Josep Miracle: “LinkedIn no sirve para nada”

LMe considero un usuario avanzado en LinkedIn. No por mi conocimiento de la herramienta, nivel usuario rezaría mi competencia en un currículum, sino más bien por mi frecuencia de uso de la plataforma.

Mi exposición en la red es casi diaria y toma diferentes formas: recomiendo, comparto y comento publicaciones de otros profesionales e informo acerca de mi desarrollo profesional, publico lo que escribo para los medios con los que colaboro y escribo artículos en la misma plataforma. ¡Y nada! He llegado a la conclusión de que LinkedIn no sirve para nada.

A pesar de mi actividad, nadie me ha preguntado por mi situación laboral, ni me ha propuesto la oportunidad profesional de mi vida. Nadie me ha ofrecido una posición que mejore la actual ni ha requerido mis servicios de forma remunerada, ni siquiera lo han preguntado de forma más o menos seria. Por el contrario, propuestas de colaboración a cambio de visibilidad, ofertas de productos y servicios que no debería rechazar, programas de capacitación para dar el salto profesional que espero, peticiones de colaboración altruista…

Entonces… ¿LinkedIn no sirve para nada? Si esperas que LinkedIn traiga a tu puerta la oportunidad profesional que has estado esperando toda la vida, olvídate. Esto, en la mayoría de los casos, no ocurrirá. Por más que interacciones con tu red, LinkedIn no tiene preparado nada para ti. Lo siento.

Para lo que sí puede servirte LinkedIn es para mostrarte qué tipo de miembro de la comunidad eres. Yo he identificado 9 perfiles que quiero compartir contigo a continuación. ¡Seguro que hay más! Y tú… ¿qué tipo de perfil eres? ¿Identificas alguno? ¡No dudes en compartirlo!

  • Ególatra. Publica para satisfacer su necesidad de notoriedad. Se fija en el número de recomendaciones que obtiene con cada una de sus publicaciones. Comenta y comparte contenido para recibir el agradecimiento de otras personas de su red de contactos. Vibra con cada nuevo seguidor y sigue, muy de cerca, las visualizaciones a su perfil. Necesita sentir que genera interés en su red y fuera de ella.
  • Altruista. Siempre está dispuesto a colaborar con otro miembro de la red. Comparte si se lo piden, contesta a las encuestas que publican otros miembros, ofrece información acerca de su área de expertise… Y, lo más importante, no busca nada a cambio. Lo hace por su vocación de servicio a los demás.
  • Conector. Es un gran repartidor de juego. Recibe información y propuestas que, quizás, no están en su ámbito de actuación y, aun así, se esfuerza en conectarlas con otros profesionales a los que pueda interesar. Suele tener una red amplia y una de sus motivaciones es interaccionar con ella. Si puede ser útil conectando a diferentes miembros con diferentes proyectos, mejor que mejor.
  • Polemista. No hay una publicación que quede al margen de sus afilados comentarios. Escoge los temas más actuales, candentes o polémicos para dejar claro que no está de acuerdo con lo que expone la mayoría. Además, no da una batalla por perdida. Responde con vehemencia a cada comentario que recibe y aplica altas dosis de ironía a sus intervenciones. En algunos casos, puede llegar a faltar al respeto.
  • Majo. Siempre tiene una palabra bonita para los miembros de su red. Sobre todo, para aquellos a los que conoce personalmente. Sus compañeros, amigos, familiares siempre pueden contar con su recomendación y comentarios de apoyo. “Gran trabajo”, “Eres una inspiración para los demás”, “Gracias por formar parte del Equipo”… son una buena muestra del tipo de comentarios que comparte.
  • Gurú. Datos, artículos, referencias científicas, estudios… los conoce todos y los comparte cuando tiene que demostrar que su conocimiento está por encima de los demás. El objetivo de su interacción, normalmente, es que su comentario sea acogido por el resto de la red como “la verdad” acerca del tema de discusión.
  • “El de Facebook”. A menudo olvida que LinkedIn es una red profesional y cuelga todo tipo de publicaciones, sean o no del ámbito laboral. Normalmente, el resto de los contactos le recuerda que no está en Facebook y que, en LinkedIn, se cuelgan publicaciones del ámbito estrictamente profesional.
  • Voyeur. Es un miembro activo de la red. Accede casi a diario, mantiene su perfil actualizado y no hay nada en su perfil que haya dejado al azar. Eso sí, no interacciona con nada ni con nadie. Accede a la red, se pasea por ella y mira. De este modo se mantiene actualizado: conoce las últimas tendencias en su ámbito profesional, cuáles son los términos que son mainstream en su red de contactos, qué posiciones son las más demandadas en su profesión, las formaciones con más salida entre profesionales similares a él…
  • Ausente. En su día abrió un perfil y no ha vuelto a aparecer por la red. En muchos casos no ha subido una fotografía que le identifique, ni mucho menos un header. Su experiencia profesional y académica está desactualizada y su red suele ser muy pequeña. En muchos casos, cuando vuelve a la red, no se acuerda de la contraseña y, en otros tantos casos, puede ser que acabe duplicando su perfil debido a que su cuenta ha sido bloqueada. ¡Un drama!

Seas quien seas en la red, lo que sí debes saber es que LinkedIn, además de catalogarte como un tipo de perfil de usuario determinado, te puede servir para adquirir una serie de habilidades que pueden ser útiles para tu desarrollo profesional. ¿Qué quiero decir con esto? A ver si consigo desarrollarlo en las próximas líneas.

  • Reflexionar en quién eres como profesional. Al rellenar tu perfil de usuario como miembro de la red, debes pensar en qué tipo de profesional eres y cómo quieres presentarte ante el resto de la comunidad. Este ejercicio te permite pensar en la historia que quieres compartir y para qué la quieres compartir.
  • Creatividad. Si decides ser un miembro activo y visible de la red, tendrás que esforzarte en generar contenido. No vale, solamente, con compartir contenido ajeno o recomendar lo que publican otros miembros. Comentar, por si solo, tampoco es algo diferencial. Por este motivo, si deseas ser reconocido como alguien que aporta valor, deberás compartir contenido propio y, para ello, tendrás que dedicar tiempo y poner tus neuronas a trabajar. ¡Creatividad al poder!
  • Adquirir seguridad en ti mismo. Con el tiempo, irás viendo cómo acogen, tus contactos, el contenido que vas compartiendo. Si tienen una buena aceptación, te servirá para adquirir seguridad en ti mismo como profesional. Si la red aprecia tus aportaciones, acéptalo con los brazos abiertos y recuerda que tú eres la persona que ha construido esas reflexiones tan bien valoradas. Estos pequeños éxitos deben servirte de ayuda para construir una confianza sólida en ti y en tus posibilidades.
  • Desarrolla la curiosidad. Acerca de tu profesión, compañía, sector de actividad, profesionales similares a ti… Con cada acceso alimentas tu curiosidad y sacias tu sed de información. LinkedIn puede convertirse en un buen aliado para mantenerte actualizado. Identifica y discrimina la información y conéctala para sacar partido.
  • Networking. Más allá de la red es posible tejer conexiones con otros profesionales que te pueden ayudar a lograr los objetivos que te hayas planteado. Si detectas a algún profesional que puede proporcionarte una información clave para tu desempeño, no dudes en contactar con él, más allá de la interacción en el propio medio. Trasciende las fronteras de LinkedIn y profundiza en otros soportes que te permitan tener acceso al conocimiento/información que estabas buscando.

Entonces… ¿qué piensas? ¿Sirve LinkedIn para algo? Espero tus aportaciones 😉

Para finalizar, comparto con vosotros una frase de Stephen Covey (Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva) que creo que debería ser el propósito de tu participación en LinkedIn:

“Sinergia: El efecto combinado de individuos en colaboración que excede la suma de sus efectos individuales”.

Solamente en España disponemos de 12 millones de oportunidades para generar sinergias en LinkedIn. ¿Cómo lo vas a aprovechar?