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Estrategias de ERA Group para que las pymes mitiguen el impacto del petróleo a cien dólares

Por Redacción - Mayo 26, 2026

La escalada de tensiones en Oriente Medio y la consecuente subida del precio del petróleo, que ya se sitúa por encima de los cien dólares por barril, están configurando un escenario de alta complejidad para el tejido empresarial español. Las pequeñas y medianas empresas se encuentran en una posición de especial vulnerabilidad ante este incremento súbito de los costes operativos. La traslación de estos incrementos al transporte, la logística y las materias primas se produce a una velocidad inusitada, afectando de manera directa y severa a las cuentas de resultados de las corporaciones que carecen del músculo financiero de las grandes multinacionales.

Los expertos de la consultora ERA Group señalan que la situación actual no debe contemplarse como una perturbación pasajera o una crisis aislada, sino como una transformación profunda de las condiciones de mercado. Ante la imposibilidad de ejercer control sobre la geopolítica internacional, el foco de la gestión empresarial debe dirigirse con urgencia hacia el interior de las organizaciones. La capacidad de respuesta en áreas críticas como la energía, el abastecimiento, la gestión de proveedores y la planificación financiera determinará la supervivencia y la viabilidad de muchos proyectos empresariales durante los próximos ejercicios.

La repercusión económica se manifiesta con mayor intensidad en aquellos sectores cuyo modelo de negocio depende estrictamente del consumo energético y de las cadenas de distribución global. La industria manufacturera, la industria de la alimentación, las empresas de transporte y el comercio minorista experimentan una presión doble, caracterizada por un incremento simultáneo de sus costes fijos y variables junto a una resistencia creciente del mercado para absorber subidas de precios en el producto final. Fernando Vázquez, socio consultor de ERA Group España, advierte de que las pymes disponen de un margen de maniobra muy reducido para trasladar estos sobrecostes al consumidor, lo que reduce drásticamente su rentabilidad neta si no se toman medidas correctoras de inmediato.

Para contrarrestar esta tendencia y salvaguardar la viabilidad financiera, se hace indispensable acometer una auditoría exhaustiva del gasto externo. Multitud de organizaciones mantienen vigentes acuerdos comerciales y contratos de servicios básicos que no han sido actualizados en periodos prolongados. En un mercado marcado por la volatilidad, la falta de revisión de estas tarifas se traduce en costes significativamente superiores a la media actual, restando una eficiencia preciosa que podría destinarse a consolidar las reservas operativas de la compañía.

De forma paralela, la gestión de la liquidez y el control estricto del flujo de caja adquieren una relevancia estratégica de primer orden. Las tensiones en el capital circulante suelen ser el preludio de dificultades mayores, por lo que optimizar los plazos de pago y revisar minuciosamente las condiciones financieras pactadas con las entidades bancarias permite anticiparse a posibles estrangulamientos de tesorería. La visibilidad absoluta sobre los movimientos de capital a corto y medio plazo es la herramienta de prevención más eficaz para mitigar la incertidumbre del mercado.

La reconfiguración de la cadena de suministro se presenta como otra de las actuaciones prioritarias para esquivar las interrupciones en las rutas comerciales más utilizadas. La dependencia de un número reducido de proveedores o de zonas geográficas inestables eleva el riesgo operativo a niveles inasumibles. Los especialistas aconsejan iniciar procesos de renegociación contractual y, de manera simultánea, buscar la diversificación de las fuentes de suministro, buscando alternativas de proximidad o alianzas estratégicas que garanticen la continuidad de la actividad productiva sin disparar los presupuestos.

Finalmente, la detección de las denominadas fugas de margen se convierte en una tarea obligatoria para la dirección de la empresa. En momentos de fuerte presión inflacionista, las ineficiencias operativas que en épocas de bonanza pasaban desapercibidas adquieren una dimensión crítica. Identificar sobrecostes ocultos, duplicidades en los procesos o desviaciones en partidas presupuestarias secundarias ofrece a las pymes una vía excelente para recuperar rentabilidad y proteger sus márgenes comerciales sin la necesidad de recurrir a incrementos de precios que puedan ahuyentar a sus clientes habituales.

La resiliencia empresarial no radica en predecir el techo que alcanzará el crudo en los mercados internacionales, sino en transformar la estructura de costes de la organización para reducir su vulnerabilidad ante estas oscilaciones. El diseño de una estrategia financiera sólida y la adopción de medidas proactivas permitirán a las pequeñas y medianas empresas afrontar las turbulencias actuales con mayores garantías de éxito, asegurando su posicionamiento de cara al futuro.

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