EcoFin 2019: La “robótica social” y el ‘crowdsourcing’ o los riesgos cibernéticos del 5G

Imagen de una de las mesas redondas organizadas durante el XII Congreso EcoFin 2019, este miércoles en Madrid. | FOTOS: Alberto Orellana

El siglo XXI camina veloz y los cambios que se fraguan a su paso darán lugar a empresas que ya poco o nada tienen que ver con las de la pasada centuria. El mundo se prepara para la conexión absoluta, mientras los diferentes modelos de negocio y las tensiones geopolíticas pelean por anotarse ventajas competitivas. Todos apoyados en las tecnologías llamadas a definir las empresas del inicio del milenio: el 5G y la Inteligencia Artificial (IA).

Antes la empresa trabajaba “por departamentos”, colocando productos o servicios desde una central en la que la jerarquía estaba perfectamente marcada. “Este modelo no tiene futuro”, señaló este miércoles Ángel Bonet. El fundador y presidente de la primera aceleradora de impacto social en España (Unltd Spain Foundation) acudió al XII Congreso EcoFin 2019 celebrado en Madrid. En contraposición, el autor del libro ‘El Tsunami Tecnológico’ dilucida una empresa del siglo XXI como aquella que es capaz de “trascender”.

Para ello, la empresa debe trabaja por equipos y proyectos, y su “obsesión” será siempre la satisfacción del cliente. Una organización que funciona a través de algoritmos y estadísticas, y que “no se puede concebir” sin lograr un impacto social en el planeta. Las nuevas organizaciones “no podrán hacerlo todo por sí solas”, aseguró Bonet. Algo con lo que coincidieron más tarde Sylvia Sonnendrucker (International Executive Coach & High Performing Teams Facilitator) y Jacques Llorens (CEO de Multigestión Iberia). Para ambos es una manera de “adelgazar” una empresa, ya que implica “delegar” en los especialistas tecnológicos.

De esta manera, el outsourcing (y su versión multiplicada, el crowdsourcing), hará que una empresa “externalice” algunos de sus servicios. Lo hará a través de otras plataformas, APIs y perfiles externos como los freelances. “Las empresas que tienen todo internamente desarrollado no van a poder seguir a nivel tecnológico”, resumió Llorens. Sonnendrucker, por su parte, destacó la importancia de que las empresas grandes “gestionen el cambio”. Es decir, que la colaboración en equipos multidisciplinares sea parte de su “hoja de ruta”, concedió. Sólo así podrán “maximizar su rentabilidad”, advirtió.

Esa gestión al cambio no sólo afectará a la organización del trabajo en la empresa, sino a la distribución misma del trabajo en nuestra sociedad. O, lo que es mismo: “Menos empleo y redistribución del tiempo humano”. Pero, como dijo Enrique Tellado (CEO de EVO Banco), esto “no significa necesariamente algo malo”. El impacto de la IA en la vida laboral dará lugar a una robótica que se nutrirá de una inteligencia “de libre acceso” hecha datos, dijo.

Esto provocará una “transformación del talento” que se traducirá en empleos “más cualificados”, según Marta Gallardo, (directora Corporativa de Personas de Entelgy). Las máquinas aún están lejos de alcanzar las emociones y con ello la “robótica social” en la interacción con humanos, como lo definió su defensora Jorgina Díaz (directora de Desarrollo de Negocio Digital de Alisys). Los humanoides domésticos están aún en los albores, y no llegarán a los hogares al menos hasta dentro de “50 años”, debido a la “regulación y la “ética” que deben avalar este proceso, desgranó Díaz.

Otro de los frentes importantes se abre con el 5G es su aplicación para el IoT (Internet of Things). Y es que, a pesar de que los hackers “llevan mucho tiempo en nuestras vidas”, hoy los riesgos “son mayores” para las empresas. Así abordó el crucial tema de la ciberseguridad Félix Muñoz, director general de Entelgy Innotec Security. En su opinión, existen dos tipos de empresas: aquellas que han sufrido un ataque y lo saben, y aquellas que también pero, “no lo saben”. Para Muñoz el 5G abre “nuevos entornos y riesgos” al permitir interconectar “todo tipo de máquinas”.

Por ello, el de Entelgy apuesta por “concienciar” a los empleados de las empresas y también a las “nuevas generaciones”. Deben hacer un uso “responsable” de la tecnología, que puede ser un medio para hacernos las cosas más sencillas, comentó. Pues sus aplicaciones requieren una educación. Sobre todo teniendo en cuenta que, el día de mañana, quien tenga el control de las redes de telecomunicaciones “tendrá la capacidad potencial de espionaje”, advirtió.