TagItSmart utiliza IoT y etiquetas inteligentes para acercar la Economía Circular

Ha sido uno de los siete proyectos seleccionados en el programa europeo Horizonte 2020. Ha recibido una financiación internacional de casi siete millones de euros. Entre sus 15 socios fundadores hay empresas como Siemens, Uniliever, o Fujitsu. Su objetivo es crear la primera plataforma del Internet de las cosas (IOT) basada en etiquetas inteligentes
que permita un ecosistema abierto de objetos conectado. Hablamos de TagItSmart, que con empresas como Recycl3R ha demostrado que la Economía Circular está cerca.

Este proyecto ha combinado diferentes tecnologías para digitalizar productos mediante identificadores únicos que ofrecen información sobre una unidad concreta. Para ello dicen adiós al código de barras clásico. TagItSmart utiliza tintas inteligentes (que cambian según la temperatura, humedad, tiempo transcurrido, etc.), circuitos impresos en tinta, y etiquetas NFC (comunicación de corto alcance). De esta manera facilita recopilar información de objetos que nos rodean a diario con un simple escaneo de la etiqueta inteligente (Smart Tag) adherida al producto.

Al crear este puente perfecto entre los suministradores, los consumidores y sus productos, se logra un flujo de información colectiva desde cada unidad (crowdsourced). Esto permite hacer frente a algunos de los problemas que plantea hoy en día la llamada Economía Circular. Un ejemplo de ello ha sido el de la empresa Recycl3R junto con TagItSmart. Juntos han atajado problemas como saber si se introducen sustancias o elementos de riesgo.

Las etiquetas inteligentes permiten saber exactamente cómo es una unidad de producto y cómo ha sido fabricada, transportada y almacenada. Esta nueva información de cada elemento facilita su reparación, al conocer todos los elementos que lo forman. Además, con esta empresa y con propuestas como la de ‘ReciclaYa’ (planteada con Carreffour este año en Logroño y Palma), se mejoran el reciclaje (calidad de los materiales, desmontaje…) y se aseguran los derechos de propiedad intelectual de los productos.

En definitiva, se aproxima al principio de la Economía Circular: el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantiene en la economía durante el mayor tiempo posible para aumentar su eficiencia y se reduce al mínimo la generación de residuo.