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Cómo Sony Iberia impulsa la economía circular y la movilidad sostenible en España y Portugal

Por Redacción - Ene 27, 2026

La ambición por alcanzar la neutralidad climática ha dejado de ser una declaración de intenciones para convertirse en el eje vertebrador de las grandes corporaciones tecnológicas. En este escenario, Sony ha consolidado su estrategia global mediante el plan Road to Zero, una hoja de ruta que nació con la premisa de eliminar por completo la huella ambiental de la compañía para el año 2050. Este compromiso no se limita únicamente a la compensación de emisiones, sino que profundiza en una transformación estructural que abarca desde la extracción de materias primas hasta el final del ciclo de vida de cada dispositivo electrónico. La firma japonesa entiende que la sostenibilidad es un factor indisociable de la innovación, integrando criterios ecológicos en el corazón de su desarrollo técnico para asegurar que el progreso humano no suponga un coste irreparable para los ecosistemas naturales.

Para materializar estas metas a largo plazo, la organización ha implementado el programa Green Management 2030, el cual actúa como una guía de objetivos intermedios fundamentales para medir el éxito de la transición hacia una economía descarbonizada. Esta iniciativa pone un énfasis especial en la descarbonización de la cadena de suministro, un desafío mayúsculo que requiere la colaboración estrecha con proveedores globales para reducir el impacto indirecto de la fabricación. Al mismo tiempo, el uso de energías renovables en las plantas de producción y centros operativos se ha intensificado, buscando que la electricidad necesaria para dar vida a la tecnología provenga de fuentes limpias. Este enfoque se complementa con una optimización rigurosa del consumo energético de los propios productos, permitiendo que televisores, cámaras y consolas sean cada vez más eficientes durante su uso doméstico.

La verdadera revolución silenciosa de la compañía reside en la ciencia de materiales y el fomento de la economía circular. La reducción del uso de plásticos vírgenes se ha convertido en una prioridad absoluta, impulsada por el desarrollo de soluciones propias como el SORPLAS. Este material es un plástico reciclado de alta calidad que no solo ofrece una durabilidad excepcional, sino que permite reducir drásticamente las emisiones de dióxido de carbono asociadas a los procesos químicos tradicionales. Al integrar estos componentes en líneas de productos tan icónicas como los televisores BRAVIA o los dispositivos móviles Xperia, la marca demuestra que es posible mantener estándares de calidad premium mientras se disminuye la dependencia de recursos fósiles. La transición hacia envases totalmente ecológicos, fabricados con fibras reciclables, cierra el círculo de un diseño pensado por y para el planeta.

En el ámbito local, la división de Sony Iberia desempeña un papel activo en la ejecución de estas políticas, trasladando los grandes objetivos globales a acciones tangibles con impacto directo en la sociedad española y portuguesa. La participación en iniciativas como el reto Healthy Cities refleja una voluntad de humanizar la sostenibilidad, involucrando a la plantilla en hábitos que promueven tanto el bienestar personal como la reducción de la huella de carbono individual. Al incentivar la movilidad activa y el abandono del vehículo privado en los desplazamientos diarios, la empresa no solo contribuye a la mejora de la calidad del aire en los núcleos urbanos, sino que colabora en proyectos de reforestación que regeneran el patrimonio natural. Esta visión holística confirma que la tecnología más avanzada solo adquiere su verdadero valor cuando se pone al servicio de la preservación del mundo que habitamos.

A medida que se avanza hacia la mitad del siglo XXI, la investigación y el desarrollo siguen siendo los motores que permiten a la firma japonesa liderar el cambio hacia un modelo industrial más consciente. La sensibilización y la educación ambiental, conmemoradas en fechas clave como la actual, sirven de recordatorio sobre la urgencia de actuar con determinación y transparencia. Desde que se puso en marcha la estrategia en 2010, los avances han sido constantes, logrando hitos significativos en la gestión de residuos y en la eficiencia logística. El objetivo final de 2050 permanece como un faro que guía cada decisión corporativa, consolidando una cultura organizacional donde la creatividad y la responsabilidad caminan de la mano para inspirar un futuro donde la excelencia técnica y el respeto absoluto por la biodiversidad sean una sola realidad.

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