Blockchain: automatización, negocios digitales y “beneficios comunitarios”

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Los expertos de la jornada sobre Blockchain, este miércoles en el Hotel Intercontinental de Madrid. | FOTOS: Alberto Orellana

Blockchain es una “capa de software” que todavía flota de modo experimental sobre lo que hoy conocemos como Internet de la información. Al añadir esta nueva capa sobre la plataforma que usamos para transmitir datos (Internet), intentamos “mejorar dicha transmisión para que la información implique un valor”. Así alcanzamos el llamado ‘Internet del valor‘. ¿Cómo se logra ese valor? Automatizando procesos (reduciendo tiempo y costes), digitalizando identidades y creando “ecosistemas digitales” con formas de negocio en comunidad. Y esto es sólo el principio.

Como ha dicho Montserrat Guàrdia, vicepresidenta de Alastria, con Blockchain vamos a seguir compartiendo contenido digital como hasta ahora pero “de forma más segura”. Ella es la ‘segunda’ en este consorcio de empresas no lucrativo, o ‘Ecosistema Blockchain Nacional’ que busca tener la plataforma Blockchain operativa. Además, resalta que en estas redes la información estará “distribuida ampliamente” en esos ecosistemas digitales y perfectamente “unificada” (protegida y rastreable).

Sobre qué utilidades podremos darle a esta tecnología y su impacto en la economía se ha debatido este miércoles en Madrid. elEconomista.es y Econocom han organizado una jornada empresarial que ha abierto Guàrdia, y que ha tratado de dilucidar algunas de las posibles aplicaciones y oportunidades de negocio que ofrece Blockchain.

En cualquier caso, lo que han dejado claro los expertos de la jornada ‘El impacto del Blockchain en la economía‘, es que estamos ante una tecnología “muy potente”, pero que “no todo el mundo necesita entender” a nivel técnico para que genere beneficios “comunitarios”.

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Montserrat Guàrdia, vicepresidenta de Alastria, este miércoles en Madrid.

Agilizar procesos con la administración, gestionar de manera automatizada las devoluciones o indemnizaciones tras un accidente o retraso en un viaje, son sólo algunas opciones muy sucintas de lo que ofrece esta tecnología. Una herramienta basada en parámetros que permite “subir cualquier tipo de información de forma segura e inalterable”. En función del cumplimiento o incumplimiento de esas reglas (establecidas de mutuo acuerdo entre sus participantes), se generan acciones automatizadas.

Guàrdia ha dibujado cuatro rasgos principales de esta nueva herramienta: seguridad, distribución, ‘tokenización’ y trazabilidad, así como su uso conjunto en los llamados ‘Smart Contracts’ de las futuras comunidades digitales. La capacidad de hacer más segura la transmisión de la información se hace evidente cuando, como ha explicado después Víctor Escudero, “no hay un tercero en el cual confías” para supervisar esa transacción.

El gestor de productos de ciberseguridad de S21sec, planteó que Blockchain es un sistema “mucho más confiable” porque “tú determinas qué agentes participan de este ecosistema” y no hay un ente central que gestiona ningún movimiento. Se trata de una “base de datos distribuida que, además de almacenar información, almacena todos los cambios que se han producido en ella (e identifica a los agentes implicados)”.

Así la ha definido Emilio Álvarez, director de soluciones de negocio de Econocom, quien ha recordado que Blockchain es “una tecnología base” para futuras aplicaciones transversales, pero que “no es la panacea”.

A través de la llamada ‘Tokenización’ (o identidad digital de objetos y personas) y la trazabilidad de la información, se hace entonces posible “lograr acuerdos entre varios actores que le den -a Blockchain- un uso multisectorial”, como ha dicho Guàrdia. Son los llamados ‘Smart Contracts‘ que enfrentan a diversos representantes de sectores a veces competidores directos, para que alcancen acuerdos transversales. Acuerdos en los que se aplique esta tecnología para crear nuevas herramientas y utilidades (mediante parámetros digitales).

Por ejemplo: Si uno tiene un accidente puede hacer una foto del siniestro; enviar la información automáticamente a la aseguradora, que valora la acción y la gestión de la indemnización; después esta conecta de manera autónoma con el banco del usuario, que a su vez devuelve todo el proceso elaborado a partir de parámetros y algoritmos al usuario.

Pero para ello hay que lograr resolver el problema de “gobernabilidad” del sistema comunitario (sin un líder central) y hacer pensar a las empresas en “cómo construir” el negocio “entre todos”, en lugar de por sí misma. Así lo ha manifestado Sandra Alfonso Cagigas, responsable de de transformación digital de Endesa. El objetivo es lograr el acuerdo de esos actores con intereses tan diversos y que así las empresas “se actualicen para trabajar de un modo más eficiente”, como ha aportado Alejandro Tosina González, director de economía digital de Red.es.

La cara menos agradable de esta gran oportunidad tecnológica la han puesto Javier Domínguez (Blockchain España) y Antonio Gonzalo Vaca (confundador de Ethereum Madrid). El primero ha recordado la necesidad de hacer un “uso responsable” de los datos que insertamos en esta red, pues se convierten en datos “auditables” y rastreables. Aunque, como ha añadido, “alterar esa información es teóricamente posible pero físicamente imposible” a nivel tecnológico.

El segundo ha remarcado que estamos ante una tecnología que “devuelve el control al usuario” sobre sus datos (de ahí éxitos como el BitCoin) y que, a corto plazo mejorar la eficacia de los procesos “está muy bien”. Pero “los grandes usos” van por el camino de la descentralización del conocimiento. Un punto que resultará imprescindible para, entre otras cosas, llegar a mejorar la empleabilidad que traerá Blockchain.

Se reinventarán puestos de trabajo y se crearán otros en detrimento de los más tradicionales, pero todo dependerá en gran medida de la educación. La “gran oportunidad está en la enseñanza”, ha dicho Vaca, y en lograr “aterrizar” los conceptos más técnicos a los más pequeños, para hacerlos cotidianos.

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