Ciberactivismo o Voluntariado: ¿Qué necesitamos para cambiar el mundo?

Voluntariado VS Ciberactivismo

Gracias a las redes sociales, los ciudadanos han logrado influir en las agendas políticas locales y globales, han desestabilizado gobiernos, encumbrado o destruido a personajes y empresas, y por supuesto, han ayudado a incontables causas y movimientos sociales a posicionarse, a cobrar importancia en la agenda pública.

Los ciudadanos han encontrado en las redes sociales el vehículo perfecto para estallar contra todo lo que consideran injusto: Desde un oficial intentando obtener un soborno, hasta las atrocidades de las que el estado islámico es capaz. Nada, literalmente nada, escapa del escrutinio virtual de los así llamados ciberactivistas, y es que es increíblemente sencillo sumarse a este tipo de activismo: no requiere de nosotros más que un “share”, un “like” o un “retweet”.

Es indiscutible que las redes sociales han devuelto la voz a los ciudadanos, quedando demostrado que cuando las personas se unen en torno a un objetivo común, cosas increíbles se pueden lograr.

Sin embargo, el ciberactivismo también tiene sus inconvenientes: nos está volviendo pasivos. Y eso es algo preocupante: no me imagino en el futuro cuantos problemas resolveremos dando un like o compartiendo un meme que nos caló, que nos hizo hervir de injusticia.

El mundo avanzó, las sociedades progresaron porque actuamos, porque probamos y fallamos en el proceso, pero después de eso, continuamos tratando hasta lograrlo. Esa misma dinámica existe en el mundo de la innovación social: Hemos avanzando en la solución de problemas apremiantes porque un grupo de individuos decidieron dejar de quejarse de las injusticias que veían y decidieron dar un paso más y actuar.

Y a ellos, quienes decidieron actuar, se les llamó emprendedores o innovadores sociales, pero también VOLUNTARIOS: individuos que no iniciaron algo por cuenta propia, pero que dentro de sí llevan la llama de la justicia y la acción. Esas personas saben que quejarse está bien, pero que actuar es mejor.

La acción de los voluntarios ha sido fundamental en incontables ocasiones, a tal punto que el éxito de muchas de las organizaciones sociales más grandes y exitosas del mundo, sólo puede ser entendido con la participación de sus voluntarios. ¿Alguien imagina que harían sin sus voluntarios organizaciones como Greenpeace, Amnistía Internacional, Cruz Roja o Wikipedia?

Por ello es necesario equilibrar la balanza con iniciativas que promuevan la acción. Iniciativas como la de weHeroes.org, que apenas inician, pero que ya llevan en su ADN esta filosofía: la de vincular a las personas con las causas y organizaciones que les importan, para motivarlos a pasar a la acción. Porque sin duda, en este mundo hacen falta tanto ciber-activistas como voluntarios, y quizá, en este momento, con este orden de las cosas, hacen falta más voluntarios que ciber-activista. Gente sin temor a ensuciarse las manos.

No soy partidario de que el ciber-activismo termine, pues me queda claro que su rol en el ecosistema del desarrollo social es invaluable, más bien, soy partidario de que se desarrollen formas cada vez más nuevas y amigables para que las personas se animen a pasar del ciber-activismo a la acción. Ese tipo de acción que produce una satisfacción y desarrollo infinitamente mayor en quien lo practica, y que los que estamos en este mundo llamamos “Voluntariado”.

Y como me gusta terminar siempre con una frase, no encuentro otra más apropiada que esta:

El Voluntariado es el ejercicio último de la democracia. Votamos durante elecciones una vez al año, pero cuando hacemos voluntariado, votamos cada día acerca de la comunidad en la que queremos vivir.

Pepe Reyes
Estoy en la misión de construir la comunidad de Voluntarios y Organizaciones Sociales más grande y vibrante del mundo, y conectarlos a través de una plataforma con un gran diseño, fluida y eficiente.

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