Noticia Empleo

El absentismo laboral en España roza niveles máximos al alcanzar el 7,1 por ciento en 2025

Por Redacción - Mar 27, 2026

El mercado laboral español ha cerrado el ejercicio de 2025 con una cifra que enciende las alarmas en los despachos de recursos humanos y en las instituciones económicas. Según los datos analizados por Randstad Research a partir de la Encuesta Trimestral de Costes Laborales del Instituto Nacional de Estadística, el absentismo laboral ha escalado hasta el 7,1% de las horas pactadas. Este repunte de cuatro décimas respecto al año anterior no es un movimiento estadístico menor, ya que sitúa la tasa en niveles que rozan los máximos históricos, equiparándose a los picos registrados durante el primer trimestre de 2022. La persistencia de este fenómeno sugiere que no estamos ante una oscilación coyuntural, sino ante un desafío estructural que afecta de manera directa a la capacidad operativa de las empresas y al tejido productivo del país en un momento donde la eficiencia es fundamental para el sostenimiento del crecimiento económico.

Detrás de este porcentaje se esconde una realidad humana y organizativa de gran magnitud, pues se estima que cada día faltan a su puesto de trabajo una media de 1.595.211 personas. Al desglosar este volumen masivo de ausencias, se observa que el 77,2% de las mismas, es decir, 1.239.732 trabajadores, se encuentran bajo el amparo de una baja médica o incapacidad temporal. Sin embargo, resulta especialmente significativo el grupo restante de más de 355.000 personas que se ausentan diariamente por motivos ajenos a una prescripción médica. Este colectivo representa el 22,8% del total de ausencias y pone de manifiesto la existencia de otros factores subyacentes que influyen en la asistencia al trabajo, tales como dificultades en la conciliación de la vida personal y profesional, el bienestar emocional o un posible desajuste entre las expectativas del empleado y las tareas desempeñadas en su puesto habitual.

La industria se posiciona como el sector más castigado por esta tendencia al finalizar 2025, registrando una tasa de absentismo del 7,5%. Este dato es particularmente preocupante dada la naturaleza de los procesos industriales, donde la ausencia de un trabajador puede interrumpir cadenas de montaje o retrasar pedidos críticos, afectando a toda la logística derivada. Por su parte, el sector servicios muestra una tasa del 7,1%, alineada con la media nacional, mientras que la construcción se mantiene como el ámbito con menor incidencia, marcando un 5,9%. Estas diferencias sectoriales también se reflejan en las bajas por incapacidad temporal, donde la industria vuelve a liderar con un 5,8%, frente al 5,5% de los servicios y el 4,7% de la construcción, lo que evidencia que las condiciones físicas o la propia organización del trabajo en el ámbito fabril parecen propiciar una mayor rotación o interrupción de la actividad por motivos de salud.

Si profundizamos en las ramas de actividad específicas, la disparidad es todavía más acusada, revelando una brecha profunda entre distintas ocupaciones. Las actividades postales y de correos encabezan la lista con un absentismo del 12,3%, seguidas muy de cerca por los servicios a edificios y jardinería, con un 11,8%, y los juegos de azar y apuestas, que alcanzan el 11,5%. En el lado opuesto de la balanza, se encuentran sectores que parecen haber logrado una mayor estabilidad o compromiso en la asistencia, como las actividades relacionadas con el empleo, que apenas registran un 2,9%, o los servicios jurídicos y de contabilidad, con un 3,1%. Esta heterogeneidad sugiere que la cultura corporativa, la flexibilidad laboral y la carga física o psicológica de cada tarea juegan un papel determinante en la decisión o necesidad del trabajador de ausentarse de sus obligaciones diarias.

El análisis geográfico también arroja conclusiones relevantes sobre cómo se distribuye este fenómeno por la geografía española. Canarias se sitúa a la cabeza con una tasa de absentismo del 9,1%, seguida de cerca por Cantabria con un 8,9% y el País Vasco con un 8,8%. Es notable la evolución en regiones como Asturias y la propia Cantabria, donde los incrementos han superado el punto porcentual en el último año, mostrando una tendencia al alza que parece difícil de frenar a corto plazo. En contraste, las Islas Baleares presentan la tasa más baja del país con un 6%, seguidas de la Comunidad de Madrid con un 6,1% y La Rioja con un 6,2%. Llama la atención que La Rioja ha sido la única comunidad autónoma capaz de reducir sus cifras de absentismo en este periodo, logrando un descenso de dos décimas, mientras que en el resto de los territorios las variaciones han sido mínimas o han tendido al crecimiento.

Desde la dirección de Randstad Research, Valentín Bote subraya que este escenario responde a una mayor complejidad en la gestión del talento. El incremento de las bajas por incapacidad temporal es el motor principal, pero no el único. El bienestar emocional ha dejado de ser una cuestión periférica para convertirse en un factor central que influye en la permanencia activa del trabajador. Cuando el absentismo no está vinculado a una causa médica clara, se convierte en un síntoma de un malestar más profundo que resta agilidad a las compañías. La necesidad de adaptar los entornos de trabajo para que sean más saludables y motivadores es ahora una urgencia estratégica para evitar que la productividad nacional se vea comprometida por una pérdida constante de horas efectivas que, a cierre de 2025, ya supone una carga considerable para el sistema productivo español.

Para las empresas, gestionar este volumen de ausencias implica no solo un coste directo en términos de salarios y cotizaciones, sino también un coste de oportunidad derivado de la desorganización de los equipos y la sobrecarga de los trabajadores que sí acuden a su puesto. La formación continua y la consultoría estratégica se presentan como herramientas para mitigar estos efectos, tratando de alinear los objetivos corporativos con la satisfacción personal del empleado. En un mercado donde atraer y retener profesionales cualificados es cada vez más difícil, el control del absentismo mediante políticas de flexibilidad y cuidado de la salud mental se perfila como la única vía sostenible para revertir unas cifras que, de seguir escalando, podrían establecer un nuevo y preocupante estándar en la relación laboral en España.

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