Por Redacción - Febr 25, 2026
La evolución de los desplazamientos corporativos ha dejado de ser una cuestión de logística para convertirse en un ejercicio de arquitectura tecnológica y sensibilidad humana. Durante la reciente celebración de THE NOOX 2026 en el Palau de les Arts Reina Sofía, se puso de manifiesto que el verdadero avance no reside en el simple traslado de procesos analógicos al soporte digital, sino en una reconstrucción integral del modelo de negocio. Ignacio González, director general de Consultia Business Travel, subrayó en este foro que la digitalización solo alcanza su propósito cuando se orienta a enriquecer la experiencia de todas las personas involucradas en la cadena de valor, desde el gestor que monitoriza los costes hasta el viajero que necesita soluciones en tiempo real ante cualquier imprevisto.
Esta transformación se sustenta en la premisa de que los datos, por sí mismos, carecen de alma si no se utilizan para generar emociones positivas y seguridad. La participación de los líderes del sector en la mesa dedicada a la redefinición de la experiencia de marca evidenció que la tecnología debe actuar como un habilitador de la proactividad. Un sistema fragmentado obliga al profesional a actuar de forma reactiva, perdiendo un tiempo precioso en tareas administrativas que no aportan valor. Por el contrario, una infraestructura tecnológica propia y cohesionada permite que el agente de viajes se anticipe a las necesidades, convirtiendo el servicio en algo que roza lo excepcional. Es en ese espacio de eficiencia donde la relación entre la empresa y su proveedor de servicios se fortalece, abandonando la frialdad de las transacciones automáticas.
El pilar sobre el cual Consultia Business Travel sostiene este cambio de paradigma es Destinux, una solución digital que integra planificación, reserva y análisis estratégico bajo un mismo techo tecnológico. A diferencia de los enfoques convencionales que a menudo resultan rígidos o deshumanizados, este modelo apuesta por una tecnología nativa que no intenta parchear deficiencias, sino que nace con el propósito de ser modular y adaptable. La inteligencia artificial juega aquí un papel crucial, pero siempre bajo una condición innegociable: su integración debe realizarse sobre bases operativas diseñadas específicamente para la gestión integral del viaje. Solo así el impacto es real y medible, evitando que la innovación sea una simple etiqueta publicitaria y se convierta en una ventaja operativa tangible para las corporaciones.
La robustez de este ecosistema se refleja en su capacidad para aglutinar a los principales actores de la industria global, ofreciendo acceso a millones de hoteles y cientos de aerolíneas con contenido actualizado de forma constante. Esta hiperconectividad no solo simplifica la vida del usuario, sino que garantiza que cada decisión de viaje esté respaldada por una infraestructura que cumple con los más altos estándares de seguridad, como demuestra la certificación ISO 27001. Al disponer de una visión de extremo a extremo, las empresas pueden ejercer un control exhaustivo sobre sus políticas de viaje sin sacrificar la agilidad que demanda el mercado actual. La tecnología, por tanto, se convierte en la salvaguarda de la eficiencia económica y del bienestar del empleado.
Desde su fundación en 2010, la compañía ha expandido su influencia a tres continentes, manteniendo sedes en España y Portugal y demostrando que el modelo de gestión humanizada es escalable y universal. La visión defendida en THE NOOX 2026 resuena con una necesidad imperante en las organizaciones modernas: recuperar el valor de la interacción humana mediante el uso inteligente de las herramientas digitales. No se trata de sustituir el criterio de los expertos por algoritmos, sino de potenciar dicho criterio mediante una automatización que libere de las cargas pesadas. El resultado es un servicio que no solo gestiona traslados, sino que cuida de la estrategia de movilidad de la empresa en un contexto donde la fiabilidad es el activo más escaso.
El viaje de empresa, analizado bajo este nuevo prisma, deja de ser un centro de gasto para ser entendido como una inversión en relaciones y crecimiento. La capacidad de integrar servicios tan diversos como el alquiler de coches, traslados privados o transporte ferroviario en más de 160 países dentro de una única plataforma, permite una trazabilidad total que antes era impensable. Esta trazabilidad es la que permite transformar los datos brutos en inteligencia de negocio, facilitando que las compañías tomen decisiones informadas sobre su movilidad. Al final del día, el éxito de una estrategia de business travel se mide por la tranquilidad del viajero y la optimización de los recursos, objetivos que solo se alcanzan cuando la tecnología y el factor humano caminan en perfecta sincronía.
La proactividad mencionada por Ignacio González es, en última instancia, el factor que marca la diferencia entre un proveedor tradicional y un socio estratégico. Cuando un sistema es capaz de detectar un retraso antes de que el pasajero llegue al aeropuerto o de sugerir alternativas de alojamiento basadas en preferencias previas y presupuestos actuales, la tecnología está cumpliendo su promesa más ambiciosa. Esta simbiosis entre la máquina y el experto permite que el servicio sea fluido y, sobre todo, humano. En un mercado global donde las distancias se acortan gracias a la conectividad, la gestión inteligente de esos trayectos se posiciona como el elemento diferenciador que permite a las empresas centrarse en lo que verdaderamente importa: su propio desarrollo y la excelencia en su actividad principal.