FacePhi: la tecnología española que verifica la identidad llevando mascarilla

El paradigma social, laboral y personal cotidiano que estamos viviendo actualmente, supone un aceleramiento en el sector tecnológico mediante nuevas necesidades para los usuarios de una forma segura. Debido al uso permanente de mascarillas para evitar la propagación de la COVID-19, FacePhi, con su tecnología biométrica, ha creado un algoritmo de reconocimiento facial periocular para la verificación digital de los usuarios, sin necesidad de quitarse la mascarilla. Su fiabilidad de un 99% es capaz de reconocer el rostro parcialmente tapado de una persona, y así, evitar fallos en la identificación facial.

El software está especialmente entrenado para centrarse en la biometría periocular, es decir, en los rasgos diferenciales de los ojos y su contorno para su reconocimiento. El objetivo es evitar posibles suplantaciones de identidad, garantizando la seguridad, tanto de las empresas como de los propios usuarios, por el uso constante de mascarillas, según se informa en una nota.

Esta tecnología se activa de forma voluntaria y previa autorización del usuario, “facilitándoles el acceso seguro a datos y actividades mediante el uso de su cara como llave, incluso llevando mascarillas”. De esta forma, este programa de autenticación de rostros, mejora los entornos sanitarios o espacios donde la higiene debe ser extrema.

Identificación contactless como aliado para el ámbito sanitario

Según indicó la compañía, “el uso de esta tecnología va más allá de la convivencia actual con la COVID-19 y puede ser un gran aliado para hospitales, clínicas y laboratorios, entornos donde el uso de la mascarilla es constante y las soluciones de identificación contactless son las más recomendables para evitar contagios”.

Facephi Biometría focaliza su trabajo en desarrollar algoritmos para el reconocimiento facial, en las calles o controles de acceso, para conseguir una tecnología potente en la verificación de identidad. Con su último desarrollo, la compañía ha convertido no solo en una realidad, sino en una necesidad, que potencia la gestión no presencial de muchos procesos del día a día.