La economía digital irá “expulsando el trabajo asalariado” de aquí a 2030

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El periodista Juan Zafra, a la izquierda, inicia el debate como moderador en el Medialab Prado de Madrid este martes. | ALBERTO ORELLANA

“Vivimos dos transiciones: la del cambio energético y la de la economía digital”. Por un lado se ha introducido un nuevo elemento de producción laboral, la información, que “quiere ser libre y tiende su coste a cero”, y por otro estamos a la espera de que en el medio-largo plazo se saque “todo el potencial a la inteligencia artificial”. Por ello vamos a una tendencia de “expulsión creciente del trabajo asalariado del sistema económico”. Así ha resumido Manuel Escudero una de las ideas centrales del debate ‘Empleo en 2030: Tendencias tecnológicas, envejecimiento y migraciones‘, celebrado este martes en el Medialab Prado de Madrid.

Organizado por la fundación España Digital y la Asociación de Información y Conocimiento Poli-TIC, el debate ha traído a cuatro expertos para abordar los principales retos y posibles soluciones que presenta la transición tecnológica en la que nos encontramos para el sistema laboral. Escudero, secretario de economía y empleo del PSOE, ha insistido en que la necesidad del trabajo asalariado “irá disminuyendo” para que sea accesible al grueso de trabajadores, en una cultura centrada en el empleo.

La transición hacia una economía digital y baja en carbono por el efecto del cambio climático, hará que modifiquen los empleos “no sólo en las tareas mecánicas, sino también en las creativas” a través de la inteligencia artificial (IA), como ha apuntado Joaquín Nieto, director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en España.

Para Nieto, la revolución digital y global que vivimos también se verá afectada por la migración y el envejecimiento en nuestro país. Un alto porcentaje de desempleo global, más migrantes y ciudadanos que cada vez viven más, un fenómeno que se extiende por todo el mundo más allá de los países industrializados.

¿Y cómo hacer que esa transición hacia una economía digital llegue a todos los ciudadanos?, ha planteado Nieto. Principalmente, y en ello han coincidido todos los ponentes, fomentando un cambio íntegro en el modelo educativo. Agustín Baeza, de la Asociación Española de Startups, ha coincidido con Nieto en que “formamos con un análisis educativo que no se corresponde con la realidad”, y que es necesario avanzar hacia un modelo más completo “para todas las edades”, ha señalado el director de la OIT.

Actualmente existe un modelo más propio de la “revolución industrial, que tiene un enfoque más teórico y que no enseña en competencias transversales y cognitivas”, según ha declarado Francisco Puertas, director de talento y organización de Accenture.

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El secretario de economía y empleo del PSOE, Manuel Escudero Zamora (dcha.), responde a unas de las cuestiones del público. | ALBERTO ORELLANA

Otro de los factores que ha modificado la revolución industrial para Baeza son las preferencias de las relaciones laborales, diferenciando entre trabajo y empleo. Las plataformas digitales, o “fábricas del siglo XXI” según las ha definido, han promovido una relación de sus empleados que “no es estrictamente laboral” según la idea tradicional, con un horario y un contrato fijos. Hay un gran vacío para regular estas relaciones más allá del trabajador autónomo o independiente, insuficientemente flexibles.

El principal reto aquí es lograr establecer sistemas regulatorios capaces de “gestionar el cambio de los modelos de negocio”. Algo que sólo será posible si abandonamos unos sistemas clásicos que no valen y sindicatos “desfasados ante la relación colectiva laboral”, ha precisado Baeza. “Hay que avanzar hacia sistemas en formato ‘beta'”, aprendiendo poco a poco de los escenarios que se presentan, en lugar de “seguir legislando sobre modelos que no van a volver”.

Hay que ver a los futuros trabajadores dentro de dos perspectivas. Habrá excedentes de trabajadores que aportan un “valor social”, pero escasez del otro elemento que para Escudero va a tener que diferenciarse: la aportación económica al mercado. Hay que rediseñar la financiación de los nuevos modelos de regulación de empleo (con gravámenes selectivos y rentas básicas) para subsanar las desigualdades que se producen entre los trabajadores, y ante una riqueza que cada vez está más concentrada.

Y tenemos que empezar a aplicar cambios para llegar a esa transición tecnológica completa. “No podemos emplear décadas de ajustes” ha esgrimido Puertas, quien ha señalado que los cambios laborales que traen las nuevas tecnologías serán desiguales dependiendo del área de trabajo, sustituyendo puestos en algunas y creando necesidades en otras. “Los robots no nos van a sustituir totalmente, pero hay que tener en cuenta su impacto”.