Por Redacción - Febr 26, 2026
La integración de la tecnología de registros distribuidos en el núcleo de las organizaciones españolas ha dejado de percibirse como una experimentación técnica para consolidarse como una prioridad en la agenda de la alta dirección. Este cambio de paradigma se hizo evidente durante el reciente encuentro organizado por la firma de servicios profesionales RSM en colaboración con la Asociación para el Progreso de la Dirección en Madrid. La jornada, que congregó a un nutrido grupo de directores ejecutivos y responsables financieros, se centró en desgranar cómo las finanzas descentralizadas y los activos digitales están reconfigurando la toma de decisiones corporativas. En este escenario, la conversación ya no gira en torno a la viabilidad de la tecnología, sino sobre la velocidad y la profundidad con la que las empresas deben adaptar sus estructuras para no quedar rezagadas en un mercado que demanda mayor transparencia y agilidad operativa.
El marco normativo europeo desempeña un papel determinante en esta evolución hacia la madurez digital. Con el Reglamento MiCA plenamente operativo desde finales de 2024, las reglas del juego han quedado definidas, eliminando la incertidumbre que durante años frenó la entrada de capital institucional y corporativo en el sector de los criptoactivos. Esta regulación no solo establece un estándar de seguridad jurídica sin precedentes en la Unión Europea, sino que también obliga a los proveedores de servicios a elevar sus niveles de gobernanza y gestión de riesgos. Para los líderes empresariales presentes en el foro de Madrid, esta certidumbre legal actúa como un catalizador que permite proyectar inversiones a largo plazo y diseñar modelos de negocio donde la custodia y el intercambio de activos digitales se realizan bajo el amparo de autoridades supervisoras solventes.
Uno de los pilares fundamentales analizados durante la sesión fue la tokenización de activos reales como método para transformar la liquidez de las compañías. La capacidad de representar derechos de propiedad o flujos de caja mediante tokens digitales permite a las empresas acceder a fuentes de financiación más diversificadas y fraccionar activos que tradicionalmente eran ilíquidos. Esta innovación facilita que inversores de distintos perfiles participen en proyectos que antes requerían grandes desembolsos de capital, optimizando así el balance de las organizaciones y reduciendo la dependencia de la banca tradicional. La tokenización se perfila, por tanto, como una herramienta de ingeniería financiera que aporta flexibilidad y democratiza el acceso a la inversión productiva en diversos sectores económicos.
Por otro lado, la utilización de monedas estables o stablecoins está ganando terreno como una solución pragmática para la gestión de tesorería y los pagos internacionales. En un contexto donde la inmediatez es un valor al alza, estas herramientas permiten liquidar transacciones transfronterizas de forma casi instantánea y con costes de intermediación significativamente inferiores a los de los sistemas de mensajería financiera convencionales. Los expertos reunidos por RSM destacaron que la adopción de estas soluciones no es solo una cuestión de ahorro de costes, sino una mejora sustancial en la trazabilidad y la seguridad de las operaciones comerciales. Al eliminar las fricciones temporales y los errores manuales, las empresas logran una gestión de caja mucho más eficiente y una visión en tiempo real de su posición financiera global.
La figura de Pedro Sandoval, director de Blockchain y Activos Digitales de RSM, simboliza la apuesta decidida de la consultoría estratégica por acompañar a las organizaciones en este proceso de transformación. Desde su incorporación a la firma a finales de 2025, Sandoval ha liderado un enfoque transversal que une la asesoría fiscal y legal con la consultoría tecnológica. Según su visión compartida durante el evento, las organizaciones que logren comprender la nueva economía digital como un aliado estratégico podrán simplificar procesos internos que históricamente han sido complejos y costosos. La clave reside en no ver estos avances como compartimentos estancos, sino como elementos que permean toda la estructura organizativa, desde el cumplimiento normativo hasta el desarrollo de nuevos productos para el cliente final.
Sin embargo, el camino hacia la plena integración de estos activos presenta desafíos que trascienden lo puramente tecnológico. Los ponentes del encuentro, entre los que se encontraban representantes de entidades como Bit2Me, Reental, Tritemius y Alastria, coincidieron en que el reto actual es eminentemente organizativo y cultural. Integrar activos digitales en la operativa diaria requiere una revisión profunda de los modelos de gobierno corporativo y una actualización constante de los mecanismos de cumplimiento. La gestión del riesgo debe adaptarse a un ecosistema donde la custodia de claves privadas y la interacción con protocolos descentralizados exigen nuevas competencias técnicas y una mentalidad abierta al cambio por parte de los equipos financieros y legales.
La colaboración entre el sector de la consultoría profesional y las asociaciones de directivos resulta esencial para cerrar la brecha de conocimiento que aún existe en muchos consejos de administración. La sesión liderada por Vicente Durán y Alejandro Santos subrayó la importancia de la formación continua y el intercambio de experiencias prácticas entre pares. No se trata únicamente de adoptar una herramienta nueva, sino de entender cómo la descentralización financiera puede alterar las relaciones de poder en los mercados y generar nuevas ventajas operativas. El intercambio de ideas entre directivos de diferentes industrias permite identificar sinergias y casos de uso que, aunque nacieron en el ámbito puramente digital, ya tienen aplicaciones directas en la industria manufacturera, el sector inmobiliario o los servicios logísticos.
En definitiva, la digitalización de los activos financieros ha pasado de ser una promesa de futuro a una realidad palpable que impacta en el balance y en la estrategia de las empresas españolas. El evento en Madrid dejó claro que la infraestructura necesaria para operar en este nuevo sistema ya está disponible y cuenta con el respaldo de un marco legal sólido. El éxito de las compañías españolas en este nuevo ciclo económico dependerá de su capacidad para integrar estas innovaciones de manera coherente con sus valores corporativos, manteniendo siempre el foco en la generación de valor y la excelencia en el servicio. La transformación digital, entendida bajo este prisma humano y profesional, se convierte en el motor que impulsará el crecimiento sostenible en los próximos años.