Inteligencia Artificial: recursos para aportar valor a los pequeños procesos

De izda. a dcha., Pedro Díaz, Alexis Nadal, Salvador Molina y Ramón Trías, durante la mesa redonda “Inteligencia Artificial y Machine Learning” del Congreso ECOFIN 2018, este miércoles. |FOTOGRAFÍAS: Marta Peiro

Los avances en tecnología han permitido el desarrollo de máquinas que simulan procesos de inteligencia humana con el objeto de ayudar y hacer más fáciles procesos rutinarios de las sociedades occidentales, tales como pedir una cita en la peluquería. Estos recursos se conocen con el nombre de inteligencia artificial y se nutren de grandes cantidades de datos.

Así lo aseguró este miércoles Ramón Trías en la charla “Inteligencia artificial y machine learning”, celebrada en el marco del Congreso ECOFIN 2018, presidido por Salvador Molina. La XI edición del evento se centró en analizar el presente y futuro de “Las diez tecnologías que transformarán la empresa”.

El presidente de la empresa de aplicaciones de inteligencia artificial AIS explicó que estos recursos se basan en “imitar el razonamiento humano y aprender de una forma similar a como lo hace el cerebro de un ser vivo”. Sus aplicaciones, dijo, van desde la salud, industria, transporte y ciberseguridad, hasta las relaciones humanas, la realidad virtual y aumentada o el ámbito militar. También se usan para las finanzas, pudiendo funcionar como chatbots, en la detección y prevención de un fraude, en la verificación de identidades, o como sistemas de tasación de una vivienda.

A pesar de esto, Trías llamó a la “prudencia” . Aunque “estas herramientas nos pueden ayudar”, hay que ser consciente de sus limitaciones. “Hay cosas que solo pueden hacer los humanos”, admitió. Así, el presidente de AIS recordó que “no se pueden recrear la conciencia humana ni el sentido común y la capacidad de improvisación”. Es por ello que los algoritmos de inteligencia artificial “no pueden solucionar cuestiones éticas relacionadas con los recursos humanos o tener la empatía necesaria para comunicarle a una persona que un ser querido tiene cáncer”, puntualizó. En este sentido, afirmó, la importancia de la inteligencia artificial reside en su capacidad de “generar valor”.

Frente a esta opinión, Pedro Díaz apostó por “la Inteligencia Artificial de las pequeñas cosas”. En un contexto en el que el volumen de datos “se multiplica de forma brutal” y los seres humanos “somos seres de datos conectados y toda la tecnología está conectada de serie”, se ha vuelto necesaria “una rápida capacidad de procesamiento de esos datos”, expuso el director Salud Digital de Mapfre. Para ello, la inteligencia artificial se estima como una solución por su capacidad de “procesar muy rápido cosas muy sencillas”.

Según Díaz, la sociedad se encuentra con el reto de “incorporar la inteligencia artificial en pequeñas cosas, procesos concretos, a los procesos de negocio”. Este tipo de sistemas, dijo, pueden ayudar en ámbitos como los seguros o la salud, donde “las máquinas son mejores analizando información basada en patrones siempre iguales”.

De este modo, el profesional de Mapfre aconsejó “ver qué aplicaciones tiene la Inteligencia Artificial en nuestro negocio e implementarlo a cada uno de los procesos de negocio”. En este sentido citó a Google, compañía que “quiere ser una empresa de IA first” con innovaciones como el asistente Google Duplex.

La inteligencia artificial, además de los ámbitos de aplicación comentados, puede hacer más eficiente subir o bajar pisos. Alexis Nadal, CEO de Nayar Systems, explicó cómo se está intentando hacer inteligentes los ascensores aprovechando las nuevas tecnologías para conectarlos a Internet y que los datos hagan posible que “los automatismos tomen decisiones”.

Los ascensores, al estar conectados, tendrán tecnología del Internet de las Cosas. Con una tarjeta móvil en su interior podrán enviar información y ejecutar su software en ‘La Nube’. Esto, unido a distintas API’s, hará que “el ascensor sea más eficiente”. “La IA tiene que ir ligada a la eficiencia”, declaró el representante de la empresa especializada en ingeniería de telecomunicaciones.

Los objetivos de este proceso de conexión, enumeró, son “aumentar la seguridad para disminuir los accidentes, mejorar el servicio para que los ascensores nunca estén parados, y mejorar la competitividad para afrontar nuevas formas de negocio”.