Por Redacción - Febr 18, 2026
Hasta hace no mucho tiempo, que la tecnología permitiese prevenir accidentes de tráfico sonaba a pura ciencia ficción. Sin embargo, el desarrollo de la inteligencia artificial y de otros muchos sistemas aplicados a la industria automotriz ha favorecido que empiece a ser una realidad. Y es que el uso de sensores periféricos, cámaras y software ha hecho que los vehículos ya no sean meros objetos pasivos, sino agentes activos que vigilan el entorno de forma constante y que se coordinan con los demás elementos de la carretera para garantizar la seguridad de los usuarios.
La inteligencia artificial al servicio de la prevención vial
Aunque los seguros de responsabilidad civil son obligatorios y, por ello, sigue siendo indispensable consultar opiniones de los seguros de coche de Verti y del resto de compañías antes de contratar uno, la integración de sistemas inteligentes ha cambiado el modo en que interactuamos con el asfalto. Al fin y al cabo, esta tecnología predictiva no solo reduce la gravedad de los siniestros, sino que es capaz de evitar que se produzcan.
Pero, ¿cómo exactamente? Por ejemplo, las distracciones y el cansancio son dos de las causas de accidentes de tráfico más habituales. En este sentido, los sistemas de IA no descansan en su trabajo de evaluar la trayectoria del resto de vehículos de la carretera, la presencia de peatones e incluso las condiciones climatológicas con el objetivo de ajustar la respuesta del automóvil de forma preventiva en cada situación.
Los sensores son los ojos del coche
Evidentemente, para que un coche pueda decidir qué hacer en una situación crítica, necesita percibir bien su entorno. Esto se consigue mediante la fusión de sensores a través de un ordenador central, que es el responsable de combinar la información procedente de cada fuente.
Hablamos, por ejemplo, de los radares, que son responsables de medir las distancias y las velocidades relativas, hasta en condiciones de baja visibilidad por culpa de la lluvia o de la niebla. Lo mismo sucede con las cámaras estereoscópicas, que permiten reconocer objetos, señales de tráfico y marcas viales.
Tampoco nos podemos olvidar de los sensores LiDAR, que crean mapas tridimensionales precisos del entorno mediante la emisión de pulsos de luz láser. Por último, la tecnología de ultrasonidos permite detectar obstáculos a corta distancia, lo que es imprescindible para prevenir accidentes en entornos urbanos.
A partir de la interpretación de todos estos datos por parte de la unidad central, la inteligencia artificial es capaz de generar modelos predictivos. Por ejemplo, si el sistema detecta que el coche que va delante frena bruscamente y que el conductor no ha reaccionado, un algoritmo calcula la probabilidad de colisión. Y, si esta supera el umbral de seguridad, activa el sistema de frenado automático de emergencia o realiza una maniobra controlada de esquivación.
Los algoritmos también reconocen patrones de riesgo
La capacidad de aprendizaje es lo que diferencia a las tecnologías predictivas de los sistemas de seguridad convencionales. Y es que los algoritmos de machine learning son entrenados con millones de kilómetros de conducción real para identificar patrones sospechosos. Esta es la razón por la que el software puede detectar si un vehículo en el carril contiguo está realizando movimientos erráticos que sugieren que el conductor está bajo los efectos del alcohol o mirando su móvil, tras lo cual tensará los cinturones de seguridad y activará los frenos de urgencia.
¿Un futuro sin colisiones?
La posibilidad está ahí, y Verti lo sabe sobre todo gracias a la tecnología Vehicle-to-Everything o V2X. En concreto, se trata de un sistema que no solo permite a los coches comunicarse entre sí, sino también con la infraestructura (semáforos, señales, pasos de cebra, etc.).
Imaginemos que un vehículo circula cinco posiciones por delante de ti y realiza una frenada de emergencia por culpa de un obstáculo invisible desde tu posición. A través de sistemas de comunicación inalámbrica, tu vehículo recibiría esa alerta instantáneamente y desaceleraría mucho antes de que tus ojos perciban el peligro. No hay que olvidar que el factor sorpresa es la causa principal de la mayoría de alcances traseros.
Lo que está claro es que la inversión en materia de seguridad no ha dejado de crecer dentro del sector automovilístico durante las últimas décadas. Y, sin lugar a dudas, la automatización es el siguiente paso para alcanzar el objetivo de cero víctimas en accidentes de tráfico.