, la riqueza y el poder económico, mientras que el femenino se asocia con frecuencia a dimensiones relacionales y personales. De hecho, casi el 95% de las menciones relativas a la conciliación o el entorno familiar se dirigen a mujeres, y el término "experto" sigue reservado mayoritariamente para los hombres en el 81% de los casos. Romper estas narrativas preestablecidas es el siguiente paso necesario para que la paridad en los números se traduzca en una igualdad real de prestigio y autoridad técnica en el imaginario colectivo empresarial.